El fracaso de Ápate y Dolos

Ápate era una divinidad que personificaba el engaño, el dolor y el fraude, y Dolos representaba las ardides y las malas artes. Ambos fueron las maldades que salieron de la casa de Pandora para llenar al mundo de desgracias. Si nos podemos a hacer una lista de actuaciones del Pro radicalismo, pre y pos gobierno, asombraríamos a esas divinidades quienes se sentirían faltos de imaginación.
Carlos Resio en La 99.3 el 12 de Agosto de 2020

(Carlos Resio) Los griegos solían explicar las conductas humanas a partir de las características de sus divinidades y el club de Ápate y Dolos tendría entre los miembros del frente amarillo a un grupo de asociados numerosos.

No me cuesta nada hacer esta afirmación. Como dije la lista de ejemplos es inacabable. Cada uno de los sustantivos que representan estos dos personajes de la teogonía griega tiene su correlato en la actuación del espacio que lideró Macri. Cada vez que él o sus ministros hablaron y hablan, necesitan construir un engaño; en sus actos, el fraude fue participante y en el logro de sus objetivos, los ardides y las malas artes fueron, son, sus herramientas.

No me gusta decir esto porquetanto el Pro como el radicalismo forman parte del sistema político argentino y sus dirigentes, militantes y votantesson parte de la sociedad en que vivimos y es el juego democrático y pacífico donde las mayorías deben prevalecer y somos quienes creemos que la política es la herramienta fundamental para la convivencia y el avance de los pueblos los que deberemos arbitrar los medios para que los Ápates y Dolos no tengan lugar para sus engaños y malas artes. Por eso no creo que la sociedad engañada sea una sociedad pasiva e inocente.

Uno de los ámbitos donde se despliegan las características mencionadas es en la comunicación pública. El gobierno de Macri en la Nación y también el del frente Renovador en la provincia, se han hecho dueños, en general con ardides y malas artes, de los canales formales por los cuales circula la información. Este hecho no ha sido impedimento para que los que estamos interesados en informarnos con cierto grado de veracidad podamos hacerlo pero la masividad y recursos con que cuentan los medios hacen desigual la pelea. Por suerte tampoco han logrado que el discurso de engaño que mostraron los medios hegemónicos y las propias declaraciones de funcionarios pudieran esconder los verdaderos hechos y propósitos. Con los medio en contra gané y con los medios a favor perdí, dijo Juan Perón. Y fue así, y ayudados por una realidad que se mostró incontrastable, que quienes formábamos parte del espacio nacional y popular pero también aquellos que en 2015 acompañaron el cambio amarillo tuvimos los argumentos para construir el contundente aunque, creo y, para nada definitivo triunfo del 19.

Desde el 10 de diciembre somos nosotros los que estamos parados en el centro del ring y ya nadie tiene que convencernos cuáles fueron y son los propósitos que persigue la derecha. Entonces por qué seguimos poniendo cara de asombro cuando nuestros propios medios nos muestran todo lo que ya sabemos. Cuantas mordeduras de serpiente tenemos que ver para convencernos que las serpientes muerden. Cuánto tiempo sería mejor utilizado si lo que se pone en los canales propios y en aquellos que sepamos ocupar es nuestra propia agenda y se discuten los temas que preocupan a la porción del pueblo que es beneficiaria de un gobierno popular

No digo que nuestros comunicadores deban exponer diariamente las fechorías que Macri y su equipo cometió a la velocidad de la luz en los 4 años de su gobierno. Lo que digo es que nuestros medios deberían dejar de ser usados para escandalizarnos, o para que personajes caricaturescos expongan sus teorías ridículas. Tampoco para que ex candidatos que no representan a nadie tengan espacio para desarrollar sus teorías antidemocráticas o que sus dichos sean amplificados. Nuestros comunicadores y un, cada vez mejor organizado y mas potente sistema de medios, deberían ser la herramienta para a circulación de las ideas, los debates y las discusiones públicas de interés popular. Nuestro debate debe tener una voz tan alta que convierta en un murmullo irrelevante la gritería mentimediática. Es indispensable una estrategia comunicacional y educativa. Cuando Victoria Donda, titular del INADI, dice «construir una sociedad donde los BabyEtchecopar sean repudiados y no tengan audiencia» está diciendo que debemos convertirnos en una sociedad con la sensibilidad suficiente para rechazar naturalmente el lenguaje de odio y el lenguaje de la antipolítica pero también con la sensibilidad para ver detrás de las máscaras y determinar dónde está el beneficio de sus propios intereses. La decadencia de las sociedades en este sentido no es nueva ni exclusividad del Argentina. Es condición necesaria para este capitalismo furioso que ha concentrado en el 1% de la población el 60% de las riquezas del mundo y se está comiendo el planeta a una velocidad escalofriante. Y es en este sistema donde los pueblos son engañados y empobrecidos, cuando no aniquilados, en el que basa su desarrollo implacable.

Por eso, cuando escucho a mis compañeres escandalizarse por los carteles violentos que un minúsculo grupo de personas ostentan en una marcha anticuarentena, o cuentan las ciudades que se plegaron a un cacerolazo y utilizan su tiempo y energía en difundirlo, me preocupa. También me preocupa la circulación de información acerca de dichos o acciones de personajes que sin nuestra ayuda serían conocidos solo en sus grupos de afinidad. ¿Acaso invitaríamos a Menguele para que opine sobre la pandemia? Me parece que deberíamos buscar la forma de que lo que llegue a la sociedad sean las ideas. Las acciones que buscan dar soluciones. Olvidémonos de los incorregibles que vomitan odio al servicio del dinero, sus audiencias los están olvidando. Van a seguir ahí tratando de dañarnos hasta que ya no sirvan a sus dueños. Usemos el concepto de que la patria es el otro para sumar compatriotas a la causa popular. No es imposible, de a uno, pacientemente. Con más y mejor democracia habremos ganado na batalla contra el club de los dioses del engaño y las malas artes. Ya va siendo hora.

El Manifiesto Argentino es un colectivo integrado por ciudadanos y ciudadanas de toda la república, y todas las profesiones y actividades, que ha instalado ya en la agenda política de la República Argentina algunas ideas hoy fundamentales para la vida nacional. En primer lugar la necesidad de una Reforma Constitucional profunda y popular de la que resulte una Nueva Constitución Nacional.

Para analizar, reflexionar y debatir el ideario del Manifiesto Argentino, Carlos Resio, integrante de la Mesa Ejecutiva de la organización que conduce Mempo Giardinelli, comparte propuestas de la agenda pública en su columna semanal de cada miércoles, a las 7,30 en el programa Contala como quieras, en La 99.3

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