«Exhaustos, proclives a cometer errores»

Los profesionales intensivistas “estamos con una carga de trabajo extraordinaria, exhaustos física y anímicamente, proclives a cometer errores”, y “lo único que puede evitar una catástrofe sanitaria es que la gente se cuide”, advirtió el doctor Arnaldo Dubin, docente de las cátedras de Farmacología Aplicada y de Terapia Intensiva en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata.

Días después de haberse reunido con el presidente Alberto Fernández, cuando el jefe del Estado convocó a profesionales y expertos sanitaristas de todo el país para escuchar sus diagnósticos y recomendaciones para hacer frente a la pandemia, Dubin le dijo al programa Contala como quieras que “si bien el sistema todavía tiene respuesta, estamos llegando al límite, que  no pasa por el recurso físico, tecnológico, sino por el personal” responsable de la atención.

Hablaba de “enfermeros, kinesiólogos y médicos”, profesionales de la salud categorizados como intensivistas (“que ya eran pocos antes de la pandemia”), a los que el número creciente de personas con cuadros más críticos y el largo período que ya lleva la enfermedad ha dejado en una situación límite: “Ya estamos cerca del agotamiento”, afirmó.

“Nos contagiamos, nos enfermamos… Hay compañeros nuestros que han fallecido. Y, por supuesto, los resultados no son los mismos. La terapia intensiva no tiene la eficiencia de siempre”, aseguró.

Arnaldo Dubin en La 99.3, el 4 de septiembre de 2020

“El sistema de salud está siendo desbordado en todo el país de distintas formas. Hay situaciones extremas, dramáticas, como las que están viviendo en el Alto Valle (de Río Negro), en Neuquén, en Jujuy… Hay otros casos donde el sistema está llegando a su límite, como Mar del Plata y Mendoza. Y otras situaciones, como la de la ciudad de Buenos Aires y el conurbano, en las que desde hace meses estamos luchando en forma extenuante contra la enfermedad. La respuesta del sistema sanitario es máxima”, sostuvo.

“Lamentablemente, hemos tenido experiencias que, aun siendo muy aleccionadoras, son muy duras. Por ejemplo, la de Jujuy, donde en un momento la situación parecía estar totalmente aliviada. Se abrió el turismo, parecía estar superado… Y, de pronto, una catástrofe sanitaria. El sistema desbordado, gente que no puede ser atendida correctamente. A través de los medios conocimos escenas que nos evocan los peores momentos vividos no solamente en Europa sino en países hermanos como Bolivia y Ecuador”.

“Por eso nosotros invocamos el comportamiento social. Es lo único que puede evitar una tragedia. Si los casos suben el sistema va a ser desbordado. Hay que exhortar a la población a que se cuide, a que tenga miedo, a que salga de casa solamente para lo imprescindible, para trabajar; y cuando lo hace, que mantenga las distancias sociales, que use barbijo o tapaboca correctamente, cubriendo la nariz y la boca, que se lave las manos frecuentemente, que desoiga llamados irresponsables a reuniones sociales o familiares. Esto es lo que nos puede salvar, solamente”, sostuvo.

Ante el comentario de que en Posadas el transporte público está habilitado a llevar pasajeros incluso cuando todos los asientos están ocupados, y que ellos deriva muchas veces en que los colectivos circulen abarrotados de gente, Dubin tuvo un solo comentario: “¡Qué triste!”

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