Borón alerta ante «el huevo de la serpiente»

“En la Argentina las fuerzas de la derecha, de la reacción, han lanzado una ofensiva destituyente con todas las de la ley destinada a poner fin al gobierno de Alberto Fernández”, aseguró Atilio Borón. Y tras analizar una seguidilla de hechos que esta última semana mostraron su expresión más preocupante con la rebelión de la Policía Bonaerense sostuvo: “Van a buscar una alteración del orden institucional para lograr eso. Hay que ser muy ingenuo para no ver el huevo de la serpiente.”

“La idea es erosionar a este gobierno, aprovechar la pandemia para darle un golpe de gracia, provocar una crisis institucional, un cambio de gobierno y probablemente mandar a prisión a Cristina Fernández, que es la vieja preocupación que ellos tienen: quisieran que ella estuviera ya como Rafael Correa, como Jorge Glas, como Evo Morales, ilegalizada como Lula, impedida de actuar en la vida política”, le dijo el prestigioso analista a Contala como quieras.

Atilio Borón en La 99.3, el 9 de septiembre de 2020

Borón evaluó “lo que está pasando ahora con la Policía Bonaerense, que en 2019 arrastraba un 33 por ciento de deterioro de su remuneración salarial y sin embargo no provocó ningún incidente, ningún amago de huelga o de concentración o de abandono de sus puestos de trabajo”, y consideró que “bastó que hubiera un cambio de gobierno y en este momento se le tiran encima a (Axel) Kiciloff, en una operación que debería ser juzgada con mucha severidad por las autoridades”.

Como observador del escenario internacional, señaló que “la policía es una de las instituciones de seguridad que desde hace mucho tiempo viene siendo entrenada por el gobierno de Estados Unidos, y esto ocurre en todos los países de América Latina”, y apuntó al “papel decisivo que la policía desempeñó, junto con el ejército, para la destitución de Evo Morales (en Bolivia), así como en el intento de golpe contra Rafael Correa (en Ecuador, en 2010) y el apoyo policial a (Jair) Bolsonaro”, el presidente brasileño que reivindica la dictadura militar que gobernó su país entre 1964 y 1985 y hasta ha instigado la disolución del Congreso.

“Estamos ante un proceso de deterioro tendiente a cristalizar un golpe de Estado en la Argentina. Hace más de dos meses que vengo dando esta voz de alarma. Lamentablemente, no he sido escuchado por nadie que tenga la capacidad de reaccionar”, enfatizó.

“Cuando el senador (Ernesto) Sanz se pregunta cuándo explota todo esto está demostrando la impaciencia de alguien que está deseando fervientemente que este gobierno llegue a su fin. Tenemos que tener mucho cuidado y desarmar estas intentonas”, reclamó.

Sociólogo y politólogo, Borón incluyó a los medios de comunicación hegemónicos entre quienes suman elementos a la desestabilización: “Clarín, La Nación e Infobae están en esa línea, y junto con ellos todo el sistema de televisión por cable y abierta, de radio AM y FM. Sus periodistas dicen las mismas mentiras, deforman la realidad del mismo modo, ocultan las noticias (que les resultan) inconvenientes todos a la misma vez, desinforman sistemáticamente a la sociedad”, señaló.

 “Confío en que en el momento in extremis la gente se va a dar cuenta del peligro que estamos corriendo y va a acudir en apoyo al Gobierno nacional para evitar que sea derrocado por esta conspiración”, afirmó.

Y remarcó que no tiene dudas en usar ese término. “Son demasiadas cosas coincidentes”, señaló, y enumeró el reciente anuncio de Eduardo Duhalde sobre un golpe de Estado, la advertencia de la abogada Florencia Arietto (quien fue asesora de la ex ministra de Seguridad Patricia Bullrich) que el domingo anticipó movilizaciones de la Policía Bonaerense, que se montan a “la ofensiva de los diarios permanentemente”.

En esa estrategia de los medios de comunicación enrolados con la oposición desestabilizadora apuntó al “episodio escandaloso de la prisión (domiciliaria) de Lázaro Báez”, que puso en evidencia la “complicidad entre medios y Justicia… Lo mandan a su casa en el prime time de la televisión y avisan a todos los canales opositores para que vayan a seguirlo”, señaló.

Y relacionó esa estrategia con la repercusión que esos medios le dan a las declaraciones de la diputada Elisa Carrió: “Lamentablemente, una persona absolutamente desaforada, desquiciada, como la diputada Carrió, puede decir cualquier cosa y va a encontrar un sector de la sociedad argentina al que le va a parecer muy razonable, muy republicano y muy virtuoso. Esa mujer está absolutamente ganada por el odio. A nadie le cabe duda que esa mujer está fuera de sus cabales. Ella está cumpliendo un papel en la desestabilización del Gobierno argentino”, dijo.

“Es muy importante sostener a este gobierno, darle la oportunidad de que avance, que haga su gestión. Pero aparte de que nosotros ayudemos, el Gobierno tiene que ayudarse a sí mismo. Yo hice esa recomendación en más de una ocasión. Creo que hay demasiada condescendencia con actitudes, con políticas, con posturas que son francamente destituyentes y que merecerían ser respondidas con mucha severidad”, reclamó.

“El Presidente es un hombre muy inclinado al diálogo, lo cual está muy bien, pero el diálogo tiene su límite. Usted puede dialogar con alguien que quiera realmente llegar a un cierto acuerdo, pero acá no hay eso. Saquémonos de la cabeza la idea de que la derecha argentina quiere llegar a un acuerdo de gobernabilidad… No. Ellos quieren recuperar el gobierno a como dé lugar. Perdieron en las elecciones, lo van a sacar a la fuerza a partir de este tipo de movimientos de pinzas, como las declaraciones del Ejército sobre el Operativo Independencia… Acá hay un mar de fondo y hay un proyecto de instaurar un orden ‘postalbertista’, para darle un cierto nombre”, definió.   

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