No soy yo, sos vos

(Carlos Resio) A partir de la noticia acerca del envío al congreso del proyecto de ley para la legalización de la interrupción voluntaria del embarazo (IVE) es que quiero reflexionar hoy. Cada vez que expreso lo que pienso sobre temas que involucran a las mujeres en tanto víctimas de violencia o discriminación lo hago con cierto pudor ya que considero estar muy lejos de experimentar sus padecimientos en tal sentido. Pero si, creo haber logrado una empatía con sus reclamos referidos a la desigualdad a la que se enfrentan, la violencia que las mata y los mandatos que las someten. No es mi interés hacer un análisis antropológico ni establecerme como un especialista que no soy.

Carlos Resio en La 99.3 el 11 de noviembre de 2020

La realización de un aborto en el escenario de ilegalidad y clandestinidad vigente es en sí mismo un hecho traumático y de riesgo de vida inminente. Sobre todo, y por lejos, en el caso de la mujeres pobres.Son múltiples las circunstancias que llevan a una mujer a la decisión de someterse a un procedimiento invasivo y peligroso que en muchos casos es agravado por la precariedad de procedimientos inadecuados y en ambientes sépticos a lo que se suma una carga emocional y de angustia extrema. Todas las causas tienen relación con el rol que las sociedades han otorgado a las mujeres desde el fondo de la historia. Este rol, es sostenido férreamente por instituciones de poder tradicionales con intereses que nada tienen que ver con el de las mujeres sino todo lo contrario. Con la propiedad de sus cuerpos encuentran aún hoy mecanismos de sometimiento que impiden el desarrollo de la mujer como parte integrante de la sociedad a pesar de muchos avances en algunos países incluso el nuestro.

Hay infinidad de datos que confirman estas afirmaciones. El ideal de madre como vocación femenina, la mujer como objeto al que se adjudica capacidad de engendrar hijos y cuidarlos, ha ido cambiando en las últimas décadas pero hay aspectos en los que aúnel poder tiene la llave para mantener el control sobre la voluntad de las mujeres y sus posibilidades. Uno es el caso de negarles el derecho de interrumpir su embarazo por razones que les son íntimamente propias. En esta negativa se unen los distintos dogmas religiosos pero también los de una cultura patriarcal que se resiste a aceptar, como lo viene haciendo, a reconocer derechos en las mujeres con una gran carga de hipocresía y en cuyo ámbito es común escuchar que la consecuencia de una maternidad no deseada en niñas que las obliga a dejar la escuela o les corta la posibilidad del progreso autónomo es el resultado de una actitud licenciosa que nunca se adjudica a los varones.

Desde los grupos e instituciones religiosas se intenta justificar lanegativa a la posibilidad del abortodesde argumentos pseudo científicos nunca comprobados convenientemente porque el techo que les impone la féy el dogma se los impide y los deja en evidencia. En los espacios tradicionalmente patriarcales, casi siempre es desde el prejuicio machista y una cultura sostenidamente misógina y de poder. La prédica se hace desde un pretendido orden natural y moralista que avergonzarían a Darwin. Desde lo jurídico, quienes se oponen, pretenden equiparar el aborto de un embrión con el homicidio siendo que la ley, que ya cumplió 100 años, establece penas de hasta 4 años para abortos consentidos mientras que para el homicidio simple prevé penas desde 10 años estableciendo así una extraña categorización inconsistente. Quizá, siguiendo esta lógica, pisar un espermatozoide debería estar penado con algún trabajo comunitario.

En oposición a lo anterior, y continuando la incansable lucha de las pioneras históricas, las organizaciones feministas y en especial los 15 años de prédica organizada por la Campaña Nacional por el Derecho del Aborto Legal Seguro y Gratuito, han logrado que el grito que exige este derecho ya no pueda ser callado ni disimulado. Es por la contundencia del reclamo y el creciente apoyo que obtiene en todos los sectores de nuestra sociedad que se han logrado avances significativos, como la promulgación de  protocolos de ILE para la realización del aborto en hospitales públicos para casos particulares aunque este logro, implementado ya por la mayoría de las provincias, ha provocado una furiosa reacción de quienes se oponen anticipando una cerrada pelea para evitar la promulgación de la ley de IVE.

En una encuesta nacional llevada a cabo por la UBA en junio de 2018, antes del último tratamiento de la ley en el congreso, se comprobó que solo el 27% de la población se oponía por lo que el resultado de la votación en contra puso en evidencia las fallas de representatividad legislativa y cómo intereses ajenos a los mecanismos democráticos se imponen a la voluntad de las mayorías.

No fue el debate de alto nivel lo que ofrecieron la oposición y quienes fueron invitados a exponer en contra de la ley. Sus argumentos fueron por lo menos descabellados en la mayoría de los casos. Desde decir que con la legalización se alimentaba el tráfico de órganos y la industria de los cosméticos hasta comparar a embriones con ángeles y a las mujeres decididas a abortar con hijas de satanás. Las escabrosas imágenes de fetos despedazados con pinzas también fueron parte del show de efectos y golpes bajos. Todo esto, aunque parezca mentira, en el recinto del congreso.

El uso de consignas falsas, sofismas y eslóganes engañosos, cuando no violentos, contrastaron con los argumentos de quienes apoyaron la ley. Discursos profundos, fundados en estudios serios, solidarios y comprometidos dieron distintas razones de peso como son el propio riesgo de vida de las mujeres gestantes, las consecuencias para sus cuerpos, su salud mental y sus proyectos de vida desmontando falaces argumentos.

Por ejemplo, demostrando que hoy el procedimiento de interrupción del embarazo se realiza en el domicilio y con un medicamento que podría ser de venta libre.Además, como si lo anterior fuera poco, la razón de considerar el tema como razón de  Salud Pública apoyada en el hecho de que en el país se realizan entre 450.000 y 550.000 abortos clandestinos si es que consideramos un informe de Amnesty Internacional de 2005 encargado a dos prestigiosas demógrafas, Edith Pantely y Silvia Mario en el que basadas en la cantidad de internaciones provocadas por complicaciones post aborto, dato conocido oficialmente, y el índice de complicaciones por aborto establecido por estudios de la OMS arroja los números mencionados para nuestro país.

El solo hecho de que el estado pueda tener injerencia efectiva en esta realidad tanto para evitar la muerte de las mujeres como para prevenir embarazos no deseados y disminuir a cantidad de abortos hace que el nombre pro vida auto impuesto quede vacío. Sabemos además que la mayoría de quienes gritan salvemos las dos vidas no mueven un dedo al momento de involucrarse para hacer efectivo lo que pregonan. Deberían llamarse Movimiento Pro aborto clandestino.

En nuestra provincia, las cosas no están mejor sino todo lo contrario. En 2018, el entonces diputado renovador y actual ministro de salud Oscar Alarcón, propuso en la cámara de representantes de la provincia, declarara a Misiones provincia Pro vida con un proyecto que hasta eliminaba la posibilidad de aplicar los protocolos de ILE que hasta el día de hoy encuentran resistencia oficial. El actual ministro, manteniendo su actitud, puso en duda que las 198 niñas embarazadas de edades entre 10 y 14 años, del año 2019 en Misiones, hayan sido víctimas de una violación.

La denominación Pro Vida no es mas que un eufemismo para mantener el aborto clandestino, estigmatizar y criminalizar a las mujeres agravado esto por estar Misiones entre las seis provincias donde el embarazo infantil ostenta los más altos índices en el pais. En el mismo sentido, la conducción del partido gobernante, impuso a sus senadores el voto en contra. Recordemos el patético discurso del Senador Maurice Closs.

Así las cosas, llegamos a esta instancia en la que parecía, a pesar de la presión de las organizaciones por la ley IVE, que el presidente Alberto Fernández se quedaría sin tiempo para cumplir su promesa de campaña y enviar la ley al congreso. No fue así, la secretaria Legal y Técnica,Vilma Ibarra, anunció el envío del proyecto antes del plazo de cierre del 20 de noviembre para que sea tratado este mismo año. Si bien la aprobación está asegurada en diputados persiste la duda en la cámara de senadores y se están realizando, nuevamente, ingentes negociaciones para lograr su definitiva aprobación.

Es una oportunidad que no se debe dejar pasar. Quienes estamos convencidos que esta es una ley necesaria y justa apoyamos con fuerza la iniciativa y estoy seguro que millones de ciudadanes de nuestro país expresarán su apoyo de distintas formas, siempre en paz y con la alegría militante con que se apoyan las causas justas. Voy a dejar de lado el pudor del que hable al inicio de la columna y me sumo a esa militancia, porque en este caso, les digo a cada una de las mujeres que ven cercenados sus derechos, el que importa no soy yo, sos vos.

Carlos Resio

Para analizar, reflexionar y debatir el ideario del Manifiesto Argentino, Carlos Resio, integrante de la Mesa Ejecutiva de la organización que conduce Mempo Giardinelli, comparte propuestas de la agenda pública en su columna semanal de cada miércoles, a las 7,30 en el programa Contala como quieras, en La 99.3

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