Un caramelo por una vida

(Carlos Resio) En 1976, después del golpe,  en una charla entre el canciller de Videla y el secretario de estado norteamericano, César Guzzetti le dice a Henry Kissinger que el problema en la Argentina es el terrorismo, a lo que el funcionario norteamericano responde “Si hay cosas que tienen que hacer, deben hacerlo rápidamente…” Con esta respuesta le daba luz verde a la matanza que siguió.

Carlos Resio en La 99.3 el 23 de Septiembre de 2020
Carlos Resio

Me acordé de esta recomendación de Kissinger cuando Alberto Fernández reveló que después de declarar la cuarentena Macri lo llamó para decirle que no estaba de acuerdo y le recomendó que terminara con la medida, que el contagio era inexorable y que admitiera que murieran los que tenían que morir pero que no frenara la economía porque era lo más importante.

Me pareció ver un evidente hilo conductor entre estos dos razonamientos separados por 44 años. Una continuidad de fines por otros medios. Y encontré una relación en el relato del compañero Inocencio Martínez, docente y militante de Nuevo Encuentro de Puerto Libertad, en oportunidad del encuentro virtual sobre educación que el espacio Chacabuco ofreció el jueves 17 de septiembre pasado. En su intervención, Inocencio hizo mención a Nicolás López, el joven de 23 años apuñalado y muerto en su localidad en agosto último y el trato que los medios provinciales dieron a la noticia. Señaló que Nico, no era un comerciante como se informaba, era un estudiante.

Según contó, Nico, era un joven de familia humilde, algo disfuncional como tantos otres jóvenes del interior provincial donde el trabajo no abunda y lo que hay es informal y mal pago. Esto no desanimó a Nicolás y con la ayuda de familiares y una abuela amorosa pudo terminar sus estudios secundarios y luego comenzar un profesorado en economía en un instituto privado de Wanda donde Inocencio fue su profesor. Era un alumno destacado por su curiosidad, participación y compromiso militante. Militaba en Nuevo Encuentro. La beca Progresar completaba sus ingresos y le permitía estudiar tiempo completo. Pero llegó el 2016, las ayudas familiares ya no alcanzaron y al año siguiente sobrevino la eliminación de la beca por parte del gobierno nacional. En 2018 Nico ya no pudo afrontar los costos de estudio. Con la idea fija de retomarlos, incluso, sin que nadie se lo pidiera y tomando esto como un mandato, expresaba a quien quisiera escucharlo que retomaría sus estudios ni bien pudiera. Por fin, nuevamente con ayuda de sus familiares y un amigo, participó en el emprendimiento comercial con el que volvió a imaginar su regreso a las aulas. En cambio, esto lo llevó a estar en ese fatídico momento de la madrugada del 9 de agosto en que fue apuñalado por otro joven, también víctima quizás. Nico nunca debió estar ahí. Para esa fecha, muy probablemente, y según nos contó Inocencio, ya hubiera sido profesor de economía si otro resultado electoral se hubiera dado el 22 de noviembre de 2015.

Esta circunstancia, según creo, también tiene responsables locales. En la conferencia de prensa, monólogo, que ofreció luego de las elecciones provinciales del año pasado, Carlos Rovira se esforzó en un impostado discurso para justificar su decisión de ir a las elecciones nacionales con boleta corta y de cómo el misionerismo no dependía de quien gobernara a nivel nacional si se aseguraba que sus “diputaditos”, a decir de Hugo Pasalaqua, defendían lo que el gobernador provincial de turno les indicara al momento de votar según lo que él creyese fueran las necesidades de la provincia. Así es como explicó por qué apoyaron en el congreso todas las medidas impulsadas por Cambiemos en búsqueda, según dijo, de resolver los problemas económicos que ya se vislumbraban. Entre las medidas que votaron los diputados misioneristas, estaban las destinadas a quitarle la beca progresar a Nicolás y a otros 400.000 jóvenes estudiantes entre otras muchas delicias. En su explicación, donde utilizó la candidatura de Amalia Granata para ejemplificar sobre “la nueva política” y la incorporación del árbitro Néstor Pitana a las listas oficialistas, también comparó la elección de un presidente con la elección de caramelitos que podían elegirse por separado y combinarse al momento de votar.

Banalizar la elección del presidente asemejándola a la preferencia por uno u otro caramelito no parece ser un criterio sensato de quien dirime la política de gobierno en una de las provincias mas empobrecidas del país desde hace 17 años. Recordemos que uno de los caramelos endeudó al país en 200.000 millones de dólares de los cuales 100.000 se fugaron y el resto fue a bolsillos amigos mientras que otro está peleando para que 10.000 milmillonarios pongan el 1% de su riqueza para, en esta excepcional crisis mundial,  urbanizar barrios precarios, retomar las becas progresar y reequipar los hospitales abandonados por el caramelo amarillo. Misiones está siendo gobernada por el Frente Renovador de la Concordia desde hace 17 años sin haber cambiado la estructura productiva ni la distribución de riqueza. Al contrario, la concentración se ha acentuado. El slogan “crecer más, crecer en paz” ha beneficiado a pocos en el crecimiento y la paz ha sido sostenida a base de mantener a las mayorías carecientes en el límite tolerable y de resignación a pesar de que durante 2004 y 2015 recibió fondos nacionales para infraestructura y beneficios de todo tipo.  Ha sido la virtud de su gobierno mantener a la provincia en el estancamiento.

El triunfo el Frente de Todos del año pasado nos ha traído renovadas ilusiones. En la provincia, un nuevo espacio nacional y popular mostró capacidad para surgir, crecer y ganar. Misiones y su pueblo merecen un gobierno que piense en ellos y no en unidades de negocios creadas por intereses ajenos. Los nombres estrambóticos, dizque creativos, son solo maquillaje de una cáscara sin contenido. Ahí están como muestra nuestro poder judicial, vergüenza nacional que se ensaña con los vulnerables, y el sistema de salud y el sistema educativo atados con alambre.

La propuesta del Frente de Todos logró que los caramelos renovadores, por ahora, quedaran en el tarro. Será responsabilidad de los dirigentes sostener con fuerza lo logrado, mantener la unidad y crecer en el camino de gobernar la provincia para su pueblo. Y, aunque tarde para Nico, seguramente una nueva posibilidad de progreso se abrirá para miles de jóvenes que quieren quedarse en su tierra para hacer grandes a su provincia y a su país sin tener que morir en el intento.

El Manifiesto Argentino es un colectivo integrado por ciudadanos y ciudadanas de toda la república, y todas las profesiones y actividades, que ha instalado ya en la agenda política de la República Argentina algunas ideas hoy fundamentales para la vida nacional. En primer lugar la necesidad de una Reforma Constitucional profunda y popular de la que resulte una Nueva Constitución Nacional.

Para analizar, reflexionar y debatir el ideario del Manifiesto Argentino, Carlos Resio, integrante de la Mesa Ejecutiva de la organización que conduce Mempo Giardinelli, comparte propuestas de la agenda pública en su columna semanal de cada miércoles, a las 7,30 en el programa Contala como quieras, en La 99.3

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