domingo, mayo 26, 2024
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Una batalla íntima por la recuperación de Malvinas

La noticia que recorrió el mundo contaba que la cédula militar de un soldado argentino había aparecido dentro de un lote de reliquias de la guerra de Malvinas que subastaba la plataforma EBay desde Londres. “Era mi documento”, y lo fue “durante casi 16 meses de mi vida”, dice Edgardo Esteban, veterano del conflicto armado de 1982, hoy director del Museo Malvinas e Islas del Atlántico Sur.

El autor del libro “Iluminados por el fuego”, llevado al cine por Tristán Bauer, recordó que esa cédula que entregaba el  Ejército Argentino a los conscriptos que cumplían el Servicio Militar Obligatorio era toda la constancia identificatoria para aquellos soldados, ya que “cuando hacías la colimba te retenían tu libreta de enrolamiento”.

En charla con el programa Contala como quieras, Esteban repasó los momentos vividos tras la rendición y la toma como prisioneros de los soldados argentinos por parte de las fuerzas británicas en junio de 1982, su embarque en el buque Canberra y la entrega de sus pertenencias a sus captores, de entre las cuales logró preservar un reloj escondiéndolo debajo de su ropa interior.

Edgardo Esteban en La 99.3, el 9 de noviembre de 2020.

Sin constancia cierta del recorrido que pudo seguir su cédula militar hasta aparecer ofrecida en subasta 38 años después, Esteban no dejó de ponerle una dosis de humor al hecho, y destacó que el documento apareció dentro de un lote que incluía fotos, y hasta “billetes de pesos Ley 18.188. ¿Cuánto valdrán ahora?”, se preguntó.

En cuanto al reclamo para recuperar esa documentación, en manos de alguien que la colocó en subasta en el Reino Unido, Esteban habló de un proceso que “no es fácil, pero tampoco imposible”, y reveló que además de las gestiones encaradas a nivel diplomático se prepara con “una estrategia legal, lo que se dificulta porque la Justicia británica es muy distinta a la nuestra. Vamos a reclamar en los fueros que correspondan”, aseguró.

“Lo mío es una cuestión chiquita, muy afectiva, sí, pero chiquita”, sostuvo, para señalar enseguida que el hecho personal está para él encuadrado en “el legítimo reclamo argentino para exigirle al Reino Unido que se siente a dialogar sobre la cuestión de soberanía” sobre el archipiélago austral, tal como dispuso Naciones Unidas en su Resolución 2065, de 1965.

Recordó el mensaje del presidente Alberto Fernández al asumir su mandato y al inaugurar las sesiones del Congreso el 1º de marzo pasado ante la Asamblea Legislativa, oportunidades en que subrayó que “Malvinas no es una cuestión del Gobierno sino que es una cuestión de Estado. Tenemos que pensar en instancias superadoras, porque no es solamente la pertenencia, el afecto, la identidad, lo que nos une… “

“No hay otro tema que sea tan trasversal como Malvinas”, sostuvo, apoyado en la identificación que el reclamo sobre las islas logra en sectores de todo el abanico ideológico. Y sólo encontró un paralelo simbólico “en nuestra Bandera: ambos se fusionaban el viernes pasado, al cumplirse los doscientos años del primer izamiento de nuestro pabellón patrio en nuestras islas”, señaló, en referencia a la gesta del coronel de Marina David Jewett, quien el 6 de noviembre de 1820 tomó posesión del archipiélago a nombre de las Provincias Unidas del Río de la Plata en una ceremonia realizada en Puerto Soledad.

Tras repasar cuestiones como la riqueza de recursos ictícolas, hidrocarburíferos y mineros que desde sus 12.000 kilómetros cuadrados se controla, Esteban apuntó al valor geoestratégico de las Malvinas como enclave para el pasaje bioceánico Atlántico-Pacífico, “y, mirando hacia el sur, al Continente Blanco. En veinte años se discute el Pacto Antártico, la mayor reserva de agua potable del planeta”, señaló.

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