Avance editorial hacia el extremismo

El gran momento político del dispositivo opositor no alcanza para satisfacer a los sectores ultras que lo dirigen. La muy previsible condena a Lázaro Báez es presentada apenas como un paso intermedio, un eslabón necesario para el objetivo de fondo: Cristina Kirchner en la guillotina, como lo escribe el domingo 28 La Nación, en perfecta sincronización con el símbolo de las bolsas con cadáveres en la marcha de Cambiemos del sábado.
Hugo Muleiro

(Hugo Muleiro) Solo la sentencia contra el empresario, que se pudo pronosticar el día en que se pusieron en marcha las acciones contra él, fue capaz de interrumpir en Clarín, Infobae y La Nación seis días consecutivos de primeras planas y primeros títulos dedicados a la vacunación de privilegio en el Ministerio de Salud.

Varias notas de opinión vienen reconociendo en estos medios que el Gobierno podrá fortalecerse con un avance satisfactorio del plan de vacunación, con impacto electoral, y por eso mantienen el despliegue contra la Provincia de Buenos Aires, para lo cual coordinaron títulos el sábado, como estímulo para la finalmente magra manifestación organizada por Juntos por el Cambio.

Hugo Muleiro en La 99.3 el 1 de marzo de 2021

La vacunación de privilegio en el Ministerio de Salud abonó pronósticos de caída, desarticulación, desánimo y, otra vez, probable estallido del Frente de Todos, que es anhelado desde mayo de 2019, cuando se anunció la precandidatura de Alberto Fernández.

También previsible, Clarín contó el lunes con la acostumbrada encuesta ad hoc, para hablar del derrumbe de la imagen del Presidente. Los hechos en Salud comenzaron a conocerse el jueves, se instalaron en tapas y zócalos el viernes. La empresa Management & Fit encuestó supuestamente a 1.500 personas durante el sábado, procesó todas las respuestas el domingo, con dibujitos incluidos, y todo quedó a disposición del diario ese mismo día, para que fuera título grande el lunes. Una truchada descomunal.

El martes el editor Abascal escribió que “no termina la crisis” con la renuncia de González García. El mismo día Letjman en Infobae culpa a Vizzotti, la nueva ministra, igual que Clarín el miércoles, que fijó esta posición mediante nota tipeada por Roa, el chepibe del empresario Aranda para conseguir una vacuna de privilegio. Abundaron, en toda la semana, sucesivas “reconstrucciones” de los hechos en el Ministerio, un mero ejercicio de repetición de lo ya publicado. La Nación comenzó uno de estos sueltos con la declaración de Horacio Verbitsky el jueves 19 pero cortó el audio para que no apareciera la mención del accionista de Clarín.

Pero hay advertencias en tono grave, incluso con verbo bélico, dirigidas sobre todo al brazo partidario del dispositivo opositor. Kirschbaum escribió el domingo que Juntos por el Cambio está en una fiesta “demasiado prematura”. Ojo con un buen avance de la vacunación y algunos signos de mejora económica, les avisa, porque “falta demasiado tiempo para que las esquirlas de este escándalo sigan conmocionando al Gobierno como ahora”.

Con esa misma matriz, pero más despreocupado, Berensztein había escrito el viernes una suerte de sentencia anticipada, con vigencia al menos hasta el día de la votación: lleguen las vacunas que lleguen y se aplique como se apliquen, la política de salud gubernamental es un desastre.

En un juego de alternancias habitual, Clarín dedicó el título principal del sábado a combatir el plan de vacunación del gobernador Kicillof. La Nación ubicó el mismo tema en segundo lugar. Para apuntalar el imaginario de la clientela del diario, un tal Javier Fuego Simonet escribió sobre “historias turbias en el conurbano”, mejor llamado África por su compañero de redacción, Sirvén.

Fue también denodado el esfuerzo, primero para ocultar y después para manipular la denuncia por el tráfico de vacunas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires a empresas privadas. La presentación judicial en sí misma jamás fue publicada por estos medios: solo tocaron el tema cuando Fernán Quirós hizo su defensa. El decidido avance hacia el extremo ideológico opositor quedó estampado por Ernesto Tenembaun en Infobae el domingo, cuando llama a estos hechos “campaña sucia” contra el siempre muy blindado Rodríguez Larreta.

Ninguno de estos tres medios pudo darle al acto opositor del sábado una gran envergadura aunque Clarín, pese a la adhesión magra respecto de convocatorias anteriores, hizo el gran esfuerzo de ponerlo como título principal de su portada.

Las bolsas negras como anhelo de muerte para representantes del oficialismo constituyeron por cierto un problema para el ejercicio habitual de presentar a Juntos por el Cambio y sus militantes y adherentes como puros, blancos y angelicales ciudadanos republicanos, que solo desean la concordia y son héroes y heroínas en la lucha por la tolerancia y la convivencia pacífica.

Un hecho incómodo, una acción “polémica”, como la bautizó graciosamente Infobae. Brutal y descarnado, olvidando esa simulación de un decir reflexivo y atildado, el diario La Nación se identificó plenamente el domingo con esta vocación de muerte y barbarie, en la nota política principal, firmada por Morales Solá, quien suma el tema de vacunas de privilegio al de la condena a Báez para afirmar: “Cristina Kirchner está esperando la hora de su guillotina”.

Sin este extremismo, al menos por esta vez, un Wiñazki el sábado y otro el domingo repitieron la fórmula en Clarín: Ella está detrás y es la que sigue en la fila. Reforzaron así despliegues que ambos diarios ya habían hecho. La sentencia a Báez es parte de una “onda expansiva que golpea” a Cristina Kirchner, que está “cercada” o “complicada”, dicen y repiten.

Como ocurrió ya infinidad de veces con acusaciones, medidas procesales y todo tipo de decisiones de la justicia colonizada por el dispositivo derechista, aparece en estas páginas lo que los jueces dirán luego. Clarín publica el domingo que en los fundamentos del fallo contra Báez, que no están publicados, dirán que los delitos atribuidos al empresario tienen como responsable anterior a la ex Presidenta. Sus Señorías, aliviadas, solo deben copiar y pegar.

Las bolsas negras con cadáveres y la guillotina ante la que se babea Morales Solá quitan en cierta forma importancia a otras acciones mediáticas de estos días, como una publicación de La Nación que habla de crecimiento de desconfianza en el Gobierno e ilustra con una foto de Alberto Fernández con frascos de vacunas en la mano. Es decir, también una evocación de la muerte y una forma de combatir la inmunización.

O una de Clarín, firmada por Vexler, quien tilda de “irregularidad” el propósito del Gobierno Nacional de avanzar con la vacunación a docentes. Sí: es el mismo diario que publicó mil artículos para reclamar la vuelta a las aulas.

Otra de La Nación, publicando otra vez a Sarlo como estandarte de la “ética” nacional, a pesar de su acto en TN en contra de la vacunación, del que después no se hizo responsable, con mucho menos coraje republicano que el cantante El Dipy.

Rodríguez Yebra, en el mismo diario, asume el domingo que el acto de Juntos por el Cambio tuvo pocos adherentes, pero todo tiene una explicación PRO: “el enojo toca también a los que se quedaron en casa”.

Aquello de las clases presenciales mostró que la derecha le disputa al peronismo las banderas y los símbolos. Ahora La Nación, en sábado y domingo, estrenó el uso de la palabra “oligarquía” para referirse a los políticos en el Gobierno. La ocurrencia es aplicada por dos columnistas. La estrategia de exterminar al movimiento que ganó elecciones hace solo 16 meses incluye, también, su lenguaje.

Semana a semana, los lunes a las 8, el periodista y escritor Hugo Muleiro repasa con detenimiento las columnas de opinión y análisis de los principales medios gráficos de mayor alcance nacional en tanto hegemónicos. Sus columnas se publican en Comunicadores de la Argentina (OPERETAS. www.comunanet.com.ar)

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