La desaparición de Mario Golemba

Contra diez años de impunidad

Al cumplirse 10 años de la desaparición de Mario Golemba, la Coordinadora Provincial de Trabajadoras y Trabajadores en Lucha reclamó ayer en el Palacio de Justicia del Poder Judicial de Misiones que se intervenga “de manera urgente” en la causa, “cajoneada” en un juzgado de Oberá.

Por primera vez en diez años familiares del joven misteriosamente desaparecido el 27 de marzo de 2008 fueron recibidos por representantes del Superior Tribunal de Justicia.
Los tíos de Mario, Anatolio Golemba y Margarita Wolim, y sus primos Daniela y Fabián, junto a la abogada que lleva el caso, Mónica Sosa, y la delegada de Misiones del Ministerio de Derechos Humanos de la Nación, Norma Elías Couto, entregaron un documento en el que solicitan la inmediata intervención del Poder Judicial para lograr el esclarecimiento del caso, juicio y castigo a los culpables de la desaparición de Golemba.
«El caso Golemba no puede seguir caratulado como una simple desaparición de persona, sino como una desaparición forzada en democracia que merece ser investigada como tal. Se trata de un caso de violación a los derechos humanos perpetrada por el Estado, y por eso solicitamos al Gobierno provincial que ponga el caso en lo más destacado de su agenda y active enérgicamente todas las acciones que colaboren en el esclarecimiento del hecho», enfatizaron los integrantes de la Coordinadora Provincial.

Daniela Golemba, la prima del joven desaparecido, señaló que la familia busca que se reactive el caso «ya que durante estos diez años no tuvimos respuesta sobre lo que pasó con Mario. Sabemos que era un chico sano y no podemos entender que desaparezca de un día para el otro sin que sepamos que pasó. La causa está estancada, y es como que en Misiones no hay justicia para todos, sino solo para algunos. Pedimos que el Superior Tribunal de Justicia intervenga  en la causa para que se pueda avanzar, porque es evidente que hubo complicidad por parte de la Policía. Por eso se niegan a seguir esa pista de los testigos que vieron cómo lo golpeaban en la comisaría de Dos de Mayo».
Desde Resistencia, Chaco, donde vive actualmente junto a su madre,  Eliezer Golemba, hermano de Mario, escribió una carta abierta en la cual señala: “Sarmiento evocaba la sombra terrible de Facundo, como pidiendo su dirección para desarrollar toda su obra. ¿A quién debería evocar yo en este momento? ¿A la sombra de Mario, de Antonio (padre de Mario, fallecido hace dos años)?”

«Saga de complicidades»

“Aquel día Mario salió a la madrugada desde su casa en Picada Indumar, un paraje rural de Dos de Mayo, para hacer una consulta médica en una clínica de Oberá. Estuvo allí hasta la tarde, como lo prueban comunicaciones telefónicas con la que era su novia”, recordó en diálogo con el programa “Contala como quieras” Sergio Alvez, responsable de Prensa de la Asociación Trabajadores del Estado (ATE, integrada a la Coordinadora).

Alvez evocó que después de radicarse la denuncia por la desaparición “pasaron algunos meses sin ninguna novedad, hasta que aparecieron dos testigos que la noche de aquel 27 de marzo estaban detenidos en la comisaría de Dos de Mayo y aseguran haber visto a Mario esposado y siendo golpeado por policías de esa seccional. Pero la jueza (Alba Kunzman de Gauchat a cargo del Juzgado de Instrucción Nº 1 de Oberá) jamás habilitó la prueba para que esos testimonios se incorporaran a la causa».

Recordó que Antonio Golemba, el padre de Mario, «fue el principal investigador del caso: dejó su vida en busca de la verdad, recorriendo toda la provincia, llegando incluso hasta el sur del país detrás de pistas falsas».

«Existió una saga de complicidades», denunció Alvez, entre las que enumeró “todos los traslados policiales que ordenó el ministro (Jorge) Franco en su momento» (se refiere al actual diputado nacional, responsable de la cartera de Gobierno provincial en aquel momento), tanto del comisario Evaldo Katz como de otros efectivos que en 2008 estaban destinados en la comisaría de Dos de Mayo “para protegerlos, pero a la familia no se volvió a acercar”, y reclamó una actitud más comprometida con el caso del Ministerio de Derechos Humanos provincial.

“Lamentablemente, no es descabellado pensar que a un joven lo maten en una comisaría en esta provincia”, sostuvo Alvez. En el audio que acompaña esta nota, el audio de la entrevista.

 

 

 

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