Enrico Fermi tuvo razón

Por Carlos Resio.

En ocasión de una conversación informal con sus colegas del laboratorio de física del proyecto Manhatan, aquel que tuvo como objetivo las bombas atómicas que asesinaron 250.000 personas en décimas de segundos en Hiroshima y Nagasaki, Enrico Fermi, líder del proyecto junto a Robert Oppenheimer, respondía a la pregunta ¿habrá en el universo otras civilizaciones avanzadas como la nuestra? La conjetura de Fermi era que a pesar de que las probabilidades de la existencia de civilizaciones tecnológicamente desarrolladas no son bajas el hecho de que aún no hayamos hecho contacto con ninguna probablemente se deba a que las que estuvieron más avanzadas que la nuestra ya se autodestruyeron y la que son menos avanzadas aún ni siquiera llegaron a transmitir señales de radio que podamos detectar desde nuestro planeta.

Carlos Resio en La 99.3 el 8 de noviembre de 2023

El físico nuclear estaba influido por su propio trabajo ya que la carrera por la construcción de artefactos nucleares para el uso bélico lo llevó a pensar en la inminente e inevitable destrucción del planeta y estaba convencido de que el avance de las civilizaciones llevaba inexorablemente a su auto aniquilación. Luego de conjurado medianamente ese riesgo al lograr un equilibrio temporario entre las superpotencias nucleares las teorías de extinción de la especie humana vinieron de la mano de la comprensión del límite físico que representa la existencia finita de los recursos de nuestro planeta como para que una civilización tenga el tiempo suficiente para un desarrollo superior que le permitiera viajar o siquiera poder comunicarse con otras galaxias. Más acá en el tiempo, hace exactamente 62 años, principios de noviembre de 1961, varios premios nobel junto a un joven Carl Sagan, tratando de dar respuesta a los supuestos de Fermi, se reunieron tres días en un observatorio norteamericano para discutir acerca de las probabilidades de existencia de vida en el universo y las estrategias a llevar a cabo para hallarlas.

Como conclusión, el astrónomo Fran Drake produjo una de las fórmulas matemáticas más famosas después de E=mc2 de Einstein y fue la que determinaría el número de civilizaciones existentes en el universo con alto desarrollo tecnológico y con capacidad de contactarnos a partir de los factores que el científico identificó para ello. Uno de estos factores, entre otro seis, es precisamente el tiempo que demora una civilización en ser exterminada por su propio desarrollo tal como supuso Fermi. La fórmula no fue ofrecida para ser resuelta sino para proponer un acercamiento a través de las conjeturas de sus términos ya que como dice la astrobióloga argentina Ximena Abrevaya (Instituto de Astronomía y física, Conicet) varios de estos términos gozan de una notable incerteza. Pero al decir del sacerdote jesuita y doctor en astronomía, el cordobés José Gabriel Funes, “la fórmula es una maravillosa forma de organizar nuestra ignorancia”. Por lo tanto, este algoritmo, aún sin resoluciónguió muchos de los proyectos de búsqueda de vida extraterrestre entre ellos los del famoso SETI. De la ecuación de Drake algunos cálculos infieren que los planetas con civilizaciones desarrolladas en la vía láctea, una sola del billón de galaxias probables, es de 300 millones.

Fermi tenía elementos para pensar que antes de que nuestra civilización, proyectada a cualquiera otra, pueda adquirir el desarrollo suficiente para contactar con los confines del universo habrá desaparecido por los efectos de su propio desarrollo. Y a la vista de los acontecimientos creo que Fermi tuvo razón.

La humanidad está empeñada en una carrera frenética y alucinada hacia el desarrollo y pareciera no ver el borde del precipicio al que se enfrenta, aunque no por una guerra nuclear como temía Fermi. Mientras la propuesta es más crecimiento a partir de mayor consumo, confort y excentricidades el planeta está diciendo basta. Señales hay de sobra. El mes pasado, por primera vez en su historia, el puerto de Manaos quedó inoperable por disminución de su cota; las sequías y las inundaciones inesperadas así como los calores inauditos y el derretimiento de los polos parecen pasar desapercibidos para las mayorías.

Así las cosas, la respuesta para combatir el calentamiento global es una transición energética que requiere quemar aún más combustibles fósiles para desarrollar las tecnologías sustentables cuyos materiales constitutivos están casi agotados antes de ser utilizados. Los aerogeneradores tienen una vida útil de 20 años y ya, apenas iniciada la era de la energía eólica, se descartan 60 mil toneladas de materiales de estos artefactos obsoletos por año. El reemplazo de automóviles con motor a explosión por eléctricos implica un crecimiento exponencial del extractivismo en salares de litio del sur global a niveles insostenibles además de que para otorgar energía a sus baterías se necesitan nuevas fuentes de generación. Por ejemplo, para reemplazar todos los vehículos en Argentina se necesitarían 6 represas de la capacidad de Yacyretá. Y reemplazar todas las centrales térmicas del mundo por aerogeneradores provocaría un cambio en el régimen mundial de vientos superficiales con consecuencias no previsibles. Los yacimiento de hidrocarburo están agotados y sus tasas de retorno energético los hace inviables sin enormes subsidios.

Sin embargo las petroleras siguen insistiendo en informar reservas inexistentes solo con el afán de atraer inversiones especulativas. En este desquicio las experiencias campesinas, de comunidades originarias y las voces de alerta apenas son una gota de agua en el desierto además de la casi certeza de que parar la maquinaria de consumo mundial a niveles aceptables llevaría mucho más tiempo del necesario para evitar un colapso.Ante este panorama es normal que miremos hacia arriba esperando la visita de seres que nos vengan a salvar aunque las evidencias, que no queremos ver, nos dicen que no vendrán.

Pero siempre se pueden empeorar estas condiciones. Y si no, miremos lo que nos pasa en estas pampas. Argentina se enfrenta a la posibilidad cierta de ser gobernada por un tipo que asegura que el calentamiento global es invento de los socialistas y que no está mal contaminar ríos, que consulta a sus perros muertos que le han conferido la capacidad de comunicarse con Dios y que imagina niños envaselinados en un jardín de infantes. Como si esto no fuera suficiente, su candidata a vicepresidenta le llevaba la ostia consagrada a domicilio a Videla. ¿Que podría salir mal en caso de que Milei gane las elecciones? Si Villarruel lo respalda y en caso de fracasar la segunda opción Macri y toda su gavilla están en la reserva más cercana. Mientras tanto nuestro candidato, que hasta hace 10 minutos no hubiésemos elegido ni como vecino y que nos dice que convocará a dirigentes del radicalismo y del PRO para integrar su gobierno (no olvidemos su relación con la embajada de EEUU y Gerardo Morales y su opinión sobre la prisión de Milagro Sala), hace malabares para tapar huecos viejos y nuevos y dar la sensación de que todo irá mejor si llega al gobierno. De todos modos y para ni inducirlos al suicidio, hay que decir que está produciendo algunas señales que no permiten vislumbrar chances de evitar el tiro del final.

¿Díganme si no dan ganas de mirar para arriba y llamar a gritos al tío Martin, a Mork y a ET?

Sin embargo creo que no está en otra galaxia la llave para salir de este desquicio. Está en la democracia, más democracia,la política, en la capacidad (incapacidad) de los habitantes de este planeta y en el tiempo que la pobre tierra nos espere para poder resolver el lío que le creamos.

Nosotros tenemos, aquí y ahora, un peligro bien grande que tiene que ver con todo lo anterior. Porque un triunfo de Milei, que es él mas Villarruel, Macri, Bullrich, Benegas Lynch y Conan, prefigura el retroceso  y la perdida de mucho de lo logrado en estos 40 años de democracia pero, según lo expresan, lo ganado también el períodos democráticos desde 1912. Y es justo, y es necesario y digno que demos pelea sin esperar salvadores ni padrinazgos. Y que, en caso de ganar esta partida, hayamos aprendido un poco y nos pongamos manos a la obra para mejorar esto que tenemos que no es poco.

Es hora de dar un salto de calidad y quizá Milei sirva como el cachetazo que nos recuerde que nada está asegurado si no lo sostenemos con convicción y determinación. Porque Fermi tuvo razón, si hubiese civilizaciones más avanzadas que la nuestra en las cercanías intergalácticas ya las hubiésemos visto. Pero si las hay, ojalá nos encuentren preparado para darles algún buen consejo y no haciendo papelones. Porque si no le ganamos al candidato masfrick que podamos imaginar y su banda esperpéntica, ni un encuentro cercano de tercer tipo nos salva.

Carlos Resio

Para analizar, reflexionar y debatir el ideario del Manifiesto Argentino, Carlos Resio, integrante de la Mesa Ejecutiva de la organización que conduce Mempo Giardinelli, comparte propuestas de la agenda pública en su columna semanal de cada miércoles, a las 7,30 en el programa Contala como quieras, en La 99.3

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