jueves, junio 20, 2024
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Tizas y tonfas

Por Carlos Resio.

Pocas imágenes son más antagónicas al momento de imaginar el mecanismo de formar conciencia ciudadana que la representación de un docente frente a un pizarrón y un policía metiendo palo para hacer cambiar de idea al prójimo. Sin embargo, detrás de la herramienta  siempre está la mano de una ser humano que puesto en cierta circunstancia puede compartir el sufrimiento y hacer causa común. Aunque sea por un momento.

Carlos Resio en La 99.3 el 24 de mayo de 2024

El gobierno de la provincia de Misiones ha generado las condiciones para que esta conjunción se produzca y se muestra en este último fotograma de una película que ya tiene 20 años de desarrollo. Efectivamente, el Frente Renovador de la Concordia, Renovación Neo o Innovación Federal, según convenga, bajo la férrea y astuta conducción de Carlos Rovira, fue una herramienta de construcción y consolidación de poder que convirtió a la provincia en una mera unidad de negocios, alimentada por fondos nacionales, donde unos pocos actores incluidos en los anillos más cercanos al poder fueron los beneficiarios y no el pueblo, que se debió conformar con la pacífica mediocridad provincial.

La hegemonía conseguida por “el driver”, así se lo menciona al mandamás local, impregnó durante este tiempo todos los aspectos del funcionamiento político, comunicacional, empresario y sindical de la tierra colorada. En lo político, hasta ahora, mantiene su absoluta mayoría en la cámara de diputados (67%) y 76 de los 78 intendentes responden a sus órdenes, o al menos eso manifiestan. En su estructura no se admiten deslealtades y la más mínima disidencia es castigada por el aislamiento político y el ostracismo. La obra pública y las compras del estado pasan por su celoso escrutinio y una parte determinante de los gremios que representan a los empleados públicos se reportaban en negociaciones que muchas veces han sido a la baja.Una vez terminado su segundo mandato como gobernador Carlos Rovira se aseguró el control operativo y de fondos provinciales por fuera del poder ejecutivo a través de ingeniosos aunque cuestionables desvíos de recursos de rentas generales hacia fundaciones creadas por ley desde la legislatura que él presidía para administrar el parque de la salud, el parque tecnológico, la biofábrica y el Silicom Misiones cuyos gastos no pasan por los organismos de control de los ministerios ya que al ser fundaciones funcionan por fuera de sus estructuras. Todo este armado en un decorado marketinero que empezó con frases como “hasta la victoria siempre” en el cierre de los discursos del conductor y ahora mudaron en nombres atractivos como “primera provincia sustentable del país”, “primera provincia startup”, “provincia maker”, “raza guaraní”, “misonerismo” y cuanta creación se le ocurra a la fábrica de humo de que dispone para construir la cáscara que no deja ver la esencia de una provincia pobre y estancada en un modelo productivo extractivista. Para completar el aparato de hegemonía, el silencio mediático es apenas roto por algunos pequeños medios independientes y un canal televisivo local financiado por la derecha vernácula que tampoco es muy ruidosa hasta ahora.

El efecto de la creación de una imagen misionerista, aislada de la realidad nacional, fue dejar indemne al espacio gobernante frente a la discusión de la política nacionales y desvincularla de la “grieta” kirchnerismo/antikirchnerismo a pesar de que en sus estructuras hay reconocidos dirigentes identificados con Néstor y Cristina y eso le dio, durante todo estos años, márgenes de maniobra para seguir manteniendo el modelo sin importar quien estuviera gobernando el país.

La novedad es la singularidad de este gobierno nacional y el repentino y brutal recorte de asignaciones nacionales que impacta por debajo de la ya alta línea de flotación del modelo local lo que lleva a los trabajadores de una pobreza “digna”, resignada y a veces auto negada, a una indigencia hambreadora con la velocidad de un rayo.

Pero a la situación económica y sus consecuencias, también se suma el impacto político del emergente nacional en la voluntad del electorado misionero que se mostró voluble, por lo menos. Mientras en las elecciones provinciales del 7 de mayo de 2023 el espacio gobernante obtuvo casi el 65% de los votos (perdió 2 bancas) contra un 26% de Juntos por el Cambio (sumó una banca) y un triste 4,8% del frente filo kirchnerista La Fuerza de Todos (gano una banca que luego se pasó al ganador) la expresión electoral nacional apenas 5 meses después dijo otra cosa. Los resultados mostraron un contundente rechazo a la propuesta oficialista que llevó sus candidatos a diputados nacionales y a senadores adosados a la boleta de Sergio Massa reflejado en el 37% de los votos contra el 42% de Milei y más contundente aún se manifiesta este rechazo si se miran los resultados para legisladores nacionales donde la propuesta rovirista apenas emuló el número del candidato presidencial ya que el voto en blanco en la categoría legislativa alcanzó el histórico 43%. Quedó claro, Javier Milei no presentó candidatos legislativos en Misiones.

En este contexto, en que el gobierno provincial ve diluirse su posición de fortaleza, es que debe negociar con el ejecutivo nacional acorralado por la multiplicación de protestas que tienen su origen en años anteriores pero que las políticas nacionales de ajuste con impacto directo en la provincia han intensificado y otorgado masividad e intensidad convirtiéndolas en una crisis de magnitudes impensadas hace 7 meses. La eliminación del Fondo Nacional de Incentivo Docente, la desarticulación de programas de asistencia social y de promoción de agricultura familiar, el vaciamiento del Instituto nacional de la Yerba Mate y la paralización de la obra pública entre otros recortes quitaron la red al misionerismo que en estos momentos camina sobre la cuerda floja. Los cortes de ruta se suceden en toda la provincia y las asambleas de autonvocados agregan sectores que anteriormente no participaban por su perfil “apolítico” y ahora tienen reclamos urgentes que suman a los ya comunes de los trabajadores de la educación, la salud, el poder judicial y la policía entre tantos.

Y es particularmente singular en esta coyuntura el rol de los espacios autoconvocados, que han incrementado su volumen llegando a conformar el grueso de la participación en esta nueva ola de reclamos. La protesta policial tiene este perfil ya que los uniformados provinciales no poseen la posibilidad de sindicalizarse y sus reclamos son canalizados por efectivos retirados, esposas e hijos organizados en distintas asociaciones civiles creadas a tal efecto. En el caso del grupo de los docentes y los trabajadores de la salud que hasta ahora no participaban y hasta criticaban duramente la protesta callejera de sus propios colegas que reclamaban ante el gobierno provincial por su recomposición salarial dese hace años, ahora sí están en la calle acuciados por la nueva realidad que los llevó de un estado de subsistencia más o menos cómoda a rozar la indigencia. Y es en estos grupos con un bajísimo nivel de conciencia de clase, un profundo sentimiento anti kirchnerista y una limitada visión de los procesos de deterioro de condiciones de vida donde el accionar de la derecha cala más profundamente llevándolos a confrontar con sus compañeros organizados en tanto aquellos son identificados con la casta a través del discurso libertario confrontándolos de manera autoritaria y hasta antidemocrática como quedó demostrado en uno de los puntos de concentración donde la secretaria nacional de género de la CTAA, que vino a Misiones a sumar su solidaridad con los docentes, fue abucheada, insultada e impedida de continuar su discurso por un importante grupo de manifestantes por el solo hecho de haber saludado con un “buen día compañeres” . A tal punto llega la confusión de este nuevo actor en la escena que por no verse vinculados con espacios sindicales y políticos, los manifestantes autoconvocados adoptan consignas y eslóganes que no les son propios sino generados por las usinas de manipulación discursiva e informativa que las derechas han manejado tan bien. Uno de los conceptos de mayor circulación es el que intenta imponer que “el problema es provincial” adjudicando al gobierno local la responsabilidad de los bajos salarios y señalando que es su falta de voluntad la no resolución de este reclamo y no el escandaloso estropicio que el gobierno libertario de Javier Milei está ocasionando en todos los estamentos de la realidad nacional. Detrás de esta construcción de sentido no es descabellado pensar en una ayuda desde las esferas del poder nacional.

Este cúmulo de circunstancias dejan al desnudo la endeblez de la construcción política del frente gobernante en Misiones y la precariedad con que se sostuvieron hasta aquí las condiciones de aceptación de sus políticas de chatura y simulación para sostener los beneficios recibidos por pocas manos sin que el pueblo reaccionase. Pero también se hacen visibles las dificultades que ha tenido el campo nacional y popular para articularse y generar en la provincia un espacio alternativo que pudiera recanalizar la política hacia una propuesta de desarrollo con redistribución de recursos y un cambio de modelo productivo, social y cultural que ponga al servicio del pueblo misionero las virtudes y posibilidades de su tierra. Esto último quizá explique en parte que una buena parte de la sociedad, ante la falta de respuesta y alternativa pero también víctima de largos años de desatención, desinformación y despolitización haya sido presa fácil del mensaje de odio e individualismo de LLA que los lleva a salir a la calle guiados por consignas vacías y desprecio por la organización gremial.

Posiblemente este proceso de reclamos y ejercicios políticos y ciudadanos, que recién empieza, sea parte de un experimento general que, tarde o temprano, tendrá sus correlatos en todo el país. Y es en este ámbito donde se pondrán a prueba capacidades e intenciones en la puja por la resolución hacia un destino que tenga al pueblo como protagonista beneficiario o definitivamente cierre toda posibilidad de redención entregando la provincia en este caso y el país después a manos de los fondos de inversión extranacionales que contrataron a sus cipayos locales para hacer de Argentina su propiedad y territorio de donde extraer hasta la última gota de sus bienes naturales antes de pasarnos a descarte. Nos va la vida en esta lucha.

Para analizar, reflexionar y debatir el ideario del Manifiesto Argentino, Carlos Resio, integrante de la Mesa Ejecutiva de la organización que conduce Mempo Giardinelli, comparte propuestas de la agenda pública en su columna semanal de cada viernes, a las 9,30 en el programa Contala como quieras, en La 99.3

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