En Salta, aislados, hambreados, abandonados

La comida se la tiran desde un helicóptero (video)

(Mariquita Torres. La 99.3) El helicóptero del Gobierno de Salta llega al Chaco salteño casi totalmente anegado por las inundaciones provocadas por las crecientes de los ríos Pilcomayo, Bermejo y Caraparí y varios arroyos y cañadas. Sobre una porción de tierra seca las comunidades wichi esperan asistencia: alimentos, médicos, medicamentos, ropa. Están aislados de todo. Desde el helicóptero que no llega a posarse en el suelo se arrojan bolsas de alimentos. Nadie desciende y el vehículo vuelve a subir. Las mujeres, los hombres, los niños y los ancianos se abalanzan sobre las bolsas, desesperados, huérfanos de contención, de protección, víctimas del Estado ausente.
Las imágenes que capturó alguien con un celular obligan a repensar si lo que se ve ocurre en la Argentina o si se trata de algún lejano y doloroso rincón del África hambreado. Es Argentina, es Salta, es la provincia gobernada por el peronista filo macrista Juan Manuel Urtubey.
Las tragedias, hijas de la deforestación descontrolada
Hacia los últimos días de enero y los primeros de febrero, los ríos que nacen en Bolivia y atraviesan las provincias argentinas de Salta, Chaco y Formosa, desbordaron su cause y provocaron inundaciones que arrasaron pueblos enteros.
Las crecidas fueron sobre todo en el Chaco salteño, región ubicada al norte de Salta y que tiene las más altas tasas de NBI (necesidades básicas insatisfechas) de la provincia y el país (comparte esta característica con el Chaco formoseño y el Chaco chaqueño).
Los ríos que superaron sus marcas históricas de creciente fueron el Pilcomayo, en el este de Salta; el Bermejo, que pasa por el centro de la provincia, y el Caraparí, también en el centro (siempre en el norte de Salta). Además, crecieron varios arroyos y cañadas.
El fenómeno es regional, tiene su origen en las las altas cuencas, en territorio boliviano, y se potencia a medida que la zona pierde su monte natural por la deforestación que no cesa y quita al suelo la protección que absorve el agua naturalmente. Cuando llueve en Bolivia el agua baja y ocurren inundaciones cada vez más caudalosas.
Con las periódicas crecientes, al oeste del Pilcomayo, baja el agua por cañadas antiguas, siguiendo la pendiente, y se van inundando distintos lugares de Bolivia para continuar en la Argentina en las provincias de Salta, Chaco y Formosa, en las regiones conocidas con Chaco Salteño, chaqueño y formoseño y culmina en Paraguay.
Los habitantes del lugar, las víctimas
El Chaco salteño está habitado en gran medida por pueblos originarios. Los más numerosos son del pueblo wichi. Son comunidades que están repartidas a la costa del río porque históricamente el río les proveyó de agua y comida y frutos. El pueblo wichi es recolector y cazador, así fue toda su existencia, hasta que llegaron “los blancos” y su historia cambio dramáticamente.
A la falta de río y de frutos del monte, los pueblos originarios desde hace décadas dan la pelea por una porción de tierra. Quieren los títulos de propiedad para acceder a servicios básicos (luz, agua). Los títulos nunca llegan y las sucesivas administraciones estatales  los mantienen con ayudas alimentarias y planes sociales, “que ellos aceptan por su tradición recolectora: antes cazaban animales y cosechaban frutos del monte, ahora cosechan los frutos de la ayuda social”, como suele graficar un sacerdote de la zona.
El lugar más afectado por las últimas inundaciones fue la costa del Pilcomayo, en el departamento Rivadavia. El municipio cabecera es Santa Victoria Este, del que dependen comunidades originarias y puestos de familias criollas que viven en ese lugar. Sin embargo, esas tierras, unas 643 mil hectáreas, los ex lotes fiscales 55 y 14, pertenecen ancestralmente a los pueblos originarios pero no tienen el título de propiedad. El reclamo fue a la justicia y actualmente se encuentra en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Será el primer juicio que enfrentará el país en ese estrado internacional.
En tanto los tribunales se expiden, los wichis y otros pueblos originarios son tapados por el agua y alimentados desde helicópteros desde donde que les tiran la comida sobre las que se abalanzan desesperados, como en aquellos documentales que desde las pantallas de televisión provocan el lamento y la misericordia por la miseria en otros continentes. Esto no es un documental de historias tan lejanas como dolorosas. Esto está ocurriendo en la Argentina, en Salta, en la provincia gobernada por el peronista filo macrista Juan Manuel Urtubey, en el país gobernado por el neoliberal Mauricio Macri.

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