Urgencia editorial: dejar atrás el 17 de Octubre

Aceptación solo parcial y durante pocas horas del apoyo al Gobierno. Los medios que conducen la oposición al Gobierno y le exigen políticas totalmente contrarias al mandato electoral de hace un año aceptaron solo a medias, en noticias y artículos de opinión, la demostración de vigor del peronismo. Y solo por un rato: en menos de 12 horas bajaron la manifestación del 17 de Octubre a tema de cuarto o quinto orden, para volver a poner sus esperanzas en la decisión de la Corte Suprema sobre los jueces macristas.
Hugo Muleiro

La envergadura que tomó en las calles el respaldo a la idea y proyecto de Gobierno que expresan Alberto Fernández y Cristina Kirchner forzó su inclusión en las portadas del domingo de Clarín y La Nación, pero pronto le bajaron el precio en las ediciones digitales.

Hugo Muleiro en La 99.3 el 19 de octubre de 2020

Una mayoría abrumadora de las imágenes de los medios gráficos y televisivos opositores fue destinada a planos cerrados, de grupos pequeños de personas y vehículos. Las grandes panorámicas que se repiten siempre que hay manifestaciones contrarias al oficialismo, que crean la ilusión de multitudes movilizadas, estuvieron esta vez prácticamente ausentes.

Por lo común, las notas políticas principales del domingo se escriben con anticipación, no a última hora del sábado: es que ameritan supervisión política, un ir y venir para tachaduras, desaprobaciones e inclusiones por “órdenes de arriba”, es decir los jefes del dispositivo comunicacional que logra el “milagro” de que en uno y otro medio se repitan enfoques, consignas, versiones, advertencias y amenazas.

Es así que Van der Kooy, Kirschbaum (Clarín) y Morales Solá (La Nación) se enfocan en otros temas, bajo la orden general de describir a un gobierno que no acierta en ningún plano y que tiene que cambiar en los términos reclamados por los empresarios de IDEA, y que se sintetizan así: todo para nosotros y nada para el resto, única forma de que el país “salga adelante”.

El tratamiento del acontecimiento político del 17 de Octubre quedó pues para columnistas de segunda o tercera línea de Clarín, La Nación e Infobae.

Ibáñez de Clarín afirma que el Presidente, “en una mala hora, encontró aire” en el PJ, que “le montó un show de respaldo”. La Nación habla de “la militancia peronista”, contraste con la “gente” que asiste a los actos que estos mismos medios alientan y hasta organizan, acompañados por dirigentes de Juntos por el Cambio. Infobae, a su vez, se quejó con amargura por lo que hizo Fernández: reivindicar al peronismo y dar su interpretación de la historia. ¡Qué decepción!

Otra “casualidad” es que varios textos coinciden en darle centralidad al “faltazo” de Cristina Kirchner, así como habrían coincidido, si la Vicepresidenta hubiera asistido, en decir que buscó anular al Presidente, como de hecho le atribuyen cada día y en cada página. El enfoque de la jornada como un hecho exclusivamente interno del peronismo hurgó y hurgó hasta dar con un “dato”: Clarín habla de “desplante” de Máximo Kirchner, porque no se sentó en primera fila en el salón de la CGT, como supuestamente debía hacer, y le cedió el lugar a la intendenta de Quilmes.

Los tres medios debieron soslayar un aspecto central de este 17 de Octubre: la prevención del COVID llevó a la mayoría inmensa de quienes se movilizaron a hacerlo en vehículos, con caravanas en Buenos Aires y otras ciudades, que con su solo paso desmienten rotundamente el discurso mediático según el cual las clases medias están unánimemente en contra del Gobierno.

Las imágenes del sábado demostraron que la clase media, el motor que la derecha quiere tener a mano para la restauración conservadora, también es un universo en disputa, está dividida y tiene infinidad de matices. Quedó rotundamente desmentido lo que escriben Morales Solá, Kirschbaum, Van der Kooy, González y muchos otros, siempre con una encuesta ad hoc para avalar sus dichos: que los sectores de clase media que votaron por el FDT en octubre ya se arrepintieron y alientan el regreso del macrismo.

No solo las imágenes panorámicas fueron censuradas: también la palabra del Presidente. La Nación dio solo a medidas su mención de nombres de dirigentes peronistas cuando dijo que la reconstrucción que se propone se hace sin exclusiones. Fue dando los nombres de pila, Cristina, Sergio, Héctor… Dijo “Hugo”, por Yasky, presente en la CGT, y agregó “también el otro Hugo”, por Moyano, pero al diario no le pareció apropiado informar a sus lectores al respecto. Esto con firma de Maia Jastreblansky, aunque nadie pueda decir que el acto de censura sea su responsabilidad.

Antes de la jornada de celebración oficialista, estos medios pusieron gran entusiasmo en los empresarios del “coloquio” de IDEA, sus reclamos de toda la vida (más y más ventajas y menos impuestos para ellos, y que el Estado se retire mediante la abolición de regulaciones y reducción del déficit fiscal). En 48 horas, obtuvo menciones reiteradas el empresario Héctor Poli, de Pluspetrol, por decir que el problema nacional es que Fernández no se separa de Cristina Kirchner. Por caso, Olivera lo incluyó dos veces en una nota el sábado en La Nación, donde Guyot comenzó la suya tomando al mismo individuo y el mismo concepto en el primer párrafo.

Otras maniobras de esta calaña las asume el conductor Longobardi. Empleado de Clarín en radio Mitre, habló el sábado en un espacio del canal de Clarín, TN, y el domingo lo publica La Nación como “noticia”. Este raid promocional es porque el “periodista independiente” reclama un gobierno con Lavagna como figura estelar, apoyándose en la derecha: Rodríguez Larreta y Vidal como sustento político. De lo contrario, dice cual militante de banderazo: “seremos Venezuela”.

El desplazamiento urgente de la movilización del 17 de Octubre como acontecimiento principal llevó a Clarín y La Nación a apelar otra vez a los cortesanos supremos: ambos diarios esperan un fallo de fondo a favor de los tres jueces macristas que el dispositivo opositor defiende a ultranza, no solo por sus servicios en clave anti-K sino porque los necesitan para salvar a Macri y sus funcionarios en al menos algunas de las causas, como la de los negociados de los peajes.

Aunque Clarín sabe que tiene el voto seguro de su ex abogado Rosenkrantz, avisa el domingo en una nota de Savoia que puede haber una “trampa” de otros supremos. Así descalifica la posibilidad de que Lorenzetti, Rosatti y Maqueda mantengan a los tres jueces M pero solo como subrogantes, hasta que haya concurso legal para los cargos en los que Macri los ubicó a discreción.

En La Nación, Capiello les recuerda a los supremos que “la gente en el Obelisco” mostró carteles con sus nombres, como ese mismo diario había propuesto en nota del 9 de octubre.

Y si se puede censurar la palabra del Presidente, ¿por qué no la de Moyano? Los lectores de estos medios no fueron informados de que el dirigente camionero saludó por igual a las y los peronistas e incluyó a quienes el viernes 16 hicieron un acto por separado. Y el sábado, cuando su sindicato mostraba músculo organizativo pasando por la Plaza de Mayo, TN enfocaba el Obelisco vacío. Luego, cuando ese tramo de los actos concluyó, sí hubo unos planos de la Plaza de Mayo, también vacía. Es que estaba lloviznando, y era la noticia del día.

Semana a semana, los lunes a las 8, el periodista y escritor Hugo Muleiro repasa con detenimiento las columnas de opinión y análisis de los principales medios gráficos de mayor alcance nacional en tanto hegemónicos. Sus columnas se publican en Comunicadores de la Argentina (OPERETAS. www.comunanet.com.ar)

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