La fiebre amarilla acecha

(El Paranaense) El peligro de fiebre amarilla es concreto y el Gobierno debe colaborar para preservar a los monos, centinelas de la enfermedad. Así lo revela Ilaria Agostini, investigadora de larga y reconocida trayectoria. La presencia de fiebre amarilla en Brasil es noticia internacional, y Misiones alberga a la única población de carayá del país, en situación delicada (por cantidad de individuos y por destrucción de su hábitat). “El peligro de que el virus llegue a bajar hasta Argentina es muy concreto y todavía nos quedan por delante varios meses de condiciones climáticas que propician la proliferación de los mosquitos vectores de la enfermedad”, señaló Agostini. En ese contexto, agregó, resulta fundamental un mayor compromiso del Estado.El Gobierno (provincial) podría tomar compromiso en apoyar y financiar programas de monitoreo a mediano-largo plazo”, propuso.

¿Cómo se puede catalogar hoy la situación de los Carayá con respecto a lo que está ocurriendo en Brasil, con enfermos de fiebre amarilla?

Hay dos especies de monos aulladores (o carayá) en Misiones: el mono aullador negro y dorado (carayá) y el mono aullador rojo (carayá rojo o carayá pita). Ambas están presentes en números bajos en la provincia actualmente. Eso se debe probablemente a brotes recurrentes de Fiebre Amarilla que en el pasado pueden haber afectado a estas poblaciones, junto a los procesos de desmonte que han ido progresivamente destruyendo el hábitat de estos monos. Sabemos que, en a fines de 2007 e inicio de 2008, el virus la Fiebre Amarilla ingresó a desde Brasil a nuestro país, azotando y diezmando a los carayá en Misiones. Ese brote fue fuerte y aunque no podamos hablar de números certeros, sabemos que llevó a la especie más rara, el mono carayá rojo, al borde de la extinción. ¿Como lo sabemos? Simplemente porque hasta el 2008, recorriendo las transectas que teníamos en el Parque Provincial Piñalito, por ejemplo, lográbamos escuchar u observar a varios grupos de monos carayá rojos, mientras que luego el brote en el Parque por mucho tiempo los monos ni siquiera se los ha escuchado aullar. También la misma suerte tocó a grupos de esta especie más rara, tanto en el Parque Provincial Cruce Caballero, como en el Moconá y otras áreas protegidas más.

Actualmente, nos encontramos a 10 años del último brote de Fiebre Amarilla en Argentina y nuevamente estamos en una situación de alerta. Sabemos que en Brasil el virus ha permanecido activo desde principios del año pasado en varios estados que antes no eran considerados dentro de la zona de mayor riesgo de esta enfermedad. Por eso hubo muchos muertos entre la población humana, que no tenía cobertura de la vacuna. El peligro de que el virus llegue a bajar hasta Argentina es muy concreto y todavía nos quedan por delante varios meses de condiciones climáticas que propician la proliferación de los mosquitos vectores de la enfermedad. Por eso hay que estar atentos ante cualquier evento de mortandad de monos que ocurra en Misiones. Cualquier persona que encuentre un mono muerto en su chacra o zonas de selva que recorra debería avisar a las autoridades de salud o a los guardaparques.

La situación de las poblaciones de carayá de Misiones es muy delicada. Sabemos que una nueva oleada de Fiebre Amarilla podría llevar a la especie más críticamente amenazada, el carayá rojo, a la total extinción en nuestro país. Y esto sería un daño inmenso, dado el rol ecológico que juegan estos monos en la dispersión de semillas y la regeneración de árboles de la selva, y dado el hecho que de toda la ecorregión que habitan, el Bosque Atlántico, el Corredor Verde en Misiones representa uno de los pocos bloques de bosque remanente de mayor tamaño y en condiciones relativamente buenas para la supervivencia de una población de esta especie a largo plazo.

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