La tarea destituyente

(Mirta Botzman) Cada día hay alguna actividad que busca minar la figura presidencial y la actividad del gobierno, una nueva mentira en ese formato siniestro inventado desde el neoliberalismo norteamericano de las fake new y francamente creo, ya no quedan dudas, sobre el propósito destituyente de cada una de estas maniobras. Lo perverso de esta sucesión casi infinita de mentiras inclusive ridículas es que no es posible discutirlas, las mentiras terminan siendo creídas como un acto de fe contra las que no hay argumentación posible.

Mirta Botzman en La 99.3 el 24 de Septiembre de 2020
Mirta Botzman

La semana pasada la ofensiva de la oposición comenzó con una carta de Macri acusando al gobierno de vulnerar la democracia con la cuarentena y la reforma judicial. Siguió con nuevas trabas al funcionamiento legislativo y premoniciones apocalípticas sobre el próximo fin de este gobierno, entre las que se cuentan la aspiración de JxC de “sustituir al gobierno en el 2021”, delirios como pronósticos de “estallidos sociales y saqueos organizados por CFK para el próximo mes de diciembre” y culminó con una nueva incursión de Duhalde advirtiendo que el pobre Alberto está tan groggy como De la Rúa cuando fue eyectado por un estallido social en diciembre del 2001.

Todo esta especie de cotillón, sin embargo tapa los movimientos más profundos y orgánicos de las estructuras concentradas de la economía que articulan movimientos de pinzas para ahogar a un gobierno que no es del palo de ellos. Estos sectores resisten a ultranza cualquier demanda de aportes “solidarios y por una única vez” para mitigar la emergencia nacional; muestran los colmillos ante la posibilidad de una reforma tributaria; exigen subsidios de distinto tipo para pagar sus salarios en cuarentena; algunos compran dólares baratos en el mercado oficial para adelantar los pagos de su deuda externa en dólares; otros continúan vulnerando la política de precios con aumentos encubiertos y desabastecimientos a almacenes y supermercados y retienen la producción de soja y cereales y la liquidación de las divisas de las exportaciones, presionando por una devaluación que los beneficie.

La semana pasada el gobierno trató de contener la arremetida contra el tipo de cambio, disponiendo una serie de medidas tendientes a encarecer la compra de 200 dólares mensuales para el ahorro. Las mismas intentan controlar la perdida de las reservas del BCRA sin provocar una devaluación que habría sido trasladada a los precios con el consiguiente deterioro sobre los ingresos de la población. No son pocas las voces que desde hace meses vienen insistiendo sobre la necesidad de imponer un control cambiario más estricto y de la liquidación de las divisas de exportación. En este sentido me niego hablar de cepo cambiario, término acuñado por la derecha para desvirtuar un instrumento legítimo de política cambiaria.

Por ahora se encaró el control de cambios, cuando las reservas han llegado a un límite muy preocupante. La liquidación de divisas por ahora sigue siendo una asignatura pendiente. Hubiera venido bien Vicentín en un momento como este, pero no derramemos lágrimas sobre la leche derramada, lo importante es encarar rápidamente el tema. Pero al margen de Vicentín y entre paréntesis vale recordar que la causa judicial tramitada aquí y en Nueva York es un manual completo de como estafar y fugar por lo que cuando hablábamos de estafadores diría que nos quedamos cortos.

Siguiendo con el tema que nos ocupa, y como decía al margen de Vicentín, el Estado tiene todas las potestades y potencialidades para controlar en serio el comercio internacional de granos y evitar todas las trampas conocidas y exigir la liquidación de las exportaciones, sólo parecería que falta la voluntad o decisión de ejercer esas potestades.

La verdad es que el gobierno pecó de optimista al pensar que el arreglo con los acreedores externos aplacaría los ataques al tipo de cambio. Esperó demasiado y no tuvo en cuenta que, como la experiencia histórica indica, la ofensiva sobre el tipo de cambio y las reservas del BCRA es organizada localmente. El gobierno reconoce ahora que las grandes empresas han especulado para saldar su deuda en dólares con “dólares baratos” ¿Por qué lo permitió? Esta actitud oficial se correlaciona con la última disposición del BCRA “prometiendo” a las empresas multinacionales que mientras dure este gobierno no se le escamotearán los dólares que quieran repatriar a sus casas matrices en concepto de ganancias. Sobre esto quiero mencionar solo a modo de ejemplo,  el grupo Clarín armó una casa matriz en Delawere que es el estado o provincia de Estados Unidos que es un paraíso fiscal. Entonces el grupo económico que tiene en el país todas sus actividades por las que obtiene ganancias, remite esas utilidades a su casa matriz. Esa es la manera de fuga legal y más fácil de hacer y a cielo abierto digamos. Durante los gobiernos kirchneristas se prohibió, incluso sin decir que está prohibido, la remisión de utilidades por parte de las empresas extranjeras. Esto que no es nada raro a nivel mundial tiene dos ventajas, por un lado, se evita la fuga de las escasas divisas con que cuenta el país y en segundo lugar, al no poder sacar ese excedente se invierte internamente y alimenta el ciclo productivo.

Como parte del paquete para tratar de defender el peso y proteger los poquitos dólares que quedan en las reservas, el Presidente del BCRA, Miguel Pesce, comunicó que la autoridad monetaria deja de vender dólares a las empresas para que paguen sus obligaciones con el exterior y que las mismas, deben presentar un programa de reestructuración de la deuda que venza a partir del 15 de octubre 2020.

Miguel Pesce en la conferencia de prensa del día 15 de septiembre pasado dijo textualmente: «Estamos planteando que se refinancie el 60% de los vencimientos a 2- dos- años de vida promedio. No postergaciones en el pago de intereses. La intención es que las empresas nos presenten un plan de reestructuración, ver si estas presentaciones mejoran el perfil de los vencimientos de la deuda financiera privada».

Y esto es así porque se obtuvo un superávit comercial en el año 2019 de 15.990 millones de dólares, de enero a julio de 2020 el acumulado fue de 9.573 millones de dólares y, las Reservas Internacionales del BCRA en lugar de aumentar disminuyen, porque el BCRA permitía que las empresas (cuyos dueños en su inmensa mayoría, si no son todos, están en la lista de los que fugaron 86.200 millones de dólares en los cuatro años de la gestión de Cambiemos) compraban a tipo de cambio oficial (el 15 de septiembre de 2020 a $ 79,36) dólares al BCRA para pagar sus deudas externas.   La historia de siempre, empresas endeudadas y sus dueños fugan capital como lo demuestra palpablemente el caso Vicentin SA y los Nardelli y Padoan.

Pagando solamente los intereses de la deuda hasta julio de 2024, la oferta cambiaria por el superávit comercial debe superar ampliamente a la demanda, siempre y cuando el BCRA cumpla su indelegable función de proteger las Reservas Internacionales.

Obviamente el caos y presión sobre el dólar tiene ganadores claros y perdedores también claros. En términos dicotómicos los ganadores son los grupos económicos que tienen dolarizados sus activos y los exportadores, mientras que los grandes perdedores son las mayorías populares que ven cómo se desvaloriza el salario, para los que tienen la suerte de tenerlo, como se produce una escalada inflacionaria que les hace cada vez más difícil cubrir la canasta alimentaria familiar, etc.etc.etc.. La experiencia vivida en particular, desde los días de Martinez de Hoz a cargo del ministerio de economía nos indica que los grandes grupos económicos han hecho del caos que provocan su mayor virtud. Esto les ha permitido aumentar su riqueza, mantener débil al Estado, generar desigualdad y tener sometidos a los distintos gobiernos vía la deuda externa. Porque a ellos lo único que de verdad les importa es dolarizar sus ganancias y fugarlas. Nada más. 

En todo caso, su preocupación central puede ser cómo conseguir esos dólares que fugarán, para lo cual recurrentemente han conseguido endeudar al Estado para que sea este quien les provea esas divisas que tanto demandan.

Esa misma enseñanza de la historia nos indica que  las crisis son un gran disciplinador social, pues los sectores asalariados en medio del caos dejan de reclamar por estar mejor para pasar a la defensiva, casi dispuestos a aceptar cualquier cosa con tal de salir rápido del infierno. Basta con mirar lo sucedido durante el gobierno de Macri y la dificultad o casi imposibilidad de los sectores asalariados de defender su poder adquisitivo. En paralelo a la pérdida de poder de los sectores asalariados está la amenaza latente de desatar una crisis por parte del poder empresarial concentrado es también una excelente arma que tienen para presionar a los distintos gobiernos para que se apliquen así las medidas que demandan. Donde el “control del des­control” es el as bajo la manga de los poderosos para regir a la sociedad a la distancia. Diría que estamos transitando en esa instancia y que sería muy importante que el gobierno pusiera en acto el poder del Estado en defensa de las mayorías nacionales.

También hay que decir que el “DESACATO”, provocación o enfrentamiento con el gobierno no es sólo del poder económico, sino que también el sector de la sociedad civil de derecha o ultraderecha cada vez más tiene una actitud de enfrentamiento a la autoridad del gobierno e inclusive a las propias leyes frente a la pasividad del gobierno. Todos, esa fracción de la sociedad civil, el sector del empresariado concentrado, las fuerzas policiales a las que vimos rodear la residencia donde el gobernador de la pcia de Bs As vive con su flia o rodear la residencia presidencial de Olivos, o militares que publicitan proclamas son claramente un combo que se mueve coordinadamente para socavar la autoridad presidencial y desgastar un gobierno que todavía no hace un año se hizo cargo de un país absolutamente desbastado, en crisis, en cesación de pagos externos, sin reservas en el Bco Central y que a los tres meses se sumó una pandemia mundial que afecta aún más la situación económica del país y donde lo primero que hubo que hacer es poner en pie el sistema sanitario que moría de inanición. Políticamente nos parece importante no confundir vocación de diálogo y consensos con sometimiento. La derecha y los sectores de poder económico son como las fieras, prueban sangre y cuando la huelen quieren siempre más.

La CGT está organizando una gran movilización, entiendo que virtual para el 17 de octubre, fecha muy cara para el movimiento popular en el país, en defensa de la democracia y del gobierno que hace un año nada más fue elegido por la mayoría de la población. Será un desafío para todo el campo popular construir una movilización masiva, dentro del marco de la pandemia, que refleje palmariamente la vocación democrática de nuestro país.

La economista Mirta Botzman analiza, propone y debate sobre la coyuntura y las políticas económicas en la Argentina actual, cada jueves, a las 7.30, en el programa Contala como quieras de La 99.3.

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