Más dudas que certezas


El nuevo sistema informático instalado por el Gobierno para el escrutinio provisorio “no da garantías” de que los resultados de ese recuento sean confiables, aseguró el informático Javier Smaldone.

A menos de veinte días para las elecciones nacionales del 11 de agosto, el nuevo sistema informático instalado por el Gobierno para el escrutinio provisorio “no da garantías” de que los resultados de ese recuento sean confiables, “lo que puede derivar en un escenario del domingo a la noche con dos candidatos a presidente festejando que ganaron”, advirtió el experto en seguridad informática Javier Smaldone.

Entrevistado en el programa “Contala como quieras” después del ensayo del sábado, el primero en el que tienen participación las fuerzas políticas, Smaldone explicó que cuando el apoderado del Frente de Todos, Jorge Landau, dijo que “el telegrama escaneado no va a ser el mismo que tenga el data-entry en la pantalla” lo que graficó es que “para ser precisos, es que no podemos asegurar que va a ser el mismo. El sistema no da garantías de que ese documento que se escanea no pueda después ser modificado”.

Entrevista a Javier Smaldone. La 99.3

El sistema a estrenar, provisto por la empresa Smartmatic (que ha tenido serios cuestionamientos en otros países), introduce la novedad de que la información sobre la votación en cada escuela ya no irá a la sucursal más cercana del Correo Argentino sino que será transmitida directamente al centro de cómputos tras ser escaneada en el mismo centro de votación.

 “Es una buena idea muy mal implementada”, sostuvo el experto, y aclaró que “no cambia nada: ni cómo se vota, ni cómo se cuentan los votos ni los documentos que se generan en las mesas de votación, en particular el acta, que es la que va a la Justicia y con la que se hace el escrutinio definitivo.”

“Antes el presidente de mesa le daba el telegrama al empleado del Correo y no sabía a qué hora lo iba a transmitir, porque ese empleado tal vez tuviera que recoger telegramas de otras dos escuelas, y una vez entregado en el Correo no sabía en qué lugarcito de la pila iba a quedar ese telegrama… Ahora el presidente de mesa y los fiscales partidarios pueden ver exactamente cómo y cuándo se transmite el resultado de su mesa”, explicó.

“El problema es que esto decidió hacerse hace muy poco tiempo (menos de un año), se piensa implementar prácticamente en todas les escuelas cuando lo razonable hubiera sido hacerlo mucho tiempo antes e implementarlo progresiva, paulatinamente. Y se hace nada menos que ante una elección presidencial, cuando estos cambios habitualmente se intentan en elecciones manos traumáticas como las legislativas”, agregó.

“Para colmo de males, se viene haciendo de una forma bastante poco transparente. El sábado pasado era notable ver a los fiscales de los partidos preguntándoles a autoridades de la Dirección Electoral, a personal técnico informático de Correo Argentino y de la empresa que hace el software sobre detalles que son súper básicos sobre cómo es el flujo de la información, adónde va primero, adónde queda, cómo se transforma… Las respuestas las brindaban señalándose entre ellos con los dedos, con una apuntada hacia arriba, quizás, sin dar demasiadas precisiones, diciendo que en la semana les harían llegar algún documento… Estamos a tres semanas de las elecciones”, recordó.

El experto informático señaló que “cuando se hace un software para este tipo de sistemas, que son críticos (éste es un sistema que no puede fallar: no es tolerable que en alguna elección el escrutinio producido falle), es muy grave lo que puede pasar. Este tipo de sistemas se hacen, se desarrollan, se prueban y se verifican de una forma que lleva bastante tiempo y requiere ser muy riguroso. Con sorpresa, escuchamos al secretario Adrián Pérez decir: ‘El software todavía lo estamos arreglando, lo estamos purificando, lo estamos puliendo’. Ese software debería haber estado listo hace, por lo menos, dos meses, para luego iniciar todo un proceso de auditoría que permitiera asegurar que así como está no tiene margen de error”.

“En informática, cuando uno modificó un pequeño componente de un software puede llegar a tener que habilitar todo nuevamente. El mínimo cambio puede tener un impacto enorme en el resto del sistema”, destacó.

Para Smaldone, “el temor más grande no es que esto sea usado para hacer un fraude, sino que esto tenga errores que hagan que fracase el escrutinio, lo que puede derivar en un escenario del domingo a la noche con dos candidatos a presidente festejando que ganaron. ¿Qué pasa en esos diez días hasta que se tenga la contabilización de los resultados escritos y firmados por presidentes de mesa y fiscales en cada una de las actas de papel? Esto se inicia dos días después de las elecciones y puede demorar diez días más”.

El sistema para los escrutinios electorales que tenemos “es bastante bueno y se ha instalado la idea de que es antiguo, lento, manipulable y hasta fraudulento”. Respecto de la velocidad, uno de los supuestos males del sistema, comentó que “en Australia los resultados tardan más de diez días, y en Irlanda se vota el domingo y los resultados se conocen el miércoles: lunes y martes los irlandeses se dedican a tomar cerveza. Si a alguien se le ocurre proponer que los resultados se conozcan más rápido se puede armar un lío…” contó risueñamente.

“Acá estamos desesperados porque los resultados, en vez de estar a las doce de la noche, están a las cuatro de la mañana, cuando son resultados provisorios. 48 horas después, según la ley, empieza el conteo definitivo y puede tardar diez días”, señaló.

“La palabra clave acá no es la velocidad sino la transparencia. Estas cuestiones no tienen que ver con quién gana esta elección sino con la salud de la democracia. Siempre cito una frase de (José) Ortega y Gasset que dice que la salud de las democracias, cualesquiera sean su grado y su tipo, dependen de un mínimo detalle técnico: el sistema electoral. Todo lo demás es secundario”, dijo Smaldone.

Para el experto, “esta pavada que estamos discutiendo sobre cómo se transmite un telegrama, cómo se publica, es la base de la salud de la democracia. Después vienen un montón de otras cosas, en las que no estamos sacando tampoco muy buenas notas, pero si esto falla todo lo demás se cae. Es fundamental que los partidos políticos dejen un ratito de lado su conveniencia, sus diferencias, y se pongan de acuerdo sobre las reglas del juego. Tratemos de lograr un sistema equitativo y que sea transparente, porque el objetivo del sistema electoral es doble: determinar quién ganó pero además convencer a los que perdieron de que perdieron».

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