La forestoindustria, en franja de riesgo

“Más de la mitad de los aserraderos quedaron afuera” del Programa de Asistencia de Emergencia al Trabajo y la Producción (ATP) y este mes de mayo “no va a haber más plata en las empresas para pagar los salarios”, advirtió Román Queiroz, presidente de la Asociación Maderera, Aserraderos y Afines del Alto Paraná (Amayadap).

Para acceder al subsidio, por el que el Estado nacional se hace cargo del 50 por ciento del pago de salarios en la situación excepcional que impuso la cuarentena para enfrentar la pandemia de Covid-19, “tenés que haber facturado en marzo (a valores nominales) lo mismo o menos que en marzo del año pasado, y en el medio hubo una inflación del 50 por ciento”: con esa variable, “el que facturó más quedó afuera”, le explicó el dirigente empresarial a Contala como quieras.

Para un sector que “está trabajando al 20 por ciento”, que emplea en forma directa a unos seis mil trabajadores pero triplica ese número si se consideran todas las actividades que se desarrollan a su alrededor y para Misiones “representa el 50 por ciento del PBI provincial”, el cuadro es alarmante.

“Yo apoyé mucho la decisión del Gobierno de priorizar el cuidado de la salud, porque así se salvaron miles de vidas, pero es hora de contemplar paulatinamente” la reanudación de las actividades, reclamó.

“La gente ya se concientizó sobre cómo cuidarse: sabe que tiene que usar barbijo, que tiene que mantener el distanciamiento, lavarse las manos, no llevárselas a la cara… Ya aprendimos cómo convivir con el virus. Es momento de aflojar, de a poco. Yo no digo vivir como era antes. No. Por lo menos hasta que no aparezca la vacuna. Pero es hora de que la rueda empiece a girar un poquito de vuelta”, sostuvo.

“Llega un momento en que la cadena de distribución se corta: no están abiertas las mueblerías, las obras públicas y privadas en los principales centros urbanos siguen paralizadas… No tenemos dónde vender la mercadería”, señaló.

Salarios y responsabilidad social

Sobre su caso particular, como titular de una importante fabricante de paneles fenólicos, Queiroz comentó que decidieron cerrar la producción por 15 días. “Trabajamos durante abril más que nada para que la gente pudiera trabajar y para hacer un poco de stock, porque casi no había ventas. Pero este mes, hasta que no habiliten la obra pública y privada de los centros urbanos más importantes del país, prácticamente no tenemos ventas”.

“Nosotros, por suerte, tuvimos acceso a la asistencia estatal con el pago del 50 por ciento del salario a cargo del Estado”, dijo. Y explicó que, por el acuerdo sectorial que establece que las horas no trabajadas se pagan al 75 por ciento, durante esa quincena cerrada la empresa asumirá el 25 por ciento de la masa salarial.

Román Queiroz en La 99.3, el 5 de mayo de 2020.

“No obstante, es complicado. Tengo 160 personas trabajando y es un número muy importante. Trabajé abril y pagué todo, sin ayuda del Gobierno, sin vender nada. Ya venimos con una situación financieramente delicada. Por eso decidimos parar: si sigo trabajando en este contexto pierdo más plata que si no trabajo”, comentó.

A la par, consideró: “El pago de salarios es una carga muy pesada: es un costo fijo y una responsabilidad social muy grande que tenemos”. Y en ese punto puso de relieve que el sector intermedio de toda la cadena forestoindustrial, “lo que llamamos la primera y segunda transformación de la madera, cuando empezás a transformar el tronco en tablas, y después en muebles, es el más complicado, porque es el que mayor cantidad de mano de obra ocupa”.

Desde la Federación Argentina de la Industria de la Madera y Afines (FAIMA) y desde todas las cámaras empresariales del sector están en permanente contacto con los gobiernos nacional y provinciales, pero el cuadro es complejo. “Estamos atravesando una situación única, trágica, y hay que sobrellevarla de la mejor manera”, concluyó.

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