Mario Abdo, un presidente en su propia trampa

“De no ser por la protección de la que goza en el Congreso, el presidente Mario Abdo Benítez ya habría sido sometido a juicio político”, aseguró el periodista Carlos Goncalvez al analizar el marco institucional en que se produjo el asesinato de las dos niñas argentinas a manos de la Fuerza de Tareas Conjunta paraguaya, en un hecho que el propio mandatario pretendió presentar como un enfrentamiento con la guerrilla del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).

Entrevistado en el programa Contala como quieras, Goncalvez recordó que el presidente “se trasladó hasta el lugar el día anterior al anuncio oficial ante la prensa, a tal punto que pernoctó” en el municipio de Yby Yaú, cercano al paraje del pretendido enfrentamiento armado, para después presentar el hecho como un exitoso operativo antiguerrillero.

Tras destacar los reclamos para que se investiguen los hechos y se haga justicia formulados por la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (dependiente de la Organización de Estados Americanos, OEA),  e incluso la Conferencia Episcopal paraguaya, el periodista recordó que sobre Mario Abdo ya “se reúnen varios elementos en su contra por mal desempeño”.

El presidente sólo puede evitar ser sometido a juicio político “por la ‘operación cicatriz’”, el nombre con que se conoce el pacto de gobernabilidad con su antecesor, Horacio Cartes, ambos líderes de las dos líneas internas más fuertes del gobernante Partido Colorado.

Goncalvez apuntó a la responsabilidad del presidente al apoyar la postura del Ejército, que “se escuda en que maneja informaciones confidenciales para preservar a sus fuerzas de datos que podrían ser aprovechados por el grupo irregular” para no brindar mayores precisiones sobre el operativo en el que fueron asesinadas las niñas argentinas Lilian María y María Carmen Villalba, ambas de once años, residentes en Puerto Rico, Misiones.

“Primeramente se dijo que una de las mujeres abatidas era Magna Meza”, una de las líderes del EPP, “y nadie desde el Estado refutó” esa falsa versión brindada oficiosamente por fuentes militares, recordó Goncalvez, y señaló al respecto que “hay una diferencia corporal fácilmente notoria entre una mujer que debe estar rondando los 40 años y una niña de once”.

También apuntó a la actuación del fiscal Federico Delfino, a cargo de la causa, “que a las once de la noche (del miércoles de la semana pasada) ordenó que se sepultara a las niñas”, con la presunta intención de impedir una investigación exhaustiva del caso, y destacó que fue la reacción de la gente al conocerse las denuncias de los familiares de las niñas “lo que posibilitó la posterior exhumación de los cuerpos” para que pudieran ser sometidos a las autopsias.

La FTC “fue creada por ley durante el gobierno de Horacio Cartes, con un presupuesto multimillonario, equivalente a unos 14  millones de dólares anuales”, señaló el entrevistado, y cotejó que el gobierno de Mario Abdo  sostiene esa enorme erogación aun a pesar de que la propia estimación oficial habla de que “el número de integrantes del EPP no supera las treinta personas”.

En cuanto a la presencia del EPP en el territorio y en la vida política paraguaya, Goncalvez sostuvo que el grupo armado “tiene en general una imagen negativa en la sociedad”.

La fuerza insurgente, que “pasó a ser considerada una banda terrorista durante el gobierno de Cartes, ya que anteriormente se los consideraba como meros delincuentes”, emite comunicados en los que “denuncia el agronegocio, la deforestación y dice acompañar la lucha de los campesinos”.

Carlos Goncalvez en La 99.3, el 7 de septiembre de 2020

Sin embargo, consideró que entre  muchos observadores genera suspicacias el hecho de que sus acciones armadas suelen hacerse públicas “cuando surgen denuncias por casos de corrupción u otros hechos que generan escándalo” y ponen en duda la honestidad del gobierno. “Se los tilda de llamar la atención o desviar el foco” al hacerse públicas esas sospechas.

En cuanto a su irrupción en el escenario paraguayo, con acciones que se han concentrado mayoritariamente en los departamentos de Concepción, Amambay y San Pedro, la parte norte de la región oriental del país, reseñó que su primera acción fue un intento de robo al estilo “boquetero” a un banco de Choré (departamento San Pedro), en 1997.

A esa frustrada acción le siguieron, en los primeros años del nuevo siglo, varios secuestros extorsivos; entre ellos el de Cecilia Cubas, hija del ex presidente Raúl Cubas, en 2004, por quien la familia pagó rescate sin resultado, hasta que en febrero del año siguiente fue hallado su cadáver en una vivienda de Ñemby, en el Gran Asunción.

Goncalvez tuvo un párrafo también muy crítico hacia la mayor parte de la prensa paraguaya, que inicialmente se limitó a reproducir la información oficial falseada: “La mayoría de los medios no tuvieron en cuenta esas reglas básicas del periodismo de contrastar la información, de buscar varias fuentes”, sostuvo.

Un comentario sobre “Mario Abdo, un presidente en su propia trampa

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *