lunes, julio 22, 2024
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Quo vadis?

Por Carlos Resio.

Ésta semana he escuchado y leído las manifestaciones de distintos representantes de la iglesia católica referidas a la situación a la que se enfrenta nuestro país, sobre todo los humildes de nuestro país. Escuché al padre Barros en esta radio, a Paco Olveira en El Destape y leí la declaración de los obispos de Merlo y Moreno que de distintas maneras, estilo e intensidad llaman al pueblo a contrarrestar, cuando no resistir, este verdadero ataque al que se ve sometido. Los obispos llaman a los “cristianos de base”, así la casilla de correo electrónico, para sumarse a la resistencia contra la deshumanización que el gobierno nacional está imponiendo y llaman a la reflexión en tiempos de cuaresma, que en la tradición católica es el tiempo en que los fieles se preparan para celebrar la pascua.

Carlos Resio en La 99.3 el 15 de marzo de 2024

Y en esto de asociar ideas, la pascua me trae la repetición infinita de películas como Ben Hur, los 10 mandamientos, el manto sagrado y, sobre todo, Quo Vadis. Y es esta última de la que extraigo algunas imágenes para traerlas a esta realidad ominosa que supimos conseguir. Digo supimos conseguir porque no me saco el lazo con la pata y me hago cargo de la parte que me toca, no estoy acá para señalar a nadie más que a los que son los actores directos de este capítulo de terror.

Quo Vadis fue una película de 1951 en la que actúan Robert Tylor, de madera, en el papel del oficial romano Marco Vinicio, Débora Kerr, la muchachita cristiana Ligia, y el enorme Peter Ustinov en el rol de Nerón. El argumento se ambienta en la Roma del siglo I bajo el mando de Nerón, perseguidor de cristianos, el que incendió Roma culpándolos, donde los protagonistas sufren las vicisitudes de la persecución, la condena a ser devorados por leones en el circo máximo. Es aquí donde el apóstol Pedro yéndose de Roma abandonando su misión se cruza con Jesús a quien pregunta “¿A dónde vas Jesús?” y a lo que este contesta “a ser crucificado nuevamente” Diálogo altamente improbable pero conmovedor para mí que, cuando miraba esas películas, con 11 o 12 años, estaba en búsqueda de algunas verdades además de que siempre me apasionaron los relatos históricos.

Vamos al grano, y ahí está Nerón, el de Peter Ustinov. Cuando busco respuestas, en difícil lid, acerca del personaje que supimos darnos como presidente, sus extravagancias y sinsentidos y sobre todo el incendio al que somete a nuestro país culpando al pueblo trabajador, encuentro en ese emperador romano algunas pistas. Por ejemplo Milei enojado con su secretario de trabajo, al que antes amó, despidiéndolo al aire me recordó la escena en la que Nerón pedía el lacrimarium para verter en él una lágrima por su amado Petronio e inmediatamente después y al entrarse de que este le había dedicado una carta expresando su desprecio antes de suicidarse en una fiesta de despedida, estalla de cólera y jura que matará a todos los miembros de la familia del ex amigo y poeta. Pero claro que el emperador era jefe del imperio romano de hace 2000 años y desde allí a esta parte algunas cosas han cambiado, sobre todo en las formas, y no es admisible que un presidente democráticamente elegido y sometido al imperio de la ley y las buenas costumbres tenga ínfulas de emperador extravagante, irresponsable y violento como lo es. No es admisible que llame ratas a los legisladores, que llame excremento a sus adversarios que haga chistes con el miembro del burro en una escuela, vea en e síndrome de Down un demérito o que aplauda al que propone colgar en la plaza a su vicepresidenta entre tantas otras cosas. Pero sobre todo, es inadmisible que en este remolino de hechos impensables, condene a su pueblo a la inanición, ni que destruya el país que estamos construyendo desde hace tantas décadas y con tanto sacrificio y sufrimiento solo porque él se cree dueño de una razón cuyo fundamento está en una escuela que ningún país de la tierra ha considerado serio ni ha aplicado pero que es funcional al proceso de concentración económica que se desarrolla en el mundo.

Y esto último deja en lo anecdótico por pintoresco, pero no por preocupante, “la troupe” bizarra que lo acompaña, empezando por su hermana y su terapeuta emocional, sus diálogos con su perro muerto, el haber sido 3 veces espectador directo de la resurrección de Cristo, su adicción al twiter y todas sus extravagancias y exabruptos. O acaso Calígula no nombro canciller del imperio a su caballo Incitatus y Nerón hizo matar a su madre. ¡Es re normal entre emperadores!

Este presidente ha sorprendido no solo a quienes tenemos una idea burguesa de lo que la democracia debe ser y sus modos sino también ha tomado por sorpresa al propio marco democrático. Todos sus dislates distractivos, incluso aquellos que demuestran que es indigno para el ejercicio del cargo, pero sobre todo su desprecio por el pueblo, por el país y por las normas han puesto a prueba a la propia constitución nacional que cruje al ser interpretada en esta circunstancia y a la comunidad política toda con sus tradiciones, mecanismos, usos y costumbres. Creo que es en esta hora cuando la calidad de nuestros dirigentes queda expuesta y al desnudo. Lo vimos en la abstención indigna de Carlos Arce y Sonia Rojas Decut escondidos detrás de la abstención. La verdad es que no es de primer nivel lo que tenemos para enfrentar al tipo del raro peinado nuevo. La pusilanimidad con que muchos diputados y senadores, gobernadores e intendentes se avinieron, sin derecho de inventario, a aceptar a que les peguen a condición de que al menos no los marquen es vergonzosa. Hay unas cuantas excepciones, es cierto, incluso hay quienes parecen estar en un acto de orejeo que les permita operar con alguna ventaja, pero pretender que después de algún acuerdo particular para esta o aquella provincia o para tal o cual sector alguno va a salir indemne es por lo menos de una ingenuidad patética.

Cuando me refiero a que los dirigentes quedan al desnudo en estas circunstancias también debería referirme a nosotros, los ciudadanos. Porque creo que no hemos sido suficientemente rigurosos en la selección de los dirigentes y hemos sido indolentes en el trato. La rigurosidad en el juicio de cada aspecto de la vida política le da el nivel de elevación democrática de los pueblos. Dejamos pasar demasiadas cosas sin sentencia. Nuestros representantes, muchas veces, no sufren las consecuencias cuando nos mienten, cuando claudican, cuando traicionan. Y es cierto que hay momentos límite en donde se nos convoca para poner el cuerpo, como en este caso, pero en la normalidad del devenir democrático son los propios representantes y dirigentes los que tienen que hacer el trabajo de corregir los desvíos y a veces les sacamos la mirada de encima. La política no es joda ni es para cualquiera. El compromiso adquirido no admite conceptos vacíos, generalizaciones insignificantes ni haraganería y hay representantes y dirigentes que honran el cargo pero un buen número están ahí de relleno. Basta escuchar un rato los discursos en las sesiones del congreso. ¡Muchos casos dan vergüenza ajena! ¡No saben de lo que están hablando ni lo que quieren decir! Muchos funcionarios contestan vaguedades que insultan la inteligencia cuando tienen que responder por la tarea mal hecha. Mucho más cuando se comparan con referentes comprometidos y lúcidos que a veces sin instrucción formal sintetizan el drama y la respuesta con una lucidez que daría envidia a más de un catedrático.

El momento nos ha puesto a prueba nuevamente, puso a prueba al sistema y lo estamos defendiendo como gatos panza arriba pero también debemos ser severos en la crítica y eficientes en su mejora. Basta de aceptar cualquier cosa porque pensamos que es inocuo aunque nos ofenda. Tenemos que resolver las contradicciones para que aparezcan otras nuevas y nos hagan avanzar. Esta semana leímos al gobernador misionero en un tweet en el recordaba con gloria y honor a los guerreros de Mbororé, una paparruchada lacrimógena en la provincia en que la comunidad mbyá nunca tuvo ni tiene un representante en la legislatura ni en ningún cargo expectante de la función pública y su pueblo, 500 años después de haber sido sometido aún se debate en la miseria y en la pérdida de su territorio y de su cultura. Es el gobernador del espacio político que grita su voluntad ecologista poniendo títulos rimbombantes, creando un ministerio del cambio climático del que no sabemos nada y no pudiendo explicar por qué el proyecto del corredor verde se convirtió en una pléyade de islas desconectadas. El mismo espacio político que permite el avance de este gobierno nacional sobre las provincias empobreciéndolas habiendo alentado la candidatura de Milei primero y luego habiendo hecho campaña, de manera aviesa, para su triunfo como quedó demostrado en el interior provincial  través de los aparatos municipales y el reparto de boletas en la capital. El mismo espacio que mandó a esconderse a nuestros senadores en la votación del DNU

Hoy nos gobierna un personaje digno de ser interpretado por Peter Ustinov aunque, por suerte, los correctivos para reencauzar a nuestro país no son los que se aplicaban en la época del Quo Vadis. Lo que si es cierto es que si no actuamos con creatividad, debido a la falencia de las propias herramientas institucionales y a la endeblez democrática que construimos, este señor que hoy nos gobierna y que dijo haber conocido a su perro muerto en la roma imperial, va a ser nuestro Nerón y va a ver cumplido su misión de incendiar la Argentina señalándonos como culpables mientras desde el banquito que le da altura pulsa una lira en honor a su mandante, el actual imperio, que una vez usado como verdugo lo descartará para disfrutar, ahora sí, el nuevo orden de sojuzgamiento popular y saqueo para lo que nació el 4 de julio de 1776. Y en ese sentido hace mucho que estamos avisados, el Libertador Simón Bolívar pronunció en 1829: “Los estados Unidos de Norte América parecen estar destinados por la Providencia a causar miseria en América en nombre de la libertad”

Argentinos, ¿Quo vadis?

Carlos Resio

Para analizar, reflexionar y debatir el ideario del Manifiesto Argentino, Carlos Resio, integrante de la Mesa Ejecutiva de la organización que conduce Mempo Giardinelli, comparte propuestas de la agenda pública en su columna semanal de cada miércoles, a las 7,30 en el programa Contala como quieras, en La 99.3

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