jueves, junio 20, 2024
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Bajar precios sin controlar a quienes aumentan los precios

Mirta Botzman.

Finalmente se fue Feletti de la Secretaría de Comercio Interior sin haber podido lograr ayuda por parte del resto del equipo económico en su lucha para controlar la inflación. Algunos observadores dicen que Guzmán sigue acumulando poder (lo que es cierto) y que le arrebató la secretaría del control de precios al ministro Matias Kulfas. Sobre este punto dos comentarios, históricamente no es la primera vez ni mucho menos que Comercio Interior esté institucionalmente en el Ministerio de Economía y desde la perspectiva teórica hasta es razonable que la macroeconomía (decisiones de política económica de Guzmán que son las que pueden evitar o impulsar la inflación) y la microeconomía (las herramientas puntuales tendientes a compensar o controlar los efectos de la inflación (Secretaría de Comercio) estén en el mismo ámbito institucional. En segundo lugar, este es un tema que a Kulfas nunca pareció interesarle realmente y para sentarse a conversar con los grandes empresarios de este país no necesita tener la excusa de la inflación, lo hace asiduamente sin hablar de los precios.

Mirta Botzman en La 99.3 el 26 de Mayo de 2022

El que también habla mucho con los grandes empresarios es el presidente Fernández tal como lo contó él mismo. Se reunió según dijo con Pagani, el dueño de Arcor a quien le pidió ayuda para bajar o controlar los precios de los alimentos. Muy amablemente como seguramente son esas conversaciones, Pagani le dijo que estaba dispuesto a colaborar mientras mandaba una lista con aumentos del 10%. Es importante que recordemos que Pagani se cansó de remarcar precios y ganar fortunas aún durante la pandemia y, por otra parte, el controla aproximadamente el 30% del mercado de alimentos con lo que todavía le quedaría al presidente convencer a los empresarios que controlan el otro 70% de dicho mercado. No parece ser la mejor y la más eficiente manera de aplicar políticas para controlar la inflación. Para eso el gobierno cuenta con multiplicidad de medidas a aplicar y tratar de controlar la inflación como un todo. La verdad es que para los compatriotas que no cubren la canasta básica de alimentos no creo que les sirva de nada y es totalmente irrelevante que el presidente converse con Pagani, esos sectores están esperando ver medidas concretas que pare el aumento desbocado de precios.

El presidente acaba de hacer un viaje a Europa y se supone que ahí pudo ver de primera mano las consecuencias sobre la inflación a nivel mundial como consecuencia de la guerra. Los aumentos de precios a nivel mundial están originados en los aumentos de precios de los alimentos y la energía. La semana pasada The Economist que es una revista de noticas económicas muy prestigiada de Inglaterra, puso en su tapa una foto de una espiga de trigo formada por calaveras, con un título aterrorizante “La catástrofe alimenticia que se viene”. El temor al que hace referencia el semanario británico no es nuevo: los líderes mundiales ya alertan y ponen las barbas en remojo ante la posibilidad de que el mundo vea en poco tiempo una nueva crisis alimentaria causada por la guerra en Europa. En esa dirección apuntó la India, entre otras 33 naciones, prohibiendo la exportación de trigo que comentamos la semana pasada.

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres tuvo también palabras muy duras respecto de la situación, dijo «Los próximos meses amenazan el espectro de una escasez mundial de alimentos que podría durar años». Según The Economist, el incremento del valor de los alimentos a nivel mundial ya aumentó el número de personas que está pasando hambre de 440 millones a 1600 millones de personas, mientras que casi 250 millones están «al borde de la hambruna». Ucrania cuyas exportaciones proporcionan las calorías para alimentar a 400 millones de personas están viendo ya los efectos de la guerra y están siendo interrumpidas la producción y las exportaciones. Se suman varios factores para configurar este cuadro, por una parte, el país obliga a los productores agropecuarios a movilizarse al frente de batalla y paraliza las actividades en distintas regiones, además ha minado sus aguas para disuadir un asalto y Rusia está bloqueando el puerto de Odessa.

La suba de precios causada por la falta de abastecimiento de alimentos agravada por la continuidad de la guerra, es el último factor determinante que se une a un sistema alimentario global que ya venía con complicaciones debido a la pandemia del Covid-19, el cambio climático y el shock energético. El valor del trigo subió un 53% en lo que va del año, junto a otro 6% tan solo el 16 de mayo, el día que India anunció que «suspendería las exportaciones debido a una alarmante ola de calor».  El efecto del cambio climático en las cadenas de producción de alimentos se siente a nivel global: «China, el mayor productor de trigo, ha dicho que, después de que las lluvias retrasaran la siembra el año pasado, esta cosecha podría ser la peor de su historia». Ahora, además de las temperaturas extremas en India, el segundo mayor productor mundial, la falta de lluvia amenaza con socavar los rendimientos en otros graneros, desde el cinturón del trigo de Estados Unidos hasta una de las regiones trigueras de Francia y para completar este desolador cuadro, el Cuerno de África está siendo devastado por su peor sequía en cuatro décadas. Esto por si alguien tenía dudas respecto del cambio climático.

Además, surgen otras dos grandes problemáticas para el mundo y la producción agropecuaria: faltantes de combustibles y de fertilizantes. Hoy el mundo utiliza alrededor del 10% de todos los granos para hacer biocombustibles y el 18% de los aceites vegetales se destinan al biodiesel. Es decir, urge que se aplique una política más agresiva de sustitución de energías por renovables o de transición para dejar de usar granos como insumos energéticos. El círculo se cierra con el faltante de fertilizantes producidos por Rusia para presentar la perspectiva de disminución de la producción de granos a nivel global.

En el viaje a Europa, el presidente Fernández afirmó que la Argentina puede jugar un importante rol proveyendo energía y granos al exterior. Para que la Argentina pueda jugar efectivamente ese rol en primer lugar debería garantizarse que toda la población del país tenga acceso a la alimentación y sin sobresaltos. Para ello tiene que ajustar cuestiones no menores en el proceso de distribución del ingreso y el sistema de fijación de precios. Ahora sin Felettti en la secretaría de Comercio Interior, Guzmán ya no tendrá argumentos. La larga experiencia de vida y profesional,sin embargo, me dice que no es solamente conversando con el poder económico que se controla la inflación, el más potente mecanismo de ajuste contra los sectores de ingresos fijos que son los trabajadores y los sectores que ni siquiera accede a tener un ingreso fijo.

Parece ser que el Ministro piensa que para eliminar la enorme brecha entre los productos con precios cuidados y los no cuidados es aumentar los precios de los cuidados. Creo que a esta altura debería guardar sus libros de las universidades liberales de Estados Unidos y dedicarse a leer más sobre historia económica argentina y caminar más el país para ver cómo es realmente. Lamento decir que muchas veces tengo la sensación de que el ministro piensa que el país es un enorme laboratorio donde probar las teorías aprendidas en las universidades americanas y no un país real con gente real que aun trabajando no les alcanza para cubrir la canasta básica para no ser pobre. Esta ventaja inesperada provocada por la guerra, debería ser para el país y no para cuatro vivos, parafraseando a la vicepresidenta.

En cuanto a la posibilidad de exportar el gas de Vaca Muerta, también es importante acomodar un poco la industria y las regulaciones para ello, de lo contrario y con reuniones complacientes serán beneficiados otros cuatro vivos y no el conjunto del país. De hecho, a los empresarios petroleros les fue muy bien, con pompas y sonrisas les otorgaron la posibilidad de acceder a los dólares baratos del Banco Central para sacar del país las ganancias por la explotación en Vaca Muerta, como requisito impuesto por las empresas para realizar la inversión para dicha explotación. Se supone que, en el capitalismo, el empresario dueño del capital invierte a riesgo y después obtiene ganancias, acá les facilitamos ser prebendarios antes de empezar.

También antes de poder vender el gas al exterior se requiere de manera imprescindible la construcción del gasoducto Néstor Kirchner que el Gobierno espera ver finalizado para mayo del año entrante: esta estructura permitiría a la Argentina cambiar su perfil de importador de energía y pasar a exportar Gal Natural Licuado (GNL), conocido como el «combustible de transición» para oficiar de puente entre la energía tradicional y la renovable. Para ello también se necesita una planta transformadora del gas de su forma gaseosa a la liquificación para poder ser cargada a los barcos para su exportación. No quiero pecar de pesimista, pero recién se licitó la compra de los tubos para el gasoducto mientras que ni siquiera se inició el proceso de licitación para la construcción del mismo. Por supuesto que la licitación de los tubos la gano Paolo Rocca de Techint quien también estaba presente cuando les prometieron divisas baratas. Recordemos al inicio de la pandemia cuando se implantó la doble indemnización, Paolo Rocca despidió inmediatamente trabajadores para demostrar quién manda en este país.

Esta doble ventaja relativa del país frente a la lamentable guerra que es disponer de granos y energía al menos en el mediano plazo es un arma de doble filo ya que aprovechar la suba del valor de los commodities en el mundo también hace que los precios internos suban, empujando una inflación que en abril rompió un récord no visto hace 30 años del 58% interanual.

Ya hay voces que alertan sobre el riesgo de que grandes sectores de la población de nuestro país pasen literalmente hambre si no se para este enloquecido aumento de precios de los alimentos y de los precios en general. Esta apocalíptica perspectiva para nuestro país con capacidad de producir alimentos para 11 veces sus 47 millones de habitantes debe ser contemplada y encarada por el equipo de gobierno antes de que sea demasiado tarde.

Es obvio que, si el diagnóstico es que el mundo cambió a partir de marzo producto de la guerra entre Rusia y Ucrania, la Argentina debería actuar en consecuencia. Como mínimo, tendría que conformarse un comité de crisis: controlar el mercado de granos, estar encima del stockeo del sector (los productores de trigo y molinos por ejemplo) y obligar a los formadores de precios a producir en la cuantía suficiente los alimentos que se consumen localmente, aún a pesar de lo que piense el ministro Guzmán sobre cada uno de estos instrumentos.

El presidente debe abandonar el tono de debilidad y retomar el carácter que demostró para enfrentar la pandemia. El pueblo no vota dirigentes que manifiestan tanta debilidad para resolver los problemas que los agobia.

Una última reflexión para finalizar. Estoy absolutamente convencida que es muy importante insistir sobre los personajes de la derecha que asoman amenazantes sobre nosotros y nuestro futuro. Creo que se despliega una acción sistemática por parte del poder dominante de nuestro país para esmerilar al gobierno y para sacarlo, si es posible antes de finalizar el mandato. Ese poder piensa que sacar a un gobierno peronista antes de finalizar el gobierno por fracaso de gestión y desvalorizado por una parte importante de la sociedad, sería por fin hacer desaparecer al peronismo y su fuerza movilizadora de la faz de la tierra. Es lo que vienen intentando desde el golpe contra Perón en 1955, los 18 años de proscripción, el golpe cívico militar de 1976, entre otros muchos etcéteras. Esa derecha ya no piensa que necesita mentir para ganar la simpatía de la población, a pesar de lo que fue la reciente gestión de Macri cuyas consecuencias llevará más de una generación de argentinos para remontar, ahora lo dicen con todas las letras, lo primero que van a hacer es la reforma laboral que significa eliminar gran parte de la legislación que protege al eslabón más débil en el proceso productivo que son los trabajadores comenzando con la indemnización. Es lo que llamaron en el gobierno de Macri comer y descomer, en este caso de trabajadores. Otro de los beneficios inmediatos para los dueños del capital es disminuir o eliminar el aporte patronal para la seguridad social, es decir la futura jubilación de los trabajadores que tuvieron la suerte de no ser descomidos. Todo esto con el viejo argumento nunca demostrado en la realidad de que así se fomentan inversiones y se genera trabajo. Pero ahora avanzaron un poco más y ya adelantan que van a privatizar YPF y Aerolíneas Argentinas y se olvidan que sin YPF no estaríamos hablando de Vaca Muerta donde no sólo el gobierno tiene cifradas tantas esperanzas.

Mirta Botzman

La economista Mirta Botzman nos propone una mirada nacional, popular y democrática de la economía nacional e internacional, todos los jueves, a las 7,30, en su columna Cuentas Claras en el programa Contala como quieras, en La 99.3.

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