Las caras de la muerte

Cuando uno trata de representar a la muerte, muchas veces nos vienen las imágenes que hemos incorporado de los mitos y religiones, el arte como ser el cine, la literatura y la plástica o los relatos que escuchamos de nuestros mayores durante la niñez. Múltiples son las formas, lo común a todas es su irreversibilidad.
Carlos Resio en La 99.3 el 29 de Julio de 2020

(Carlos Resio) El jinete del caballo Bayo del apocalipsis es una, o la ilustración peste negra de la edad media es otra de esas formas. Hay numerosas descripciones de otras pestes espeluznantes que a través de los siglos han asolado a la humanidad y las crónicas de millones de muertos apilándose en un mundo con muchísimos menos habitantes hacían aún más trágica la mortandad de millones de seres. En la antigüedad, la peste llegaba sin explicación y luego de la matanza se iba, también sin explicación. Si no eran los dioses, algún chivo expiatorio humano o animal servía para descargar la ira que provocaba tanta mortandad. Los gatos, los extranjeros o alguna comunidad segregada se sumaban a la masacre esta vez por mano de quienes debían explicar lo que sucedía para salvar el propio cuello. Se asegura que la gloriosa Atenas de la Edad de Oro y el mismo imperio Romano de Oriente, a pesar de tener a Dios de su lado, cayeron con la ayuda de sendas pestes. Muy mentada fue también la pandemia de influenza de 1920, globalizada por el movimiento de tropas de la gran guerra. Hoy el virus viaja en avión y el primer infectado en China, lleva el virus a Europa o América en horas.

La pandemia que hoy nos golpea, me parece, no es peor que aquellas. La tecnología, la educación y la organización pública nos dan una oportunidad y, si bien es un grave problema con múltiples consecuencias negativas, también va a pasar. Lo que no podemos hacer es dejarla pasar sin aprovechar el mal trago y aprender de él.

En este sentido, retomo algo que me preocupa y que no estamos pudiendo resolver. Son algunas de las causas de muerte que suceden y, como si no nos conmovieran, las dejamos seguir su curso. Sea porque no nos tocó de cerca o porque no tenemos los contadores diarios en el prime time televisivo, es como si pasara en otra dimensión.

Por ejemplo el dengue. El año pasado fue el récord de infectados en Argentina con presencia del vector y el virus en 15 provincias. En la provincia de Misiones, en lo que va del año tenemos la misma cantidad de muertos por dengue que por covid y no pareciera ser que estemos muy preocupados por los reservorios de larvas. La cantidad de infectados diarios no aparecen en la tele. Claro que es una tragedia para los que perdieron a sus seres queridos pero pareciera ser que en el resto de la sociedad no produce demasiada tensión

Ahora me detengo en la que considero es una catástrofe que siega vidas y llena de dolor a las familias de nuestra sociedad y pareciera que no nos damos por enterados. Son los incidentes de tránsito. Todos los años, mueren alrededor de 6500 personas en Argentina y quedan heridas alrededor de 120.000,  mientras que en Misiones, solo en 2019 el jinete del caballo bayo se llevó a 300 personas.  Todo esto es además un grave daño a la vida de sus familias además de los costos sociales y económicos para la comunidad. Estos números son equivalentes a la caída de 40 Boeing 737 de cabotaje por año. En Misiones dos accidentes aéreos por año. Si esto no nos espanta es porque algo no está bien en nosotros. Y no estamos hablando de ningún virus desconocido que nos viene de un país lejano. Las muertes por incidentes de tránsito se vienen repitiendo en número desde hace años y está en manos de la propia sociedad minimizar esta sangría. Hay sobrados ejemplos de países que han logrado buenos resultados.

En 2006 se presentó un plan nacional de seguridad vial, creándose una agencia nacional  de 2006 con importante despliegue publicitario, de 7055 muertes en 2006 se pasó a 7700 en 2009. No es presentando planes como e resuelve sino concientizando a la sociedad y haciéndola partícipe de la solución con un compromiso expreso. Cuántas veces vimos familias enteras montadas en una sola moto donde el único que leva casco es el conductor, o el caso de niños viajando en la falda de su madre. ¿Estamos hablando de padres que odian a sus hijos? No puedo imaginar algo así. Pasa por el ser conscientes de que la muerte los sigue de cerca. Entonces, no es solo con retenes, severidad policial o multas, muchas veces solo con fin recaudatorio sino con sostenidas políticas nacionales, provinciales y municipales, una legislación moderna, programas de infraestructura vial y desconcentración vehicular y un paciente pero intenso trabajo de concientización social como los realizados por Chile, la ciudad de NY o España donde en el mediano plazo lograron un significativo descenso de los incidentes.

Mientras sigamos obteniendo licencias de conducir en pueblos vecinos para evitar exámenes, mientras sigamos armando grupos de whatsap para evitar controles de alcoholemia y mientras nuestras horribles rutas sigan cargadas de camiones con choferes pasados de cansancio entre otras cosas, En Misiones seguiremos perdiendo el equivalente a 2 aviones comerciales por año. Y lo que causa esto, como ya se dijo, no se trata de un virus del que nada sabíamos hasta hace 6 meses, se trata de quien tenemos en el espejo cada día al levantarnos.

Carlos Resio

El Manifiesto Argentino es un colectivo integrado por ciudadanos y ciudadanas de toda la república, y todas las profesiones y actividades, que ha instalado ya en la agenda política de la República Argentina algunas ideas hoy fundamentales para la vida nacional. En primer lugar la necesidad de una Reforma Constitucional profunda y popular de la que resulte una Nueva Constitución Nacional.

Para analizar, reflexionar y debatir el ideario del Manifiesto Argentino, Carlos Resio, integrante de la Mesa Ejecutiva de la organización que conduce Mempo Giardinelli, comparte propuestas de la agenda pública en su columna semanal de cada miércoles, a las 7,30 en el programa Contala como quieras, en La 99.3

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