Lo que no se nombra no existe

“Estamos hablando de un derecho tan básico como el derecho a la existencia”, expresó Yanina López, comunicadora social, presidenta de la ONG Somos Diverses y militante de la Liga LGTBIQ+ de las provincias, al referirse a la importancia del lenguaje igualitario.

La importancia radica, según expresó López, en que durante muchos años todo lo que no ingresaba dentro de la norma, de la heterosexual obligatoria y de un paradigma sexista, “todo lo que se salía de esos marcos normativos fue patologizado, fue condenado por la ciencia. La medicina hablaba de la disforia de género al referirse a las identidades trans, por ejemplo. Las personas intersexuales estaban relacionadas con la monstruosidad, la cual había que erradicar- sanar. Ni hablar de la homosexualidad y de todo lo que claramente no armonizaba con una forma de ser y de comportarse de acuerdo al paradigma. Queda muy claro que el lenguaje no escapó de estas construcciones”.

Yanina López en La 99.3

Agregó: “Émile Benveniste, lingüista francés, explicita que todo lo que no se nombra no existe y que cada vez que hacemos un uso de la palabra, del discurso en un aquí y ahora estamos, justamente, marcando una existencia. Entonces si marcamos una existencia a través del lenguaje ¿acaso no les estamos negando la existencia a todas las personas que históricamente fueron excluidas?”.

Se ha utilizado por muchos años la expresión todos como sinónimo de generalidad cuando “en realidad constituye un falso genérico porque cuando hablamos con la letra O nos estamos refiriendo a las identidades que se autoperciben masculinizadas. Nos preguntamos, entonces, dónde se encuentran las identidades femeninas y feminizadas en esta expresión y dónde se encuentran las identidades no binarias, es decir aquellas personas que no se consideran ni varones ni mujeres”, aseveró Yanina López.

Es en ese sentido que la palabra todes se usa como una “función generalizadora y como una instancia superadora para poder consensuar y visibilizar a todas las identidades ya que estamos hablando del lenguaje igualitario para representar, exclusivamente, a quienes no se autoperciben desde una identidad femenina ni de una identidad masculina pero que tienen derecho a ser nombradas”.

Fue a través de la lucha histórica de mujeres, de los movimientos feministas, de los colectivos LGTBIQ+ y de todos los movimientos de las diversidades sexuales que dieron existencia al lenguaje igualitario para dar visibilidad a quienes han sido “negadas, negades y negados por estar, justamente, en un sistema patriarcal, androcéntrico, heterocisnormativo, en el que el lenguaje tampoco estuvo exento”, aseguró Yanina López en conversación con el programa Despertar y sacar la voz en La 99.3.

En relación a las resistencias del uso del lenguaje igualitario López explicó que es natural que esto suceda en tanto que el patriarcado tiene muchos años en el sistema de creencias y es recién en los últimos años que los colectivos feministas y diversos comenzaron a reelaborar nuevos sentidos y significaciones poniendo en cuestión muchas temáticas dentro del ámbito cultural y político. El proceso social es acompañado, en este caso, por el desconocimiento de las identidades sexuales. Históricamente se ha asignado y enseñado, por ejemplo, a las mujeres a vestirse de una manera, a interpretar qué es ser mujer de acuerdo a los genitales, a los comportamientos suaves, femeninos y a adoptar un rol pasivo.

“Estas cuestiones se siguen reproduciendo y el lenguaje no está exento por lo que muchas instituciones muestran resistencias como la misma Real Academia Española (RAE) en donde un grupo de personas a miles de kilómetros hegemonizan en lenguaje y dicen cómo tenemos que hablar cuando en realidad la lengua se conforma de acuerdo a la cultura en un cierto tiempo y espacio”.

“Es claro que va a llevar su tiempo y hay mucha tarea de educación, de comunicación, de militancia para que se pueda comprender cuáles son estas nuevas perspectivas. Somos nosotres quienes elegimos cómo hablar, qué cosas legitimar y qué no”, afirmó.

Al ser consultada sobre el rol de los medios de comunicación y la implementación del lenguaje igualitario, Yanina López expresó que “hay una preocupación en general que va más allá del uso del lenguaje igualitario que tiene que ver con el hecho de generar un tratamiento periodístico, respetuosos y responsable no solamente ante situaciones de violencia sino que tengan perspectiva de género y diversidad en todas las producciones”.

“Me parece que en este sentido es importante aclarar, no solamente para los medios sino para las instituciones en general, que el lenguaje igualitario no es una cosa que se viene a imponer o a obligar a las personas a utilizarlo sino que es una nueva propuesta que tiene un fundamento principal que tiene que ver con el respeto hacia las autopercepciones de las personas y hacia la visibilidad de ciertas identidades que históricamente fueron negadas”.

Para finalizar, López afirmó que no obstante a lo expresado anteriormente “también hay otras propuestas más familiares o más conocidas del lenguaje que utilizamos en donde hay ciertos truquitos como para no caer en una comunicación sexista. En lugar de decir todos podemos referirnos a las personas, en vez de decir los funcionarios podemos decir los funcionarios y las funcionarias, mínimamente visibilizar las identidades masculinizadas y también las identidades feminizadas. Son otro tipo de propuestas un poco más familiares que pueden contribuir a la visibilidad y al respeto”.

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