Medios: no hay virus que por bien no venga


Ataque concertado al ministro González García y repetición de la fábula: gobierno partido

La estrategia editorial de los medios más poderosos pasó de la defensa radicalizada de los intereses de los acreedores, como tema predominante, a la obligada atención a la pandemia del coronavirus. Pero en esto también quieren aprovechar la ocasión. Son lapidarios con el ministro Ginés González García y, ¡otra vez!, trabajan en su ideal de “grieta”: albertismo versus kirchnerismo.

Hugo Muleiro en La 99.3 el 17 de marzo de 2020

Ya que el tipo de medidas que adopta el Gobierno nacional frente al coronavirus se parece bastante a lo que están haciendo casi todos los gobiernos, los columnistas y opinadores no tienen mucha tela para cortar, y hasta conceden que están más o menos bien, pero eso sí, tarde, después de la “subestimación” del ministro Ginés, del “fiasco comunicacional” de Ginés, escrito, dos, cinco, diez veces en una semana.

El coro entonó también con cierto retraso, ya que estaba abocado principalmente a hostigar al gobierno por la renegociación de la deuda y, en segundo lugar, a defender los intereses de la patronal agraria.

Al final, estos y otros temas están superpuestos e interactúan. La tesis política principal la resumió ya el martes Morales Solá en La Nación: la renegociación de la deuda venía muy mal, con los acreedores disconformes con el ministro Guzmán y su propuesta, tachada de “insuficiente”, “agresiva”, “desconcertante”, en varias notas dictadas por “inversores”, “expertos” y “analistas” que tienen en común la terrible carencia de nombre y apellido, porque son todas fuentes anónimas.

El esquema es: Guzmán plantea la quita de deuda, los acreedores la consideran abusiva, el derrumbe económico mundial empuja a la baja la cotización de los bonos y esto favorecería al Gobierno, pero ahí Clarín, La Nación e Infobae levantan el riesgo de los fondos buitre: un poco más que baje la cotización y comprarán esos bonos para litigar a largo plazo.

La progresión acelerada de la pandemia y sus consecuencias económicas llevan a instalar, en estas notas, el pronóstico de default. Y a esto agregan, como hizo Pagni el jueves, que Fernández no tiene un plan económico, que es lo que reclaman los acreedores.

Y el coro siguió el viernes: “La crisis internacional deja al desnudo la falta de plan económico”, tipeó Bonelli en Clarín, por lo que “Argentina podría entrar en default”. Y siguió el sábado: la crisis encuentra a la Argentina sin un plan y en “nivel default”, repitió Scibona en La Nación. Bonelli lo da a Guzmán peleado con el Banco Central. Kirschbaum, el domingo, lo da al ministro peleado con la Jefatura de Gabinete, mientras los acreedores le reclaman que “muestre cartas”. Pagni, el jueves, le imputó “escamotear” el programa.

Clarín se quiere cargar también al ministro de Agricultura, Luis Basterra: Van der Kooy repite por enésima vez que el aumento de impuestos a la soja es injusto e inconveniente. Agrega que terminó el paro y hay una oportunidad para dialogar, pero hay que ver si Basterra “es el hombre indicado”.

La aceleración de la pandemia y sus múltiples consecuencias crean situaciones nuevas casi día a día, algunas desoncertantes, pero el ADN de estos medios y sus escribas permanece inalterable. Un recorrido rápido que lo pone en evidencia:

PELIGRO CHINO, PERO NO POR EL VIRUS: el martes La Nación publicó en lugar destacado un texto de Alan Soria Guadalupe que quiere reactualizar el “misterio” de la estación espacial china en Neuquén, que es “foco de discusión internacional”. El que discute, claro, es Estados Unidos, preocupado por el “avance sostenido de China en América Latina”. La nota no trae una sola novedad, ningún dato nuevo: no tiene más finalidad que repetir la posición estadounidense.

SALUDAR CON EL CODO, Y DE PASO BORRAR: el lunes en el canal de La Nación y el martes en el diario La Nación Pagni profundizó su intento por alejarse de su afirmación de que acciones editoriales determinaron prisiones preventivas contra acusados del kirchnerismo. Su republicanismo supera al de Carrió: dice que unas anormalidades procesales no sirven para negar la “corrupción K”. De paso, da prueba de que trabaja para el bando opositor: dice que la única política anti-inflacionaria “son los tuits del presidente”. Reforzó el jueves: AF está “en conflicto consigo mismo”.

¿QUÉ CORONAVIRUS? VOLVIÓ LA GUERRA FRÍA. Después de atacar duramente a Guzmán, el viernes Bonelli dice que el Presidente no quiere el default, pero ELLA sí. Es que los “inversores” de Wall Street ven que ELLA “está muy influenciada por los intelectuales de Cuba”. Parece la crisis de los misiles de 1962, pero con misiles mediáticos.

EL VIRUS DE LA FILOSOFÍA WIKIPEDICA. El sábado Miguel Wiñazki, que en cada nota quiere deslumbrarnos con sus presuntas lecturas y, para ello, apela al método Wikipedia para liquidar en dos párrafos temas que necesitan una biblioteca completa, aporta la ingeniosa malicia de hablar de “lawfare contra el coronavirus”. Es decir, los que dudan o se atreven a pensar y discutir sobre el origen del virus, su expansión, etc., son unos tramposos como los que “inventaron” lo que quiere vendernos como una falsedad: el lawfare. Lanzado a esta osadía, liquida en 500 palabras al italiano Giorgio Agamben. Todo un atrevimiento, por decir lo menos.

UNIDAD NACIONAL, SALVO LOS ADVERSARIOS. El domingo en La Nación, Fernández Díaz dice al comienzo de un texto que la pandemia requiere “renunciar a mezquindades”. Y al final insiste, son necesarios “gestos de grandeza”. Pero en el medio divide al gobierno en dos, de un lado los albertistas, los buenos, y del otro los kirchneristas, los malos, los que “se encargan de generar impunidad, cobrar venganza y romper el sistema”. Lo dicho, un llamado a la unidad nacional.

Semana a semana el periodista y escritor Hugo Muleiro repasa con detenimiento las columnas de opinión y análisis de los principales medios gráficos de mayor alcance nacional en tanto hegemónicos. Sus columnas se publican en Comunicadores de la Argentina (OPERETAS. www.comunanet.com.ar)

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