Lo pide la OIT

Justicia social para los trabajadores migrantes

Ginebra, (PL) La Organización Internacional del Trabajo (OIT) reclamó hoy trato justo para millones de emigrantes en el planeta, víctimas de explotación laboral, violencia y discriminación.

Alrededor de 150 millones de personas son actualmente trabajadores migrantes y muchos ‘ni siquiera pueden acogerse a los sistemas de protección más básicos’, dijo el secretario general de la OIT, Guy Ryder.

De esa cifra total, las mujeres representan el 44 por ciento y como norma resultan las más afectadas, recordó el funcionario, en vísperas de conmemorarse el 20 de febrero el Día Mundial de la Justicia Social, instituido por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

En estos tiempos la mayoría de la migración está vinculada, de manera directa o indirecta, a la búsqueda de oportunidades de trabajo decente; sin embargo, una gran parte acaba en empleos de baja remuneración, en condiciones inseguras e insalubres, con frecuencia en el contexto de la economía informal, ‘donde se vulneran sus derechos laborales y otros derechos humanos’, expuso Ryder.

A menudo, opinó, se ven obligados a pagar elevadas comisiones de contratación que, en promedio, equivalen a más de un año de salario.

Tampoco se puede obviar ‘la elevada vulnerabilidad de los migrantes al trabajo infantil y al trabajo forzoso’, remarcó el experto de Naciones Unidas.

Como cualquier otro empleado, los emigrantes, estimó, ‘tienen derecho a recibir un trato justo, y ello es indispensable para preservar el tejido social de nuestras sociedades y avanzar en la consecución del desarrollo sostenible’.

‘Una migración laboral bien gestionada, justa y eficaz puede reportar beneficios y oportunidades a los trabajadores migrantes, sus familias y sus comunidades de acogida’, valoró.

Ello, ejemplificó, puede ayudar a conciliar la oferta y la demanda de mano de obra, contribuir al mantenimiento de los sistemas de protección social, impulsar la innovación empresarial y enriquecer las comunidades en el ámbito cultural y social.

En 2016, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió el inicio de negociaciones a fin de elaborar un pacto mundial para una migración segura, ordenada y regular con miras a mejorar la gobernanza, abordar retos conexos e intensificar la contribución de los emigrantes al desarrollo sostenible.

‘Así pues, está en nuestras manos hacer de la migración laboral un fenómeno beneficioso tanto para los migrantes como para las comunidades de acogida’, remarcó Ryder.

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