sábado, junio 15, 2024
Cuentas clarasOpinión

La fragmentación laboral

Mirta Botzman.

Después de varias gestiones de corte neoliberal nuestro país se fue fragmentando social y económicamente cada vez más. Hoy la disparidad de ingresos es de tal magnitud que ya no podemos hablar de la clase obrera como clase, como tampoco podemos hablar de la clase media como una sola. Los ricos o llamada clase alta porque está sentada en la cúspide de la pirámide poblacional no es mucho mayor en términos numéricos, pero si en términos de porción del ingreso nacional del que se apropian.

Mirta Botzman en La 99.3 el 17 de noviembre de 2022

Un trabajo publicado en octubre por el CEPA es muy ilustrativo sobre esta fragmentación y voy a compartir con ustedes las principales conclusiones del estudio. Una situación que caracteriza el momento actual del país, es que el proceso de recuperación de la post pandemia con expansión de la actividad económica, aumento del uso de la capacidad instalada y de creación de puestos de trabajo del sector privado, se da sin recuperación de lo perdido entre 2015 y 2019 por los salarios. En períodos anteriores de la historia económica del país los movimientos de empleo y salarios eran paralelos. Por ejemplo, tanto durante el menemismo como en el macrismo, el empleo y los salarios cayeron al mismo tiempo y, por el contrario, durante el kirchnerismo cuando subió el empleo, también subieron los ingresos. Es decir, se movían a la par.

Ahora, no sólo que los salarios no logran recuperar el poder adquisitivo perdido sino que además se da una fuerte fragmentación dentro de la propia clase trabajadora, entre los trabajadores que tienen un empleo registrado y aquellos que trabajan en condición de precariedad. También hay fragmentación salarial dentro de los trabajadores registrados, dependiendo del sector donde trabajen y por tanto de la capacidad de negociación en paritarias del sindicato al que están afiliados.

En relación a los salarios del empleo registrado versus salario del empleo no registrado, los datos indican que la caída del salario entre enero de 2015 y junio de 2022 fue de 16,3% para trabajadores registrados y de 33,1% en trabajadores no registrados, es decir que los no registrados perdieron algo más del doble que los registrados. Tenemos que decir que este proceso es similar a lo sucedido en la década de los 90: entre 1994 y 2001, la caída del salario fue de 16,6% para el salario de los trabajadores no registrados y de 2,9% para el salario de los trabajadores registrados privados.

Para analizar la dinámica del trabajo registrado privado resulta de utilidad la comparación entre media salarial, que refiere al promedio simple de las remuneraciones, y la mediana salarial correspondiente al salario que divide en mitades a la cantidad de trabajadores.Cuando se detecta un incremento en la brecha entre estas dos mediciones en favor de la media, da cuenta de una mayor dispersión salarial con salarios altos que despuntan progresivamente y una gran masa de trabajadores/as de ingresos relativamente bajos (los que se ubican en la mitad inferior, de salarios más bajos).

Este fenómeno se identifica en dos periodos, de manera muy nítida: en la década de los 90 y en el periodo actual, comenzando desde marzo 2016. Así entonces, entre diciembre de 1995 y junio de 2022, el salario real del trabajo registrado se mantuvo constante, mientras que el salario real del empleo no registrado sufrió una caída de 6,2%. Es decir, que notablemente en este momento estamos viviendo en términos de fragmentación en el interior de la clase trabajadora, una dinámica similar a la de la década del 90 gobernada por Menem, cuando se profundizó la fragmentación de la clase trabajadora por el incremento de la informalidad y la precarización en las contrataciones y desempleo.

En cambio, en la década gobernada por Nestor y Cristina de Kirchner entre 2003 y 2015, tanto el incremento del empleo como de los salarios reales mejoraron sensiblemente las condiciones laborales del conjunto de la población. Aunque como resultado de la fragmentación de la clase trabajadora en la década previa, esto avances convivieron con niveles elevados de informalidad y precariedad laboral, además de continuidad del fenómeno de la tercerización y extranjerización de la matriz productiva, lo que jaquea la organización sindical.

Ahora el tema urgente a resolver es la caída del poder adquisitivo de los salarios, para ello lo primero es controlar la inflación que como sabemos es el mejor mecanismo que tienen los sectores dominantes para hacer más regresiva la distribución de los ingresos además de constituir un principalísimo mecanismo de ajuste.

Frente a esta situación es que la vicepresidenta así como varias de las cabezas sindicales que confluyeron en la convocatoria a la plaza de mayo el pasado 17 de octubre y también reivindicado por Abel Furlan en su excelente discurso en ocasión del congreso de la UOM en Pilar, propugnan por una suma fija que pase a formar parte de los salarios de los trabajadores registrados de manera permanente y que constituye un buen mecanismo para atender la problemática de la heterogeneidad salarial. Pero adicionalmente, resulta necesario implementar un bono o alguna otra forma de transferencia de ingresos para atender la heterogeneidad salarial entre registrados y no registrados.

Debemos recordar que durante los gobiernos kirchneristas, si bien los incrementos en el nivel general de precios eran considerablemente más acotados y sin una tendencia a la aceleración, desde el inicio de ese período se registró una recuperación salarial que significó un incremento de las remuneraciones por encima de los precios. Los aumentos salariales fueron impulsados por políticas activas como los aumentos de suma fija por Decreto y los considerables incrementos reales en el salario mínimo, vital y móvil. Políticas que han estado ausentes en el escenario actual. La trayectoria salarial reciente contrasta con el crecimiento económico y el de la productividad, tal como lo señaló Cristina en el acto de la UOM. Así fue que los asalariados en su conjunto perdieron participación en la riqueza anualmente generada. La contrapartida es un incremento del excedente empresario, que termina siendo beneficiado por la dinámica de precios y salarios. Es decir que los dichos de Cristina en ese acto no se originaron en ideas sacadas de una galera sino que remiten a la propia y exitosa experiencia.

Mariana González, del Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA), explicó que “un incremento de suma fija sería adecuado en la actual coyuntura, ya que contribuiría a elevar los salarios complementando las negociaciones paritarias”. En este sentido “implicaría subir proporcionalmente más los salarios más bajos y con ello aliviar la situación de los asalariados con menores ingresos”. Consultada por el bono que buscan los sectores menos afines a CFK, dijo que “tendría un efecto de única vez mientras que lo que debería buscarse es que el poder adquisitivo de los salarios mejore”, ya que “en los últimos meses el salario registrado promedio ha ido perdiendo relativamente frente a la inflación”. El presidente Fernández sigue instalado en su negativa a la suma fija con argumentos no convincentes y que se parecen más a un acto de tozudez. Mientras tanto se sigue postergando el bono que pasará a ser un bono de fin de año que probablemente alcance para el pan dulce y la sidra.

El indicador de inflación del 6,3% publicado por el INDEC muestra que por ahora la seducción del ministro Massa no fue suficiente para frenar esa inercia. En este caso la principal responsabilidad de ese número es la medicina prepaga y las telecomunicaciones donde la Corte suprema de Clarín sigue dando cautelares a Clarín mismo para que siga aumentando las tarifas a gusto propio.

Buscando frenar la inercia, Massa puso en marcha el programa de Precios Justos, largamente anunciado.El plan mantiene la característica de los anteriores de ser voluntario por parte de las empresas y la idea principal es tratar de fijar un sendero más estable y previsible de inflación futura.Los especuladores de siempre fueron atrasando el programa para que no se aplique, por eso en gran parte los más de dos meses insumidos entre los primeros anuncios y la puesta en marcha. En ese tiempo aprovecharon para remarcar a cuatro manos y está por verse que vuelvan a los precios de octubre más un 4%. Claramente a las empresas que producen los productos de la canasta básica no les gustan los esquemas rígidos y por eso se fue diluyendo lo de precios congelados. El ministro que hasta este momento se trataba de tú a tú con los popes del establishment pudo comprobar que en la negociación algunos son más aliados que otros que ahora lo miran como si fuera el enemigo y no piensan en cambiar las reglas con las que vienen jugando. Muchos de los más importantes productores de alimentos se negaron a formar parte del acuerdo y finalmente de los 1800 productos incluidos, alrededor de 800 son marcas propias de los supermercadistas que acordaron. Obviamente esto cercena el carácter federal que intentó darle el ministro que inclusive buscaron darle participación a los intendentes de todo el país para que contribuyan a ejercer el control de precios en sus propias localidades a cambio de un 25% de las multas. Al margen de la actitud canallesca de los remarcadores de siempre, parecía un programa ambicioso en términos de alcance. Mirando las localidades de la provincia, que no debe ser la única en el país en esas condiciones, tenemos que señalar la duda sobre la disponibilidad de señal telefónica y de wi fi en los supermercados locales para ejercer el control y eventual denuncia de incumplimientos por parte de nosotros los ciudadanos que no vivimos en la ciudad de Buenos Aires y las localidades del conurbano bonaerense.

Tenemos que señalar que los empresarios que se negaron a acordar debemos suponer que claramente ganan más remarcando que accediendo a los dólares baratos que les garantizaban para la adquisición de insumos requeridos para la fabricación o bien que su posición ideológica los lleva a tener la voluntad de ganar menos con tal de no dar gobernabilidad a un gobierno de origen popular y nacional. De todas maneras, habrá que ver cuán estricto será el control del uso de las divisas sobre estos empresarios.

Hemos reconocido en otro momento que el ministro Massa logró parar el golpe de estado, una mega devaluación y corrida cambiaria y más allá de que nos gusten más o menos las medidas logró mejorar el nivel de reservas del Banco Central.Desde Bali y después de la reunión que compartió con el presidente con el presidente Chino Xi Jiping, anunció que el presidente chino prometió saldar la deuda que tienen con el país por las represas Kirchner Cepernic en el sur, tratar de compensar la balanza comercial deficitaria para nuestro país y aumentar en 5 mil millones de dólares el swap que tenemos con el país asiático. Esto, si bien no se puede usar para pagar importaciones permite abultar de alguna manera las reservas, que nuevamente están flaqueando y que contribuyen a atizar la dinámica inflacionaria y las concebidas corridas. El que parece haber perdido el rumbo de en qué gobierno está y su responsabilidad como funcionario, mientras el ministro estaba en Bali desplegó su encanto neoliberal ortodoxo en una conferencia en la que afirmó“No es posible salir del cepo ahora, si hacés una devaluación y sale mal es un Rodrigazo”, alertó. No explicó qué sería, para él, que la devaluación saliera bien. Pero del resto de su discurso se desprende que lo que le satisface es un dólar lo suficientemente alto como para promover un equilibrio en el mercado cambiario, aun a costa de una espectacular transferencia de recursos a favor de los exportadores y los tenedores de activos en dólares (especulativos) y en contra de la población interna. 

Menos mal que tenemos el privilegio de tener a Cristina que con su palabra y presencia sigue organizando la política y que hoy que festejamos el día de la militancia volverá a inyectarnos elevadas dosis de optimismo y esperanza. Su energía y convicción es impresionante, pero todas las fuerzas militantes debemos saber que es una mujer de carne y hueso y que se requiere que salgamos del letargo siestero en el que parece que estamos y nos movilicemos y mililtemos no sólo para ganar de su mano el próximo año sino también para ayudar a construir la gobernabilidad para que además de ganar pueda gobernar apoyada por su pueblo. Será un país muy difícil.

Mirta Botzman

La economista Mirta Botzman nos propone una mirada nacional, popular y democrática de la economía nacional e internacional, todos los jueves, a las 7,30, en su columna Cuentas Claras en el programa Contala como quieras, en La 99.3.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *