De la hesperidina al Saocom 1b

Se repite como un mantra, como un hecho fatal, que los ciclos económicos en Argentina están atados a la restricción externa y los analistas clásicos lo describen más o menos así: período de crecimiento, aumento de la producción y el consumo, tensión inflacionaria y financiera, restricción externa, devaluación, aumento de precios en productos de consumo masivo, baja de consumo, recesión, crisis, y vuelta a empezar. En cada crisis son dos para atrás y en cada crecimiento uno para adelante y se sigue concentrando la riqueza y empobreciendo la sociedad.
Carlos Resio en La 99.3 el 2 de Septiembre de 2020

(Carlos Resio) Me parece que se le podrían agregar otros elementos. Uno es la tozudez de una parte de la sociedad que sueña con desarrollo tecnológico, con industria nacional  y soberanía económica donde entremos todos y el otro es la mezquina actitud de una alta burguesía mediocre que acumuló riquezas en la Argentina granero del mundo para gastarla en vida de palacetes obscenos antes y ahora engorda la timba financiera y la fuga. Siempre, estos últimos, identificados más con los intereses de las potencias a quienes sirven que con su propio país. Victoria Ocampo dijo alguna vez que su casa era París y que Buenos Aires era solo su oficina. No cambió mucho.

Manuel Belgrano, en sus informes del consulado de comercio de Buenos Aires, apenas comenzado el siglo XIX, proponía ya los lineamientos para el desarrollo de una patria próspera 10 años antes de su nacimiento y recomendaba promover la industria para exportar lo superfluo, previa manufacturación; importar materias primas para manufacturarlas; no importar lo que se pudiese producir en el país ni mercaderías de lujo; importar solamente mercaderías imprescindibles; reexportar mercaderías extranjeras; y poseer una marina mercante. Sus ideas, como las de Castelli Moreno y Monteagudo fueron derrotadas. Ya nos contó Jauretche que desde mediados de siglo XIX,de la primera a la última pieza de la vestimenta del gaucho salían de las hilanderías de Manchester y todo aquello que se fabricara en el país se lo descalificaba con el mote flor de ceibo. Lo bárbaro era lo nuestro, lo fino, lo civilizado era lo que venía desde afuera. Esa cultura, a fuerza de machacar, ha quedado prendida en una buena parte de nosotros hasta el día de hoy.

La incorporación del territorio arrebatado al indio a las propiedades de quienes amasaron sus fortunas con el contrabando, la exacción y los privilegios que les daba la entrega a los intereses extranjeros que dibujaban el mapa de la división del trabajo, terminó de consolidar a un puñado de familias que imaginaron un país para pocos viviendo ellos en el despilfarro producto del usufructo de la tierra acumulada y la entrega del país a intereses extranjeros desalentando la industria nacional y cualquier intento de desarrollo regional.Esto les resultó fácil después de 1870, sofocados a sangre y fuego por Mitre los intentos de las provincias por librarse del yugo porteño y tener un desarrollo propio.

Pero nada es para siempre. La llegada de inmigrantes, la voz de quienes aún resistían la idea de un país para pocos y los cambios en la economía y la política mundial, fueron creando resquicios para el nacimiento de industrias pioneras que se fueron consolidando. Algunas de las marcas que se crearon por entonces aún existen. Noel, Bagley, Bieckert, Magnasco entre otras. MevilleBagley, creador de la Hesperidina, obtuvo la primera patente industrial argentina con esa bebida en 1876. Con idas y vueltas comenzó una incipiente industria nacional pero no fue hasta la llegada de Irigoyen que se pensaron políticas para el desarrollo industrial siendo quizá ese momento el inicio de este tironeo entre la industrialización y el desarrollo tecnológico y el modelo agroexportador que las élites dominantes proponían.

Desde entonces, aquellas élites terratenientes antes y las élites financieras hoy son el palo en la rueda para la búsqueda de un desarrollo nacional inclusivo y venturoso. La historia de la industria, la técnica y la ciencia argentinas tiene momentos luminosos. Allí están la obra del brigadier san Martín, los desarrollos de las Industrias Mecánicas del Estado durante el peronismo, fabricaciones militares, la fábrica militar de aviones, el desarrollo petrolero, nuclear y siderúrgico, 3 premios Nóbel de ciencias, las mejores universidades de Latinoamérica, la industria editorial dellos 50 y los 60 y tantas otras.Duele hacer este repaso por la sensación de derrota y pérdida de oportunidades.Los métodos para terminar definitivamente con ellos han sido variados y siempre cruentos. Golpes militares, condicionamientos de los organismos de crédito, entrega traidora de las minorías dominantes, claudicaciones y errores propios son algunas de las causas que nos mantienen anclados. Pero muy importante también es la claudicación cultural de gran parte de nuestra sociedad que no puede o no quiere vincular las causas con los efectos. En el hilo histórico queda bien claro que son los intereses de esa minoría privilegiada y los intereses externos los interesados en mantener una Argentina primarizada. Sin embargo, como una maldición, vuelven sobre esos intentos para desbaratarlos. Durante los 12 años de kirchnerismo, con aciertos y errores nuevamente avanzamos para que luego la misma sociedad que le dio el 54% a CFK, elija como presidente a un mediocre balbuceante enemigo del desarrollo nacional y su gavilla de pícaros y entregadores. Tenemos que hacernos cargo de nuestros errores y aprender de una vez que del otro lado es un enemigo formidable.

Nuestra propia provincia es muestra del atraso en cuestiones de desarrollo. Las tres principales industrias, casi la totalidad de la industria misionera,tiene muy bajo valor agregado. Las de Manufacturas de origen agrícola, té y yerba mate, apenas un secado, molienda y empaquetado y las Manufacturas de origen industrial, considerada así la pasta para papel, apenas algún proceso químico que nos deja la contaminación y el monocultivo de pino para que el trabajo de alto valor se haga en otros países. El resto es algo de madera aserrada o tablero de bajo valor. Industrializar la provincia hoy chocaría con la inexistencia de mano de obra calificada, falta de infraestructura (no hay energía eléctrica de calidad ni conectividad). El PBI geográfico es de los más bajos del país. Los intentos con nombres rimbombantes como Parque del conocimiento, Parque industrial, Escuela de robótica, Secundaria disruptiva, emprendedurismo y ahora Silicon Misiones parecen ser solo golpes de efecto aislados para un plan del que nada conocemos ya que todo se cocina en la cabeza de una sola persona, sin participación de la sociedad. Me recuerda esto al polo informático de Sinsacate, propuesto por un exultante Angeloz. Las políticas neoliberales de Menem y la propia impericia del gobernador convirtieron al proyecto en un yuyal.

Algunos sabemos quiénes son los que mandan a los científicos a lavar los platos y los que generan las condiciones para que vuelvan del exilio económico. Sabemos quienes promueven la concentración en manos de la industria transnacional y los que promueven el desarrollo autónomo. No somos suficientes. Volviendo a la hora del ciudadano, este es otro punto crucial de la batalla cultural en la que el ciudadano debe ser protagonista defensor de sus intereses. Relacionar las causas con las consecuencias en la política nacional es vital. Pero para eso, se debe lograr que las mayorías vibren de emoción, como nos pasó a muchos, cuando se nos erizó la piel al ver el lanzamiento hacia su órbita del Saocom 1B y sentir el orgullo de haber logrado, a pesar de todo, ser uno de los 10 países en el mundo que pueden hacerlo. No perdamos esta nueva oportunidad.

Carlos Resio

El Manifiesto Argentino es un colectivo integrado por ciudadanos y ciudadanas de toda la república, y todas las profesiones y actividades, que ha instalado ya en la agenda política de la República Argentina algunas ideas hoy fundamentales para la vida nacional. En primer lugar la necesidad de una Reforma Constitucional profunda y popular de la que resulte una Nueva Constitución Nacional.

Para analizar, reflexionar y debatir el ideario del Manifiesto Argentino, Carlos Resio, integrante de la Mesa Ejecutiva de la organización que conduce Mempo Giardinelli, comparte propuestas de la agenda pública en su columna semanal de cada miércoles, a las 7,30 en el programa Contala como quieras, en La 99.3

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