lunes, julio 22, 2024
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Para la economía no hay primavera

Mirta Botzman.

El estimador mensual de la actividad económica que registra el INDEC muestra que en el mes de julio la economía de nuestro país no aumentó nada respecto del mes anterior, aunque todavía tuvo una variación positiva del 5,6% respecto de julio del año pasado. Este resultado mensual demuestra que la estrategia del gobierno diseñada por el FMI de enfriar la economía está dando resultados. También el organismo de estadísticas nacional publicó los indicadores socioeconómicos mostrando que durante el segundo trimestre de este año la desocupación experimentó una baja del 9,6 al 6,9 por ciento, la más reducida desde el inicio de esta medición a comienzos de 2016. Es decir que se logró reducir sustancialmente el nivel de desempleo alcanzado durante el macrismo que fue del 10,6%. El empleo creció en el 86 por ciento de las provincias y en el 81 por ciento de los sectores económicos.

Mirta Botzman en La 99.3 el 29 de septiembre de 2022

Según la Universidad Nacional de Avellaneda, los principales motores del empleo registrado fueron la industria, que supera los dos años en constante alza a junio, y la construcción, que acumula 16 meses de crecimiento ininterrumpido a julio, todo contado a partir de la finalización de la cuarentena. Los mejorados índices se matizan igualmente por dos cuestiones. El primero de ellos es que, según el mismo INDEC, la proporción que más creció fue la del trabajo no registrado, cuya tasa subió del 31,5 al 37,8 por ciento, es decir 3,6 millones de trabajadores, a los que se suman otros 2,9 millones de trabajadores que están en la categoría «familiar sin remuneración», cifra también récord desde la nueva serie de 2016.

La segunda es por el hecho de que, dentro del empleo registrado, desde el inicio del gobierno del Frente de Todos el crecimiento estuvo liderado por los monotributistas, es decir trabajadores flexibilizados o precarizados, que explicaron el 60 por ciento de los nuevos trabajos.

En relación a los salarios, que con la aceleración de la inflación en los últimos meses ya mira de frente al 100%, la negociación paritaria perdió relevancia en la recuperación del poder adquisitivo. Esta pérdida se da mientras el presidente se reúne con la cúpula de la CGT, organización que teóricamente representa el interés de trabajadores aunque se esmere en acordar más con las patronales. Por lo pronto nuevamente decidieron no otorgar ninguna compensación inmediata para la pérdida masiva de ingresos, sobre todo aunque no solamente en los estratos de menores recursos. De acuerdo con el informe que difundió el INDEC la semana pasada, ocho de cada diez trabajadores formales cobra menos de 85.000 pesos; es decir, por debajo de la canasta básica de un hogar de cuatro miembros  que a junio ascendió a 105 mil pesos y actualmente supera los 120 mil.  Esta caída en el poder adquisitivo se acentuó con la escalada en el precio de los alimentos, a los que se sumarán a partir del mes próximo el ajuste sobre los denominados precios «regulados», que son los precios cuyos aumentos dependen de la autorización del gobierno, entre ellos la electricidad, gas y agua, TV por cable, telefonía prepaga, seguros, prepagas de salud y colegios, entre otros. Entre los perdedores ahora también se incluye a la enorme clase media que todavía queda en el país. Hasta ahora estos ítems venían registrando una suba inferior a la inflación, ahora jugaran de aceleradores y cambiarán drásticamente la proporción del salario que se destine a estos servicios, dependiendo del ingreso del hogar. La situación económica de los argentinos para los próximos meses será de ajuste porque su nivel de ingreso no podrá compensar los aumentos en servicios en forma acumulada que se vienen. Mientras el Gobierno piensa que la variable de equilibrio de los ingresos privados son los salarios, la mayoría de los argentinos son cuentapropistas o informales que no tienen ninguna forma de alcanzar los servicios requeridos para continuar manteniendo su nivel socioeconómico . Sin ir muy lejos, los jubilados son un sector población al que se verá muy perjudicado, porque de la formula de actualización de las jubilaciones se quitó la inflación y se introdujo la tasa de crecimiento de la economía. Mientras la inflación sube, la tasa de crecimiento baja y se busca que baje aún más para enfriar la economía. Todavía no llegamos al punto que existía cuando Patricia Bullrich era ministra de trabajo y se bajó nominalmente las jubilaciones un 13% pero a este ritmo se va disminuyendo el poder adquisitivo de las jubilaciones que es probable que llegue a perderse ese porcentaje sino más.

En el Presupuesto 2023, que podría perfectamente ser caracterizado como un presupuesto de ajuste, se fijó un horizonte de crecimiento del 2% (es el anhelo del FMI), movilizado por las exportaciones y en menor medida la inversión. Y dentro del comercio exterior, seguramente el rol más destacado será el complejo cerealero, acompañado en menor medida por la minería. Se está dejando para el olvido el crecimiento basado en el mercado interno que representaba hasta no hace mucho el 70% del producto bruto nacional. Claramente el gobierno abiertamente ya decidió que el ancla para la inflación serán los salarios e ingresos de jubilados y asignaciones familiares.

Ahora surgen las voces de alarma o alerta sobre cómo está aumentando la conflictividad laboral. Yo diría por suerte está aumentando el reclamo de los trabajadores asalariados o precarizados, porque sino estaríamos perdiendo la esperanza en los sectores sociales más dinámicos. Hasta el año pasado la conflictividad laboral daba señales a la baja, a partir de la fuerte creación de empleo, a pesar de que en su mayoría fueron con salarios a la baja. De acuerdo con las estadísticas del Ministerio de Trabajo, el año pasado hubo 740 conflictos que derivaron en un paro de actividades, la cifra más baja desde 2006 (785 casos), cuando comenzó a tomarse este registro. Entre 2012 y 2016 el número se había mantenido por encima de 1000 casos. Pero este año comenzaron a calentarse los motores gremiales y ya hubo paros en los gremios de camioneros, transporte de colectivos, logística de granos, en alguna empresa láctea, en Salud, en Educación y, desde hace unas semanas, en el de neumáticos.  Precisamente respecto del conflicto del gremio de neumáticos vale la pena hacer algunas apreciaciones que diría son generalizables al resto de los gremios, aún salvando las distancias de su peso en el número de agremiados y el peso en la economía del país. Este conflicto lleva 5 meses y hasta el lunes pasado, 34 tensas audiencias entre la patronal, los trabajadores y el ministerio de trabajo.

En este conflicto, el ministerio de trabajo parece olvidarse que se supone que integra un gobierno nacional y popular y que debería intermediar a favor de los trabajadores, la oposición hace uso político y hasta la presidenta del PRO, pepita la pistolera fue a la puerta de la transnacional Bridgeston a manifestar su apoyo a la patronal, las empresas, que están haciendo un lock out patronal  advierten que se producirá un desabastecimiento  de un producto que es transversal a toda la economía, con su consecuente aumento de precios,  los trabajadores que  avisaron que seguirán con el paro por tiempo indeterminado y como frutilla del postre el Ministro Massa jugando de quinta columna y para demoler la lucha gremial extorsiona con la apertura de las importaciones de neumáticos, esos dólares que tan costosamente se consiguió cediendo a la extorsión de los grandes sojeros y las cerealeras. Si no fuera tan terrible diría que es un mal chiste de terror. El gremio, liderado por la izquierda no peronista, demanda una recomposición salarial para el periodo 2021-2022 que es una paritaria que todavía no se cerró, o sea, la paritaria del año pasado y recuperar las «horas al 200 por ciento» a las trabajadas los fines de semana, el sábado desde las 6 horas y el domingo y a partir de las 40 horas semanales.

De paso digamos que en este gremio se trabaja de lunes a lunes las 24 horas, o sea todos los trabajadores tienen la obligación de trabajar todos los sábados y domingos, no es a elección. El 200% para los fines de semana es un régimen que el sindicato consiguió en 1975 y que con la Dictadura Cívico Militar y el menemismo comenzaron a relativizarse y en la crisis del 2001 cedieron para preservar las fuentes de trabajo, o sea que en definitiva están peleando por recuperar un derecho que tuvieron.

En cuanto a la actualización para el período 2021-2022, mientras las empresas aumentaron el precio de los neumáticos un mínimo de 150 y 200% ofrecieron después de los 5 meses de conflicto, una actualización del  60%. También vale la pena resaltar que no es cierto que todos estén ganando salarios de $350.000 como repiten los medios, todo depende de la formación, del lugar que ocupan en el proceso productivo y la antigüedad. Es una vergüenza que ocurra pero han tenido que mostrar sus recibos de sueldo frente a las pantallas de televisión mostrando que cobran neto $85.000 y aunque cobraran $350.000 lo ideal sería que ahora ganen en proporción al aumento de precios y no que se les baje el poder adquisitivo del salario. Esto no debería pasar o acaso le pedimos a las cerealeras y los sojeros o a las mismas empresas productoras de neumáticos que nos muestren sus cuentas por las pantallas de TV.

En el 2021, se produjeron 8 millones de unidades, un quinto de las cuales fueron destinadas a exportación y se importaron casi 5 millones de neumáticos, es decir que además de tener una posición monopólica son los importadores, no tienen competencia ni vía importaciones. En lo que va del 2022 hubo un récord de importaciones en unidades, y los neumáticos importados por empresas que presentan cautelares, es decir por vía judicial y a dólar barato, crecieron más de 100 por ciento respecto al año pasado y ya representan más del 30 por ciento de las importaciones del año, mientras que en 2019 representaban apenas un 15 por ciento. Además de las unidades terminadas importaron y estockearon materia prima para la producción, también a dólar barato.

Un dato relevante adicional es que la incidencia del costo laboral en el precio de los neumáticos es sólo del 2% cuando en la década de los 70´s era del 20%, si se otorga el aumento reclamado por los trabajadores la incidencia subiría 0,36%. Creo que sobran los calificativos. Los medios hegemónicos, la oposición e inclusive algunos funcionarios del gobierno califican a este paro como salvaje, porque el gremio decidió quedarse una hora en una oficina del Ministerio de Trabajo porque se negaron a aceptar lo acordado entre el ministro Moroni y la patronal a espalda de los trabajadores. Claramente no es este el calificativo que mereció la marcha de sojeros en tractores al centro de la ciudad de Buenos Aires, ni el corte de rutas derramando litros y litros de leche, ni la extorsión al país stockeando toneladas de granos hasta conseguir el tipo de cambio pedido, etcétera, etcétera, etcétera. Se parece mucho a la época del macartismo norteamericano, no se habla del derecho de los trabajadores a tener una vida digna con el salario, sino que se los estigmatiza por los métodos de lucha y nadie menciona que hace 5 meses vienen tratando de negociar con una paciencia digna de la mejor causa. No conforme con todo esto el ministro de trabajo le abrió una causa penal al sindicato por la hora en el ministerio de trabajo que se supone es de los trabajadores y no de las patronales.  La patronal, por su parte, claramente cebada como lo está todo el sector dominante en nuestro país está extorsionando al mejor estilo sojero, para quebrar la voluntad de los trabajadores y lograr la estigmatización social hacia ellos y ahora apoyados por el ministro de economía y de trabajo y el jefe de gabinete que habla de la inflexibilidad de los trabajadores. Se habrán preguntado junto a las patronales donde está la inflexibilidad???

A  propósito de la conducta de la patronal y los medios hegemónicos, pasando por algunos funcionarios y como todo tiene que ver con todo como dice Cristina Fernández, el triunfo de la neofascista adoradora y familiar de Benito Mussolini en Italia, Georgia Meloni nos pone un negro espejo por delante del cual debemos hacer todo lo necesario para no ir hacia ahí. El avance de la ultraderecha registra precedentes en otros países europeos (Austria, Polonia, Hungría, Suecia, etcétera), Estados Unidos con Trump o nuestro vecino Bolsonaro en Brasil. Ese colectivo no es totalmente homogéneo en el plano discursivo. Los destinatarios de su odio difieren en cada país (inmigrantes, musulmanes, judíos, la burocracia de Bruselas, la lucha de los feminismos, la diversidad sexual, etcétera). La característica común es la búsqueda de “chivos expiatorios” como principal herramienta de construcción política. Hay coincidencia entre todos los observadores y analistas que estos triunfos de las derechas están estrechamente vinculados a la insatisfacción ciudadana que provoca la pérdida de derechos, la incertidumbre económica y la creciente desigualdad que provoca lo globalización neoliberal. Esta situación crea un ambiente poroso para la búsqueda de “soluciones” fáciles y chivos expiatorios. Como dice Ernesto Semán en una entrevista concedida al diario El País la identificación de supuestos culpables (la casta política, los planeros) es un discurso mucho más sencillo de instalar que, por ejemplo, analizar las implicancias y limitaciones que supone el carácter bimonetario de la economía argentina.

En nuestro país, los emergentes pueden ser Milei o el grupo que intentó matar a la vicepresidenta, siempre instigados y financiados por personajes que están situados mucho más arriba en la pirámide económica social o en los sótanos de la democracia como alguna vez los nombró el presidente, que el diario La Nación quiere dejar de investigar con un editorial rayano en el delito de instigación a la violencia y acusar a la victima de ser la responsable del intento de magnicidio. No es raro de este grupo periodístico, teniendo en cuenta sus antecedentes pero de todas maneras merece todo el repudio colectivo de los bienpensantes de nuestro país.

Mirta Botzman

La economista Mirta Botzman nos propone una mirada nacional, popular y democrática de la economía nacional e internacional, todos los jueves, a las 7,30, en su columna Cuentas Claras en el programa Contala como quieras, en La 99.3.

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