lunes, mayo 27, 2024
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Signos que son consecuencia

Carlos Resio.

Es sabido que en las actividades humanas, sociales, culturales y políticas, los hechos no son de generación espontánea. Los caminos hacia determinados escenarios futuros se van bifurcando, encontrando con otros donde aparecen nuevos elementos que se combinan, se vuelven a bifurcar y a combinar. En cada uno de esos cruces y divisiones hay circunstancias y participaciones,en las que juegan distintos intereses, que van condicionando las decisiones individuales y colectivas para una nueva elección. Muchas veces, esos intereses muestran o esconden información o generan escenarios ficticios para incidir en las decisiones que le puedan favorecer o perjudicar. Es una pulseada eterna. Pero siempre hay signos para quienes sepan verlos y, en esos casos, es muy valiosa la formación personal y social para saber interpretarlos. De nuevo: comprender los mecanismos para anticipar aquellas consecuencias de estas causas. El futuro venturoso de una sociedad, entonces, depende de su preparación para la interpretación de señales que le indiquen el riesgo de consecuencias futuras. Esta preparación debe incluir la capacidad de no ser afectada por la manipulación informativa, formativa o la deformación de los hechos y la creación de escenarios artificiales que afecten su capacidad de comprensión.

Carlos Resio, de El Manifiesto Argentino, en La 99.3 el 20 de abril de 2022

Esta capacidad a la que me refiero no es innata y, con el correr de los tiempos, adquirirla se hace cada vez más compleja. Es la visión, la voluntad y la idoneidad de los dirigentes la que debe conducir a las sociedades a la adquisición de una conciencia colectiva y la comprensión de los hechos que le competen. De esta forma habrá un interés común que mantendrá una cohesión mancomunada, incluso en la disputa política y la diversidad.

Desde el retorno de la democracia y después de la noche de la última dictadura, la base para la construcción de tales posibilidades quedó muy debilitada por la desaparición de 30.000 personas, la mayoría de ellas con un marcado compromiso social y militante, además de un aparato productivo destruido en favor de intereses concentrados y extra nacionales y una tragedia cultural con la consecuente inversión de valores y objetivos de la sociedad. En este contexto, el neoliberalismo gozó del terreno preparado por la dictadura y los espacios nacionales y populares vieron cuesta arriba su reorganización y reconstrucción. Después de la debacle alfonsinista el neoliberalismo no tuvo inconvenientes de ascender a través de un partido popular como es el peronismo que regaló con Carlos Menem su caballo de Troya. El estallido del patético gobierno de la Alianza, que solo asumió para llevarse los restos, desembocó en los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, un período inesperado que volvió a darnos una ilusión y nos hizo pensar en una patria justa, libre y soberana y puso en valor ideales perdidos. Quizá no ver las señales, que las hubo, o no saber interpretarlas fue lo que nos llevó a los 4 años de gobierno del espacio que es verdugo de la felicidad de nuestro pueblo a pesar de haber transitado antes 12 años de un camino de inclusión y construcción de un proyecto nacional. Los mecanismos que la derecha presentaba anteriormente para obturar ese camino prefiguraban lo que vino después, cuatro años de destrucción de sueños después de un triunfo que la misma derecha no se esperaba.

El reciente episodio referido al asalto de 3 de los 4 miembros de la Corte Suprema de Justicia de la Nación al Consejo de la Magistratura a esta altura no debería sorprendernos. Es uno más de una cadena de hechos que por ahora nos encuentra solo como comentaristas indignados. Pareciera ser que nos ha ganado la impotencia y que la democracia no ha sabido prever las herramientas para neutralizar el ataque por parte de sus propias instituciones cuando estas se desquician. Pero no podemos decir que no fuimos advertidos. Los signos de descomposición y avance autoritario vienen avisando desde hace décadas y estas son sus consecuencias.

Mientras tanto nada se está haciendo contra los discursos de odio vertidos por los mercenarios mediáticos; las declaraciones de los dirigentes de la derecha son incendiarios, irresponsables y de bajísimo nivel político e intelectual; el poder económico, hiper concentrado y ensoberbecido ha demostrado que no se le puede pedir una gota de civismo, solo funcionan por la codicia; el contexto internacional se presenta hostil y Estados Unidos no esta dispuesto a soltar su presa. Mientras tanto, el pueblo que llevó a nuestro gobierno al poder no es el beneficiado sino todo lo contrario, además de que se le pide un sacrificio sin un fin y ya muestra síntomas de hartazgo suicida. Las cosas no se están haciendo acordes a los signos que se presentan y si el gobierno, como parece, no se siente con poder quizá sea el momento de recurrir al pueblo.

El 24 de marzo pasado, las plazas de todo el país se llenaron por el día de la Memoria, la Verdad y la Justicia. No nos convocó el gobierno ni ningún dirigente en particular, nos autoconvocamos por lo que representan esos 3 preceptos en la historia del movimiento nacional y popular y sobre todo en este tiempo. Creo que es momento de resignificar esos valores y no solo convocarnos por lo que pasó sino por lo que los signos indican que va a pasar si no somos capaces de imaginar y recrear un rumbo que resuelva el problema de los que hoy sufren y ven perdido su futuro. Por cada acto de autoritarismo y de desprecio por los valores democráticos deberíamos mostrar que no estamos dispuestos a aceptarlo. El ministro Rosatti usurpó un cargo sin encontrar resistencia y parece ser que venimos naturalizando hechos que en otro momento nos hubiera llamado a la repulsa masiva. Para muestra local y mostrando la baja calidad dirigencial de quienes deberían denunciarlo, la integrante del consejo de la magistratura misionero Claudia Gauto, en una nota para misiones online de ayer, solo atinó a decir desde el termo misionerista en el que vive, que “lo que pasa en Buenos Aires tiene poco impacto en Misiones” y elogió el buen funcionamiento del cuerpo que integra cuya virtud es el trabajo ad honorem, yaya virtud en quien vive de cargos públicos desde hace 20 años. Nada podemos esperar de ella.

Los mecanismos que la derecha utiliza para ganar espacios, aquí y en el mundo, ya no son los de tirar personas vivas al mar desde los aviones,solo por ahora, sino el uso de sofisticadas herramientas que un pueblo absorto parece no comprender si es que nos guiamos por el crecimiento en las encuestas del fenómeno de circo. El escenario está cargado de signos, muchos de ellos consecuencia de omisiones o de no haber actuado a tiempo,el futuro imaginado es oscuro y es hora de que la movilización popular y la voluntad de los dirigentes lo enfrenten. De no ser así, todos nosotros estamos en peligro y es el momento de que el pueblo se convoque.

Carlos Resio

Para analizar, reflexionar y debatir el ideario del Manifiesto Argentino, Carlos Resio, integrante de la Mesa Ejecutiva de la organización que conduce Mempo Giardinelli, comparte propuestas de la agenda pública en su columna semanal de cada miércoles, a las 7,30 en el programa Contala como quieras, en La 99.3

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