La suba del dólar, para unos pocos

En Iguazú no todos están felices

El ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, aseguró que en Puerto Iguazú “están felices con el tipo de cambio” a 25 pesos, pero “en la ciudad hay una falta de trabajo evidente y se ven cada vez más familias que salen a vender pan casero u organizan rifas” para buscar un modo de subsistencia, aseguró Ricardo Pomilio, vecino de ese gran centro turístico.

Dietrich, acompañado por su par de Turismo de la Nación, Gustavo Santos, visitó Iguazú días pasados para la reapertura del aeropuerto local y aseguró que sus interlocutores en la ciudad de las cataratas le dijeron que la depreciación del peso frente a la moneda estadounidense “es lo mejor que nos puede pasar en el mundo: van a venir más paraguayos, más brasileños, más personas de todas partes del mundo”.
“En esta suma de disparates que se generan, que se leen y se viven en estos días no deja de ser uno más. Evidentemente en este juego hay algunos sectores que se benefician y otros muchos que no. En lugares como Iguazú esa diferencia se acentúa. Es el intento de explicar la teoría del derrame, que nunca existe, que es acrecentamiento de las arcas de los poderosos en detrimento de las grandes mayorías. Y si no, pregúntenle a la gente de los barrios de Puerto Iguazú, que no tienen luz, que no tienen agua ni servicios básicos como recolección de basura”, sostuvo Pomilio, docente y dirigente barrial, en charla con “Contala como quieras”.

Iguazú recibe el flujo de “importantes cantidades de dinero en función de la explotación turística”, pero la suba del dólar “beneficia exclusivamente a los sectores concentrados, que están relacionados básicamente con el turismo extranjero”, señaló.

Sin embargo, apuntó que en esos mismos rubros vinculados con el turismo “los salarios siguen siendo los mismos que hace seis o siete meses”, y los empleados del sector, como el resto de los pobladores, “pasaron a pagar 150 pesos por una garrafa a desembolsar ahora 240 o 270 pesos para acceder a ese servicio básico para una mínima calidad de vida”.

Pomilio señaló que la caída del poder adquisitivo en general se advierte también “en el rubro de la construcción, que está paradísimo”, porque “cuando antes se pensaba en agregar una piecita, ahora hay que procurarse el sustento diario”.

Y en cuanto al mayor flujo de paraguayos, brasileños y gente de todo el mundo del que le hablaron al ministro Dietrich, no negó esa posibilidad, pero aclaró: “Ese público en su mayor parte se limita al consumo en los lugares de alojamiento, más exclusivos, y vuelca muy poco en la economía, muchas veces informal, de la gente de la ciudad.”

“Hacía mucho tiempo que la temporada baja turística no se sentía tan acentuadamente en la merma de público, básicamente por la reducción del turismo nacional”, agregó.

Iguazú “ha tenido un crecimiento poblacional exponencial y eso nunca se tradujo en mejoramiento de la calidad de vida” de su gente. En el archivo de audio que acompaña esta nota, la charla con el vecino iguazuense.

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