Emergente pero si no hay restricciones

Festejar el endeudamiento

La sociedad Morgan Stanley Capital International reclasificó al país, que volvió a esa categoría tras nueve años. Las condiciones impuestas podrían costar muy caras. El país había perdido aquella nomenclatura en 2009, principalmente por haber puesto en marcha restricciones a los movimientos de capitales externos.

(Infonews) La euforia oficial por la noticia de la recategorización de la Argentina como “mercado emergente” luego de nueve años en los que fue considerado “de frontera” esconde un peligro nada desdeñable.

Según dejó constancia las sociedad Morgan Stanley Capital International (MSCI) al comunicar su decisión, este cambio se podría revertir nuevamente en caso de que nuestro país intentara implementar medidas que controlen la entrada y salida de capitales especulativos.

En un párrafo de su comunicado, la entidad lo advierte de manera explícita: “Sin embargo, a la luz de los eventos recientes que impactaron en la situación cambiaria del país, MSCI aclara que revisará la decisión de reclasificar al país si las autoridades argentinas introducen cualquier tipo de restricción para el acceso al mercado de acciones tales como controles de capital o de divisas”.

Lo paradójico es que, precisamente por abstenerse de implementar esas restricciones fue que Argentina sufrió esta última corrida cambiaria que aún no tiene un desenlace definitivo.

Fueron los capitales especulativos que habían estado entrando desde la asunción de Mauricio Macri los que, al retirarse en los últimos meses desataron la crisis que aceleró la devaluación y terminó por entregar al país atado de pies y manos al Fondo Monetario Internacional.

Argentina había pasado a ser considerado un mercado de “frontera” en 2009, precisamente cuando el gobierno anterior tomó la determinación de imponer restricciones al movimiento de capitales foráneos para evitar quedar a merced de los especuladores.

En definitiva, la decisión de MSCI implica para el país la chance de que puedan ingresar más capitales especulativos, y a su vez la garantía de que no se les va a aplicar ninguna restricción que pueda entorpecer sus ganancias.

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