lunes, julio 22, 2024
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¿Testosteronas o neuronas?

Carlos Resio.

Desde hace ya casi una semana nos tiene consternados y ocupados el intento de asesinato contra Cristina Fernández, dos veces presidenta y hoy vicepresidenta además de líder del principal espacio político argentino. El hecho fue novedoso en el nuevo período democrático desde 1983 aunque no sorprende ya que se venía advirtiendo un constante crescendo en los niveles de violencia verbal y de manifestaciones públicas en su contra desde, por lo menos, la crisis por la resolución 125 de 2008. En 2013, el principal asesor de Macri, Jaime Durán Barba, elogiaba a Hitler y Stalin en un reportaje para un medio gráfico.

Carlos Resio en La 99.3 el 14 de septiembre de 2022

Esta espiralización de la violencia fue directamente proporcional a los episodios de lawfare y difamación informativa a la que se ven sometidos Cristina y muchos dirigentes y militantes de todos los estamentos del campo nacional y popular e inversamente proporcional a la disposición del gobierno de Alberto Fernández por neutralizarlos. También quedó demostrado que con señalarlo, describirlo y padecerlo no basta para enfrentar tanta agresión al sistema democrático. Porque es lo que realmente sucede. Quienes han orquestado un sistema de violencia en distintos planos, llegando a atentar contra Cristina, lo están haciendo contra el corazón del sistema democrático.

Ya sabemos que este es un fenómeno enquistado en los países de la órbita norteamericana y que el país del norte ha desplegado sus artes y personeros para intervenir drásticamente en la política de nuestras naciones y en la Argentina particularmente aunque el atentado a la vida de una dirigente de la talla de Cristina, si bien es común en otros países de la región, aún no había sucedido aquí, aunque como dije, era de esperarse a la luz de la inacción gubernamental por neutralizar la escalada.Una escalada que, si no es que ya está sucediendo, también pude llegar a tener su expresión en sectores antagónicos a la derecha que, acorralados y hastiados, ya no ven en la democracia el camino para lograr la emancipación nacional. Ya ha sucedido antes.

Mientras tanto, algunos dirigentes de Juntos por el Cambio, en una actitud abiertamente antidemocrática, siguen echando leña al fuego ya sea con declaraciones provocadoras o con un silencio irresponsable. Por otro lado la dirigencia del Frente de Todos, a veces cerca del infantilismo político, no acierta más que en quejarse de lo malvado que es el espacio opositor y señalar a la pérfida justicia. Pero de usar las herramientas que le da la democracia para combatir tanta perfidia, que las hay, ni un gesto. Se ha quedado sin iniciativa, viene de atrás y pasa a ser parte del problema y no de la solución.

También influye lo referido a la economía, siendo las medidas adoptadas a esta altura más una reacción que partes de un plan con estrategia y táctica. Es desconcertante que en estas condiciones haya índices que vienen mejorando sin pausa desde por lo menos finales de 2020 como son el crecimiento económico y el descenso de la desocupación a la vez que la caída del poder adquisitivo se da en paralelo con el obsceno aumento de las ganancias de las principales 500 empresas del país. Parece ser un desquicio que está sirviendo de combustible para que la violencia cale en los perjudicados sectores populares así como para que la prédica comunicacional llene de odio a las clases medias que, paradójicamente, está en condiciones de llenar restaurantes y teatros.

El pueblo que entregó sus esperanzas en un nuevo gobierno nacional y popular para que lo pusiera en el centro y como destinatario de su atención principal está viendo defraudadas sus expectativas que sin embargo solo son contenidas por las organizaciones sociales y por el miedo a la posibilidad del retorno de un gobierno del esperpento que representa la propuesta de una derecha cuyos dirigentes se despedazan entre sí como fieras ante el olor a sangre de su presa herida y hasta sus dirigentes que se presentan como moderados como es el caso del diputado Federico Pinedo, recordemos que Cristina lo describió como un caballero, hoy se anima a decir que “en este momento la Argentina necesita halcones”. (Diario Perfil 13/9/22)

No son muchos los caminos que nos puede sacar de este estado de cosas que de seguir escalando nos pone a las puertas de una guerra civil que solo abriría heridas incurables y llevaría al país a un largo padecimiento como el que muestran tantos pueblos en los que se produjo tal calamidad. La democracia tiene mecanismos de auto defensa que deben ser utilizados de manera urgente y si bien es responsabilidad de toda la dirigencia política lo es más del espacio gobernante porque posee los resortes del estado para impulsarlas y ponerlas su servicio. Y también de quienes desde la militancia o acaso desde e ejercicio ciudadano responsable deberíamos reflexionar y tomar conciencia acerca de las consecuencias de seguir abonando la disputa en dirección de una ruptura definitiva.

En su programa Secreto de sumario del domingo 11, por Radio 10, Darío Villarruel elaboró una encuesta entre sus oyentes en la que preguntaba si a la oposición habría que considerarla como adversaria o enemiga en la que la primera opción fue elegida mayoritariamente. Eso me produjo un sabor amargo porque demuestra que también los medio afines que se mostraban como más apegados a la razón se están tentando a ingresar en este peligroso juego. Nada bueno puede surgir de esta caracterización del espacio antagónico en un sistema democrático ni de entrar en el juego de la violencia simbólica que ya sabemos lleva inexorablemente a la violencia física. En todo caso hay que trabajar para aislar a aquellos dirigentes que se muestran abiertamente antidemocráticos para exponerlos como tales y quizá de esta forma mejorar las condiciones para que aquellos que forman parte del mismo espacio opositor pero que aún conservan valores democrático tomen preponderancia y puedan encausar a la derecha para sacarla del camino de la violencia y acercarla a niveles aceptables de convivencia política dentro del marco democrático. Por ejemplo, ¿no hubiera sido mas provechoso, antes que pedir la expulsión del diputado Francisco Sánchez por pedir la pena de muerte, llevar el proyecto al recinto de la legislatura y obligar a que los diputados de la oposición se pronuncien públicamente acerca de semejante propuesta? También es necesario señalar los yerros de nuestro gobierno con firmeza pidiéndole el cumplimiento del compromiso electoral y dando lugar y relevancia a aquellos dirigentes que verdaderamente expresan las necesidades populares antes que los designios del FMI y de la embajada norteamericana.

No es cierto que la grieta se haya instalado irremediablemente en las mayorías de nuestro pueblo siendo, por ahora, más una puesta en escena de los medios porteños que una realidad nacional generalizada. Hay muchos ejemplos de sectores en los que se está trabajando por fuera de esta pelea que nos ocupa tanto tiempo de nuestros días. Por ejemplo, las organizaciones sociales están desarrollando emprendimientos y formas de relacionamiento económico y cultural de gran relevancia como lo son las experiencias dirigidas a proyectos educativos y de soberanía alimentaria. O también aquellos espacios desde donde se reivindican reclamos de soberanía como fue el caso del último logro en la lucha por la recuperación de lago Escondido o la lucha por la recuperación de la soberanía sobre el río Paraná. O para no ir tan lejos, la recuperación para el pueblo de Posadas de 400 metros de costa, que estaba a punto de pasar a manos de un club de privilegiados, gracias a un puñado de vecinos decididos que organizados democráticamente, usaron las herramientas que la institucionalidad les ofrece y con la concurrencia de militantes sociales y políticos, medios de comunicación independiente y algunos dirigentes atentos no cejaron en su reclamo a pesar de que representantes políticos y algunos ciudadanos influyentes lo daban por perdido. No hay uniformidad monolítica en las identificaciones políticas de quienes forman parte de estos colectivos. Lo que tienen en común estos espacios es un fuerte objetivo que los impulsa en el aparente caos de sus asambleas.

No significa esta reflexión que la recuperación del rumbo deba hacerse haciendo concesiones graciosas ni transigir ante el chantaje de la violencia sino profundizando la democracia, prestigiando sus mecanismos y poniendo en primer término nuestra neuronas para ofrecer soluciones imaginativas y no las testosteronas que nos preparen para un choque de imprevisibles consecuencias. El ruido que hoy provocan los personajes antidemocráticos que proponen la eliminación del kirchnerismo para borrar los derechos que costaron sangre y sufrimiento de tantas generaciones es amplificado por los medios hegemónicos que también, y hay que decirlo, desde nuestro espacio supimos construir y se apoya en una parte del sistema judicial que es incompatible con un verdadero sistema republicano. Pero no por ruidosos significa que representen el sentir profundo de la mayoría del pueblo argentino ni tampoco que sean muchos y por eso, y mientras sea un gobierno nacional y popular el que gobierne, debemos esforzarnos por arrebatarles a los violentos al servicio de los poderosos la atención de quienes por una razón u otra han perdido la fe en la política como herramienta para cambiar su realidad y recuperarlos para la construcción del país que podemos y debemos ser. Un país para las mayorías, más justo, más solidario y más feliz, como ya lo hemos sido antes. Para esto hace falta mucho de neuronas, pero también de testosterona.

Carlos Resio

Para analizar, reflexionar y debatir el ideario del Manifiesto Argentino, Carlos Resio, integrante de la Mesa Ejecutiva de la organización que conduce Mempo Giardinelli, comparte propuestas de la agenda pública en su columna semanal de cada miércoles, a las 7,30 en el programa Contala como quieras, en La 99.3

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