Defender lo verde, y no con bonos

“Bien lo dijo el Presidente: ‘Cuando tengan un problema, salgan a la calle’. Me parece que acá, en Misiones, vamos a tener que empezar a salir a las calles a reclamar mucho mayor defensa de los bienes naturales, que son nuestros, no de un gobierno”, dijo el ambientalista Raúl “Rulo” Bregagnolo. 

Entrevistado en el programa Contala como quieras a propósito de la creación de la Secretaría de Cambio Ambiental, con rango ministerial, fue taxativo: “Mientras sigamos en la provincia tumbando árboles al ritmo que se siguen tumbando, difícilmente podamos hablar de esa cuestión de que negociemos con los bonos de carbono. Todavía tenemos que hacer varios deberes”, consideró.

 Avalado por una trayectoria que lo tuvo en la primera línea de batalla contra la erección de las grandes represas sobre el río Uruguay o la misma Corpus, Bregagnolo consideró que el nuevo organismo “no es necesario, cuando tenemos un ministerio de Ecología”.

Raúl Bregagnolo en la 99.3, el 13 de noviembre de 2020

“Cuando el Servicio de Paz y Justicia y otros organismos en Misiones emitieron un comunicado mostrándonos el  ‘pedigree’ que tiene el ministro (Patricio Lombardi), a mí me preocupó muchísimo: yo no quiero frente a una cartera que cuida mis intereses como ciudadano a una persona que venga de la mano del Fondo Monetario Internacional, del BID…”, expresó, para agregar en otro párrafo de la entrevista: “Es preocupante qué hay detrás de esto con una persona que tiene esos antecedentes.”

“La sociedad, y ni hablar de la dirigencia política, se encandila muy rápido con las personas o personajes que vienen con una escuela del exterior. Vivir en Estados Unidos ya te da un status… Como que te da mucho más valor, un valor agregado para poder tomar decisiones. Y en realidad esto es un gran negocio”, afirmó.

“De repente aparece esta secretaría, que también requiere un presupuesto; y si vamos a hablar de negocios, como él ha dicho, vamos a viajar a Estados Unidos, y un pasaje a Estados Unidos cuesta mucho más que varios sueldos de funcionarios, o mejor dicho, que muchos más borceguíes y combustible para los guardaparques que cuidan nuestras reservas”, reclamó.

Y en lo específico sobre la emisión de bonos verdes o de carbono, anunciada como base de su política ambiental por el ministro Lombardi, Bregagnolo fue taxativo: “Vamos a hacer negocio con la Shell, la Mitsubishi… Hay un montón de corporaciones que son las autoras de las mayores destrucciones de la Amazonia. No nos engañemos con eso…”

“Otra vez, en lugar de atacar el problema de base, que es la crisis climática, estamos dando una imagen de que somos los primeros (se refería a la creación del organismo) y vamos a resolverla, cuando tenemos problemas claves en la provincia en una escala sumamente fácil de manejar. Con responsabilidad, con seriedad, con buenos funcionarios, con personas comprometidas con el ambiente, no con personas que ocupen un cargo para cumplir con los requisitos de una gestión”, afirmó.

Para el ambientalista, el problema parte de “errores de concepto muy grandes, que son los que confunden y llevan a que con todo se haga negocio, que todo sea mercado. Otra vez la naturaleza es propósito de negocio. Hablemos de bienes, no de recursos. Si no, todo es plata. Hablemos de responsabilidad ambiental, no de sustentabilidad. Es imposible sostener la sustentabilidad en un modelo de economía, y mucho menos con un modo de vida, como el que tenemos”.

“La dirigencia política nos está verseando, o se ha comido el verso y lo sigue repitiendo, de que hoy tenemos hasta la soja sustentable. ¡Estamos viviendo en una falacia tan grande!”, lamentó.

Compromiso y cuestionamiento al poder

Optimista acerca de la mayor conciencia social sobre los problemas ambientales (“La sensibilidad colectiva está cambiando para bien”, sostuvo), fue también crítico en torno al papel de las organizaciones y dirigentes que se ocupan del tema: “Es una deuda una gran asamblea de las organizaciones ambientalistas”, reconoció.

“Yo le voté a Fernández, y hasta le hice una carta diciéndole: ‘Yo lo voto porque confío en usted, pero ambientalmente no ha puesto en agenda esto, esto, esto…’ No lo voy a perdonar toda vez que cometa errores en cuestiones ambientales, porque soy un ciudadano comprometido”, advirtió.

Y seguidamente reclamó: “Es hora de que también nosotros salgamos, como sociedad, a meternos a los espacios políticos y ya no más dejarnos chupar ante determinados poderes… O porque lo dice hoy el ingeniero (Carlos) Rovira todos tenemos que hacer lo que él dice. No es así, porque también ellos se equivocan.”

En ese punto recurrió a la predisposición dialoguista del gobernador, Oscar Herrera Ahuad, e instó a la elaboración de “un plan de cinco años, que trascienda una gestión política, donde nos sentemos el sector forestal, el ambiental, el tabacalero, todos, a ver qué Misiones queremos”.

“Nos tenemos que poner de acuerdo alguna vez para que los pineros no nos metan pino hasta en los bordes de la plaza o en la tierrita de la oreja”, ironizó.   

Reclamó “poder tener acceso a un gobierno, poder decirle a un gobernador, a los ministros, en la cara, con respeto: ‘Esto sucede, esto está mal’. Ya no desde la calle, tirando lo que tengamos que tirar… También hemos cambiado muchos de nosotros en métodos de acercamiento, y eso no nos transforma en unos transeros”.

Sin embargo, en caso de desoírse los reclamos por la defensa de los bienes naturales provinciales, “vamos a tener que volver a salir a las calles, empezar a dedicarnos menos a nuestras cuestiones… Capaz que vayamos a tener que volver a vender empanadas, pero vamos a tener que salir, porque lo que le molesta a la dirigencia política es la gente en la calle”.

Y como remate dejó una imagen de su llamado: «Hay que agarrar el mástil de la bandera y pisar el suelo. No sólo mirar para arriba.”

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